Monstruo: La historia de Lizzie Borden es la cuarta entrega de la antología criminal creada por Ian Brennan y Ryan Murphy para Netflix, después de las temporadas dedicadas a Jeffrey Dahmer, los hermanos Menéndez y Ed Gein. Estrenada el 17 de septiembre de 2026, la serie aborda por primera vez la figura de una mujer y se centra en uno de los casos criminales más famosos de la historia de Estados Unidos: el asesinato, en 1892, de Andrew y Abby Borden en la ciudad de Fall River, Massachusetts. La protagonista es Lizzie Borden, interpretada por Ella Beatty, hija de los actores Warren Beatty y Annette Bening. Lizzie fue juzgada por la muerte a hachazos de su padre y su madrastra, pero terminó siendo absuelta en 1893. El crimen nunca se resolvió y convirtió a Borden en una figura legendaria de la cultura popular estadounidense.
Crítica de 'Monstruo: La historia de Lizzie Borden'
Ficha Técnica
Título: Monstruo: La historia de Lizzie Borden
Título original: Monster: The Lizzie Borden Story
Reparto:
Ella Beatty (Lizzie Borden)
Vicky Krieps (Bridget 'Maggie' Sullivan)
Charlie Hunnam (Ed Gein)
Rebecca Hall (Abby Borden)
Jessica Barden (Nance O'Neil)
Joey Pollari (John Morse/Anthony Perkins)
Billie Lourd (Emma Borden)
Sarah Paulson (Aileen Wuornos)
Jayne Kimberley Bloom (Lady)
Tom Fitzpatrick (Juez)
Luca Pusceddu (Asistente a la fiesta)
Oliver Spenceman (Stephen/Joven Tobe)
A.J. Tannen (El juez Thomas Saway)
Año: 2026
Duración: 50 min.
País: Estados Unidos
Director: Ryan Murphy (Creador), Ian Brennan (Creador), Max Winkler, Sarah Adina Smith
Guion: Ian Brennan, Ryan Murphy
Fotografía: Michael Bauman, Steven Meizler
Música: Bryce Dessner
Género: Drama. Thriller
Distribuidor: Netflix
Tráiler de 'Monstruo: La historia de Lizzie Borden'
Sinopsis
Ambientada en la época victoriana, la trama explora los oscuros secretos familiares y los violentos asesinatos cometidos con hacha que conmocionaron a toda una nación.
Dónde se puede ver la película en streaming
Un crimen demasiado grande
El caso de Lizzie Borden parece escrito para una miniserie. Dos asesinatos brutales, una familia llena de tensiones, una joven acusada de matar a su padre y a su madrastra a hachazos, un juicio convertido en espectáculo nacional y una protagonista cuya culpabilidad nunca ha dejado de generar preguntas. Hay misterio, morbo, contexto social y, sobre todo, una enorme zona de incertidumbre alrededor de lo que realmente ocurrió.
Monstruo: La historia de Lizzie Borden parte de todo eso, pero el problema aparece cuando intenta convertir ese material en una narración demasiado convencional. En lugar de aprovechar la ambigüedad del caso para construir un relato verdaderamente incómodo, muchas veces parece más interesada en fabricar una sucesión de revelaciones.
Mucho Murphy, poco escalofrío
El nombre de Ryan Murphy puede hacer pensar en una serie visualmente excesiva, provocadora y dispuesta a convertir un caso real en un espectáculo. Algo de eso existe, pero Monstruo: La historia de Lizzie Borden resulta bastante menos estimulante de lo que cabría esperar.
El problema principal es que la serie no encuentra una mirada especialmente original sobre el crimen. Hay momentos en los que parece querer jugar con la percepción del espectador y otros en los que se entrega directamente al drama de época. La mezcla no siempre resulta fluida. Y quizá lo más frustrante sea que el caso real ya contiene una ambigüedad mucho más interesante que buena parte de las decisiones que toma la ficción.
Atrapada en el misterio
Ella Beatty tiene probablemente el trabajo más complicado de toda la serie. Interpretar a Lizzie Borden significa construir un personaje que, precisamente, debe permanecer parcialmente inaccesible. El espectador tiene que preguntarse constantemente qué piensa, qué sabe y hasta dónde puede llegar.
Beatty consigue transmitir cierta extrañeza y una frialdad que encaja con la imagen que la serie quiere construir de Lizzie, pero el personaje está tan rodeado de enigmas que en algunos momentos parece que la actriz interpreta más el misterio que a la persona.
Un cadáver bonito sigue siendo un cadáver
Visualmente, la serie está muy cuidada. La recreación de la época es uno de sus puntos más sólidos: vestuario, decorados, interiores y fotografía construyen con facilidad ese Massachusetts de finales del siglo XIX. La casa de los Borden, además, funciona como un espacio naturalmente claustrofóbico, perfecto para una historia de secretos y violencia familiar.
En un producto relacionado con el true crime, además, el modo de representar la violencia importa especialmente. Aquí existe el riesgo de convertir el asesinato en otro elemento de la estética de época, cuando precisamente lo interesante sería explorar sus consecuencias humanas y sociales.
Conclusión de 'Monstruo: La historia de Lizzie Borden'
Monstruo: La historia de Lizzie Borden demuestra que tener un caso real fascinante no garantiza tener una buena serie. Contiene material suficiente para construir un thriller psicológico, un drama familiar, una reflexión sobre la fascinación por el crimen o incluso un retrato de una sociedad obsesionada con convertir un asesinato en espectáculo. La serie intenta hacer un poco de todo y acaba sin destacar especialmente en nada.
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