Joshua Safdie vuelve a poner el foco en los márgenes, en personajes atrapados entre la ambición y el colapso emocional, para construir en Marty Supreme un retrato tan incómodo como magnético. Fiel a una mirada nerviosa y visceral, el director explora una vez más la obsesión por el éxito, el ruido constante de la ciudad y la fragilidad de quienes intentan sobrevivir dentro de un sistema que devora a sus propios ídolos. Desde sus primeros minutos, Marty Supreme deja claro que no busca la complacencia, sino sumergir al espectador en un descenso caótico donde la tensión, el exceso y la humanidad rota marcan cada decisión narrativa. Estreno el 30 de enero de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Marty Supreme'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Marty Supreme
Título original: Marty Supreme / Marty: Juego supremo
Reparto:
Timothée Chalamet (Marty Mauser)
Gwyneth Paltrow (Kay Stone)
Odessa A’zion (Rachel Mizler)
Abel Ferrara (Ezra Mishkin)
Tyler the Creator (Wally)
Penn Jillette (Hoff)
Kevin O'Leary (Milton Rockwell)
Musto Pelinkovicci (MC grasiento)
Fran Drescher (Rebecca Mauser)
Sandra Bernhard (Judy)
Spenser Granese (Clark)
Tyler Diamond (Ordenado)
John Keating (Reportero del Daily Mail)
Año: 2025
Duración: 149 min.
País: Estados Unidos
Director: Joshua Safdie
Guion: Ronald Bronstein, Joshua Safdie
Fotografía: Darius Khondji
Música: Daniel Lopatin
Género: Drama. Biográfico
Distribuidor: Diamond Films España
Tráiler de 'Marty Supreme'
Sinopsis
Josh Safdie (Diamantes en bruto, Good Time) se pone a los mandos de esta película que tras recibir los galardones al Mejor actor en los Globos de Oro y Critics Choice Awards para Chalamet, y varias nominaciones en las categorías a Mejor guion, Casting, Montaje, Diseño de producción y Banda sonora, tiene cada vez más cerca su reconocimiento en los Oscars. (Diamond Films España)
Dónde se puede ver la película en streaming
Los hermanos Safdie
Los Javis no han sido el único tándem creativo que nos ha dejado recientemente. En 2023, Josh y Benny Safdie, hermanos y responsables de las increíbles Good Time (2017) o Diamantes en bruto (2019), anunciaban que tomaban caminos separados. Estos días hemos sabido que aquella “ruptura”, vendida al principio como puramente creativa, pudo deberse a un episodio condenable ocurrido durante el rodaje de Good Time, sobre el que recomiendo informarse a quien le interese.
El caso es que, solo dos años después de partir peras, ya tenemos la primera película en solitario de cada uno, con una curiosidad añadida: ambas son biopics deportivos. Benny —al que también hemos visto como actor en Oppenheimer, por citar una— se asoció con Dwayne Johnson en The Smashing Machine, un drama de lucha libre que parece haber pasado un poco de puntillas. Josh, por su parte, ha hecho lo propio con otra superestrella, Timothée Chalamet, para firmar Marty Supreme, que suma nueve nominaciones a los Oscar —frente a la única de su hermano— y deja en el aire la pregunta del millón: “¿Cuál es el Safdie bueno?”.
Poco de deportivo, menos de biopic
Marty Supreme, como he dicho, parte de un protagonista real. En concreto, de Marty Reisman, jugador estadounidense de ping-pong cuyo apogeo tuvo lugar entre los años 40 y los 50. El rigor empieza y termina aquí, porque el Marty que interpreta Timothée Chalamet —Marty Mauser, con el apellido cambiado para dejarlo claro— poco o nada tiene que ver con la, todo sea de paso, muy interesante historia del real.
Cuando le conocemos, es un vendedor de zapatos de Manhattan que compagina este trabajo con la mesa y las palas. No es que sea un amateur, sino que, en el EE. UU. de 1952, el ping-pong era tan incipiente y minoritario que ni siquiera su mejor jugador tenía el estatus de deportista de élite. El gran sueño de Marty es poder competir en el mundial, que se celebrará en Japón tras ser levantado el veto, fruto de la IIGM, que impedía a los nipones competir.
Esto es todo lo que Marty Supreme tiene de biopic deportivo clásico. No hay que olvidar que estamos en la peli de uno de los Safdie y, por eso mismo, Marty, en su búsqueda desesperada de dinero con el que poder pagarse el billete a Tokio, va a empezar a encadenar una mala decisión tras otra, en un bucle del que no va a poder salir. Acompañándole en este viaje adrenalínico tenemos a Gwyneth Paltrow como una estrella de Hollywood en decadencia; a Odessa A’zion como su ¿novia?; y a gente tan dispar como el empresario Kevin O’Leary, el cineasta Abel Ferrara o el rapero Tyler the Creator, en papeles secundarios.
Que el ritmo no pare
De los dos debuts en solitario de los Safdie, sin duda es este, el de Josh, el que mantiene más el “mojo”. Marty Supreme tiene ese ritmo demencial que ya estaba en Diamantes en bruto o Good Time y que, una vez arranca —aunque en este caso tarde algo más que en sus predecesoras—, no para, dejando al espectador al borde del ataque de ansiedad ante la cantidad de estímulos visuales y sonoros que no paran de surgir. La fórmula es ya bien conocida: gente hablando, correr de aquí para allá, violencia seca e incluso algún toque de surrealismo, aunque aquí el bueno de Josh se permita descansar un poco de ese agobio, heredero del primer Scorsese, para respirar.
A diferencia de sus anteriores trabajos, Marty Supreme abarca algo más de tiempo —en concreto, nueve meses; basta ver los créditos de inicio, con el Forever Young de Alphaville en uno de los mejores usos que ha tenido—, y esto se aprovecha para, entre secuencias de infarto, explicar algo más a los personajes.
Hablando de personajes, ha llegado el momento de hablar de Timothée Chalamet. Después de quedarse a las puertas el año pasado por A Complete Unknown, Chalamet parece haberse marcado a fuego que Marty Supreme le dé su primer Oscar a los 30 años —ya no podrá superar el récord de precocidad de Adrien Brody, que lo ganó con 29—. Más allá de la agresiva campaña de marketing que él y A24 han diseñado, y que le ha llevado, por ejemplo, a subirse al Sphere de Las Vegas completamente enajenado, lo cierto es que Timmy tiene motivos de sobra para hacerse con el premio. El neoyorquino se echa la película a hombros y construye un personaje que es, en esencia, un crápula, pero del que acabamos prendados, como ya hizo su principal competidor por la estatuilla, Leonardo DiCaprio, en Atrápame si puedes.
Marty tiene todos los defectos del mundo, pero el carisma de Chalamet nos lleva con él hasta el fin del mundo, rompiendo en una escena final —también con un uso musical muy inteligente del Everyboydy Wants to Rule the World de Tears for Fears— en la que nos emocionamos con él y le vemos un corazón que, aunque nos costaba, intuíamos. El resto del reparto, en papeles todos más pequeños, le da una réplica perfecta, destacando a Gwyneth Paltrow y Odessa A’zion como las otras dos puntas del triángulo en el que se ve envuelto Marty.
Conclusión de 'Marty Supreme'
En definitiva, de este primer duelo entre hermanos podemos decir que es Josh el que sale airoso. Marty Supreme es un cañón de dos horas y media en el que el mayor de los Safdie da una masterclass de ritmo y de narrativa, ayudado por un Timothée Chalamet impecable que hace que sintamos como nuestras todas y cada una de sus cagadas, que son muchas, pero también que celebremos como el que más todos sus éxitos. Un must.
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