Mi mitad perdida es el segundo largometraje de James Sweeney, quien, además de director, es productor, guionista y coprotagonista. Una delirante comedia negra sobre el deseo, la obsesión y la soledad, con un magnífico Dylan O’Brien en el papel protagonista. Ha sido nominada en los Independent Spirit Awards, en la Asociación de Críticos de Chicago y en el Festival de Sundance, donde ganó el Premio del Público y el Premio Especial del Jurado para Dylan por su interpretación. Tiene previsto su estreno en España el 19 de marzo de 2026 en Movistar Plus.
Crítica de 'Mi mitad perdida'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Mi mitad perdida
Título original: Twinless
Reparto:
Dylan O'Brien (Roman)
James Sweeney (Dennis)
Lauren Graham (Lisa)
Aisling Franciosi (Marcie)
Tasha Smith (Charlotte)
Chris Perfetti (George)
François Arnaud (Sammy)
Año: 2025
Duración: 100 min.
País: Estados Unidos
Director: James Sweeney
Guion: James Sweeney
Fotografía: Greg Cotten
Música: Jung Jae-il
Género: Comedia dramática
Distribuidor:
Tráiler de 'Mi mitad perdida'
Sinopsis
Dos jóvenes se conocen en un grupo de apoyo a gemelos en duelo y forman un inesperado vínculo.
Dónde se puede ver la película en streaming
La soledad no era esto
Dentro de la corriente normativa que sigue el cine indie norteamericano, Mi mitad perdida es una comedia dramática que avanza de forma no lineal. Diferentes fragmentos narrativos se van uniendo hasta construir una historia que aspira a lo melancólico y al retrato del luto, aunque finalmente se queda en dibujar la soledad de los personajes.
Un treintañero muere y su gemelo, Roman, menos fascinante y siempre a la sombra de su hermano, decide formar parte de un grupo de ayuda. Ahí conoce a Dennis, quien parece haber sufrido la misma pérdida. Se vuelven inseparables —a pesar de que Dennis no tuvo ningún gemelo— y se genera un suspense en el espectador, puesto que conoce la mentira sobre la que se construye esa falsa relación. James Sweeney trata temas como el engaño o la manipulación en nombre del deseo, para retratar el dolor de sentirse solo. Sin embargo, el filme no siempre consigue sostener la credibilidad de ese vínculo.
A medio camino entre la ligereza y la gravedad, las sonrisas disfrazan una escritura que quiere ser feroz, donde un magnífico Dylan O'Brien encarna a un gemelo irresistible por su confianza y a otro aburrido en su legítimo deseo de ser normal. No obstante, y pese a la apariencia incómoda y provocadora, la cinta tiende a una cierta superficialidad que enfría la emoción del espectador. Los conflictos están mejor planteados que vividos.
La forma del desdoblamiento
James Sweeney repite con el director de fotografía que utilizó en su debut, Greg Cotten, y se percibe una continuidad en la manera de filmar los cuerpos y los espacios. La puesta en escena no busca realismo sino que estiliza cualquier situación convencional. Destacan los juegos de luz desenfrenados en un parque de atracciones, los personajes bien posicionados en conversaciones y la pantalla dividida a lo Brian de Palma. No solo como recurso formal, puesto que en este desdoblamiento se materializa la dualidad identitaria sobre la que se construye la película. Sorprende que el compositor sea el músico surcoreano Jung Jae-il, ganador del Óscar por Parásitos (2019). Es la única película no surcoreana, hasta la fecha, en la que ha participado.
Conclusiones de 'Mi mitad perdida'
Mi mitad perdida nos recuerda, una vez más, cuánto la comedia negra se adecúa al cine indie norteamericano, hasta el punto de que parecen inseparables. El universo de James Sweeney recupera la libertad de ser desagradable tras la consagración mainstream de un estándar basado en la ternura. Así, el joven cineasta no habla solo de la pérdida, sino que señala algo más molesto: que la vida en sociedad está construida para dos, y la singularidad no parece una condición posible. El verdadero desafío no es encontrar al otro, sino sostenerse solo sin convertirse en un reflejo.
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