La 76 edición de la Berlinale ya ha empezado, y lo ha hecho con la película inaugural No Good Men. La obra la dirige y protagoniza la directora afgana Shahrbanoo Sadat (The Orphanage), quien teje una obra no solo profundamente reivindicativa, sino una obra con un enfoque realista, serio y nada exagerado. No Good Men se adentra en un entorno marcado por tradiciones rígidas y estructuras patriarcales para construir un relato que examina las relaciones de poder, la identidad y la lucha silenciosa por la autonomía personal. A través de un enfoque realista y contenido, Sadat propone una historia que rehúye el dramatismo explícito para apoyarse en los gestos cotidianos y en la complejidad emocional de sus personajes, invitando al espectador a reflexionar sobre las contradicciones morales y sociales que atraviesan la narración.
Crítica de 'No Good Men'
Resumen
Ficha Técnica
Título: No Good Men
Título original: No Good Men / Kabul Jan
Reparto:
Shahrbanoo Sadat
Anwar Hashimi
Liam Hussaini
Yasin Negah
Torkan Omari (Anita)
Fatima Hassani
Ahmad Azizi
Masihullah Tajzai
Laila Mahmudi
Farzad Hamidpadgan Hamidpadgan
Ali Hussein Assadi
Shahla Noori
Mirza Mohammad Hafezi
Faridoon Ghazanfari Afshar
Bismellah Paymani
Babrak Akbari
Año: 2026
Duración: 103 min.
País: Alemania
Director: Shahrbanoo Sadat
Guion: Shahrbanoo Sadat, Anwar Hashimi
Fotografía: Virginie Surdej
Música: Harpreet Bansal, Therese Aune, Kristian Eidnes
Género: Comedia romántica
Distribuidor:
Sinopsis de 'No Good Men'
Afganistán, 2021, poco antes del regreso de los talibanes al poder. Naru, la única camarógrafa de la principal cadena de televisión de Kabul, lucha por conservar la custodia de su hijo de tres años. Tras abandonar a su marido por sus continuas infidelidades, se ha convencido de que no existen hombres buenos en su país. Por ello, a Naru la toma por sorpresa que Qodrat, el periodista más importante de Kabul TV, le ofrezca una oportunidad profesional. Mientras ambos recorren la ciudad cubriendo sus últimos días de libertad, surge la chispa entre ellos y Naru empieza a dudar de su convicción. ¿Podría haber, después de todo, un hombre bueno ahí fuera?
La balanza entre la denuncia y la cotidianidad
Podría pensarse que No Good Men fuera a tratar de aleccionar al mundo acerca de la situación tan indignante que sufre el país. Pero, como digo, la obra se aleja totalmente de ser explícita, exagerada o dramática, dando al público las escenas justas para hacerle reflexionar. Algunas escenas llegan a ser cómicas, desgraciadamente por lo exagerado e increíble que puede llegar a ser el machismo en el país, y otras buscan ser un alivio. Momentos que tratan de enseñar que no todo es desgracia, sino que también existe la sonrisa y la esperanza en quien protagoniza esta historia. La comedia y momentos de diversión de la obra son mas bien momentos satíricos que hacen que el espectador encuentre incomodidad en la misma risa del momento.
Esto no quiere decir que la directora no denuncie situaciones a través de la lente. Pero muchas secuencias, pudiendo haber sido más protagonistas, se quedan en detalles con un peso enorme que permiten al espectador entender la realidad diaria de las mujeres afganas. Y No Good Men, que se cuida de principio a fin, esta llena de estos detalles.
Una puesta en escena sobria y realista
En el apartado técnico, Shahrbanoo Sadat opta por una puesta en escena sobria, donde la cámara en mano, los planos cortos y cerrados son los que guían principalmente a la historia. Esto, no solo coincide narrativamente con la trama de una camarógrafa de prensa, sino que coincide con el anterior punto acerca de no querer exagerar ni dramatizar lo que se busca denunciar. La creatividad artística se deja aquí de lado, muy acertadamente, para otorgar a la película una estética casi documental. Sumado a la alternancia de planos usando material de archivo televisivo crean una estética documental que mantiene los pies del espectador en tierra en todo momento.
Igualmente, la historia, que escoge situaciones basadas en hechos reales, está protagonizada por un equipo de actores amateurs. Así, encontramos unas interpretaciones comprometidas y totalmente realistas. Los personajes de la obra, concretamente Naru y Qodrat, no solo tienen un desarrollo propio, sino que existe una dinámica en la que hay inspiración, redención y enseñanza.
La eficacia de la propuesta y la proyección de la directora
La Berlinale sino duda ha escogido una obra muy adecuada, no únicamente por su valor reivindicativo, sino por la forma en la que se decide narrar y denunciar una situación tan delicada como la que viven muchas y muchos ciudadanos del país de Afganistán. Con esto, Shahrbanoo Sadat se coloca en la mira de muchos que ahora esperan con ansías poder seguir su futura carrera cineasta.
Conclusión de 'No Good Men'
No Good Men relata la historia de una camarógrafa de prensa, que además de enfrentarse a las dificultades laborales que se le imponen únicamente a las mujeres en Afganistán, también planta cara a las situaciones discriminatorias que sufren en la cotidianidad. Esto, sumado a un relato amoroso, construido con una naturalidad sorprendente, da lugar a una obra rebelde y crítica, pero totalmente entretenida y atractiva.
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