El terrible deterioro psicológico de una mujer madura, por la educación sobreprotectora de su conservadora madre que contribuyó incluso a su inutilidad, es reflejado en Mi tía Nora, coproducida por Ecuador y Argentina en 1983. Rodada con elementos costumbristas, el film impacta por demostrar cómo una familia puede ser la responsable de la vulnerabilidad emocional de uno de sus miembros.



Mi tía Nora

Crítica de ‘Mi tía Nora’

Ficha Técnica

Título: Mi tía Nora
Título original: Mi tía Nora

Reparto:
Alejandro Buenaventura
Isabel Casanova
Blanca Hauser
Fausto Jaramillo
Ana Maria Miranda
Alfonso Naranjo
Guiomar Vega

Año: 1983
Duración: 90 min.
País: Argentina
Director: Jorge Prelorán
Guion: Mabel Prelorán
Fotografía: Jaime Cuesta
Música: Claudio Jacome
Género: Drama
Distribuidor:

Filmaffinity

IMDB

Película completa de ‘Mi tía Nora’ (Cinemateca Nacional del Ecuador)

Sinopsis

Dos mujeres se debaten entre el pasado, con sus tradiciones y aparente seguridad, y el futuro pleno de incertidumbre. La historia se concentra en la tía Nora, mujer de mediana edad, aún soltera y todavía bajo la sobreprotección de su madre. Privada de cualquier figura paternal, Beatriz se pone cercana a la tía Nora, pero el resto de sus parientes, ricos y egoístas, prefieren no hacer caso de la mujer pobre, quien debido a problemas mentales, termina internada en una institución. Beatriz deberá enfrentar una terrible encrucijada, que la llevará a tomar una tajante decisión.



Tres mujeres y un destino

Si bien Mi tía Nora tiene un personaje principal, que es Nora precisamente, el sustento de la historia se fundamenta no solo en ella sino en dos mujeres más: su madre y su sobrina Beatriz.

Las tres pertenecen a distintas generaciones, pero a una misma tradición familiar que conserva estrictas reglas religiosas y modos de comportamiento. La rígida estructura vertical en el interior del hogar, que se refleja en la convivencia y en la educación de sus miembros, origina una especie de predestinación a la soledad, al dolor, a la resignación e, incluso, a la locura.

Cada uno de estos tres personajes representa un submundo y cada uno tiene su manera de enfrentarlo. No no se tratan de espacios aislados porque son interdependientes. El momento en que la madre de Nora deja de existir vendrán los problemas y el desmoronamiento. Ya no hay quién sostenga la gravitación. Las sobrevivientes están perdidas en su existencia individual, sin que logren descifrar el cómo alcanzar una estabilidad emocional o establecer objetivos o razones para vivir.

La implosión de los submundos que quedan es inminente. La tía Nora y su sobrina Beatriz notarán la dificultad de desprenderse del conformismo en el que han vivido. Están conscientes que solo una radical revuelta de su moral interna podrá resistir la enorme presión psicológica para seguir adelante.

Mi tía Nora

Nora

Nora es la más vulnerable de las tres mujeres. La muerte de su mamá ocurre cuando ya es una mujer adulta. Se ha quedado soltera y sola, su hermano y cuñada no desean convivir con ella, no sabe en qué trabajar pues no ha podido cultivar ninguna destreza productiva y sus momentos de felicidad disfrazada duran solo el tiempo que demoran los capítulos de sus telenovelas preferidas.

Su falta de carácter incide en un monótono estilo de vida. La ausencia de su madre la ha convertido en una presa fácil del sufrimiento y hasta los recuerdos se le tornan perturbadores. La tristeza pasa a formar parte de su cotidianidad.

El personaje de Nora en la película asume la representación de la debilidad humana, en un contexto en donde se deja claro el mensaje de que el mundo, sin proponérselo, puede contribuir en el deterioro psicológico de quienes no han podido cultivar fortalezas o anhelos de bienestar.

Mi tía Nora

Beatriz

La sobrina de Nora está predestinada a seguir el mismo camino de su tía. El haber nacido mujer en su conservadora familia parece condenarla a un mismo camino a transitar en donde la autoestima parece no tener cabida y tampoco las aspiraciones personales.

El auto-reconocimiento de Beatriz de ser una “mujer vacía” será la justificación para rebelarse ante su destino y romper con las tradiciones morales de su hogar. Un pintor de mente liberal será su aliciente.

No querrá salir sola del hueco, su anhelo es salvar también a su tía. Intentará hacerlo descubriendo con ellas las cosas sencillas de la vida como el salir juntas, tomar un café o comer cosas dulces, tomarse fotos, ver vidrieras, ver caminar a la gente, sentir cómo se mueve una ciudad. En definitiva, ver vida.

Conclusión de ‘Mi tía Nora’

Mi tía Nora es un drama psicológico que revela el duro deterioro emocional de una persona, al extremo de hacerle perder su identidad y sus ganas de vivir.

Se trata de una película que, pese a ser austera en el uso de recursos cinematográficos, trasciende en el cine ecuatoriano por la manera cómo estructura a los personajes, monta escenas de desesperanza y traza realidades inquietantes.

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