Shahrbanoo Sadat es conocida en la industria cinematográfica por su éxito “Wolf and Sheep”, donde obtuvo el C.I.C.A.E en el Festival de Cine de Cannes. En 2019, estrenó su última película de ficción, Parwareshgah (The Orphanage). Se considera la segunda parte de “Wolf and Sheep”, dentro de una serie de cinco largometrajes de carácter autobiográfico.

Este film estuvo en diverso festivales de cine como el Festival de Cine de Munich, el Festival Internacional de Cine de Chicago o los Asia Pacific Screen Awards. Además, se alzó con el Frailecillo de Oro en el Festival Internacional de Cine de Reykjavik. Se estrenó el 7 de noviembre de 2020 en la III Edición del Festival de Cine por Mujeres, que se celebra hasta el 15 de noviembre de 2020.



Parwareshgah

Crítica de ‘Parwareshgah (The Orphanage)’

Ficha Técnica

Título: The Orphanage
Título original: Parwareshgah

Reparto:
Qodratollah Qadiri (Qodrat)
Hasibullah Rasooli (Hasib)
Masihullah Feraji (Masih)
Ahmad Fayaz Osmani (Fayaz)
Ehsanullah Kharoti (Ehsan)

Año: 2019
Duración: 90 min
País: Dinamarca
Dirección: Shahrbanoo Sadat
Guion: Shahrbanoo Sadat
Fotografía: Virginie Surdej
Género: Drama
Distribución: Filmin

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘Parwareshgah (The Orphanage)’

Sinopsis de ‘Parwareshgah (The Orphanage)’

La directora de “Wolf and the Sheep” vuelve a presentar film en Cannes, Parwareshgah (The Orphanage). Esta vez con la historia de Quodrat, un niño de 15 años que vive en las calles de Kabul y vende en el mercado negro entradas de películas de Bollywood del cual es gran fanático. Un día es arrestado por sus actividades ilegales y llevado a un centro de detención juvenil dirigido por el régimen soviético. A través de fragmentos musicales en playback de peliculas indias, se nos recuerda que a pesar de todos sus instintos de supervivencia, Quodrat no deja de ser un niño. La ternura, el dolor y la vulnerabilidad son más fáciles de entender cuando se filtran a través de la lente de Bollywood. (FILMIN).



Parwareshgah
Foto de Filmin

Los sueños en versión original

Al más puro cine de los 80 y 90, Shahrbanoo Sadat formula una película que se convierte en un homenaje muy cinematográfico, pero sin perder de vista lo que realmente quiere mostrar. Por lo cual, Parwareshgah (The Orphanage) nace como una oda a la alegría, a ese momento vital de gran importancia, como es la juventud, pero con un trasfondo nada sencillo. Gracias a esa profundidad más sutil, menos cruda, lleva al espectador a comprender, u ofrecer un primer acercamiento, de la situación vivida en Afganistán. Por ello, se puede ver que Sadat tiene una sensibilidad luminosa, que se crece con esa facilidad de convertir lo trágico en una oportunidad de mirarlo con optimismo. Crea un abanico de sensaciones, que deja un buen ambiente en escena, incluso en aquellos puntos más difíciles. Además, esas referencias de Bollywood son cuanto menos original.

Pese a mantener un acercamiento al rigor histórico más propio de la época, sigue transmitiendo una comedia dramática, en sintonía con títulos como “Jojo Rabbit”. De igual manera, establece un contexto social y cultural en cada uno de los personajes, a la par que se ve en ellos esa evolución más cerca del cine juvenil. Esas tramas de la “edad del pavo” resultan muy simpáticas. Únicamente, hay partes en las que reitera mucho el recurso del humor y de lo fantástico, lo que podría disminuir la complejidad que se ejecuta en la historia. Aún así, sigue sorprendiendo por la calidez con la que regala a los espectadores la forma de abordar el film, desde un estilo muy lozano. Y al igual que en “Érase una vez en… Hollywood”, el cierre es pura fantasía.

The Orphanage
Foto de Filmin

El club de los cinco

Este particular escuadrón de la juventud de Parwareshgah (The Orphanage) está liderado por un fantástico Quodratollah Qadiri. El actor es el principal protagonista de la obra, que tiene una picaresca muy característica. También se une una expresividad muy peculiar, que da rienda suelta a un magnetismo jovial y de constante movimiento. Por lo cual, otorga cercanía a su interpretación, al mismo tiempo que desprende verosimilitud y hasta un punto muy concreto de candidez. Después, Hasibulla Rasooli acompaña a Qadiri de forma casi anecdótica, pero protagoniza uno de los momentos más tiernos que se produce entre los dos amigos. Al mismo tiempo, presenta una de las secuencias más impactantes, por lo que se le ve en dos registros muy diferentes. Aún así, luce más en la primera, donde comparte escena con Qadiri y su visión onírica.

El resto de intérpretes del reparto juvenil tampoco se queda atrás, pero es verdad que construyen su trabajo dramático en equipo y no de forma individual. De esta manera, muchos de ellos no tienen suficiente tiempo para desarrollar sus capacidades ante la pantalla, pero su presencia es necesaria, bordándolo con actuaciones muy naturales y envolviéndose en un carácter cohesionado. Por otra parte, el elenco más adulto son el contrapunto menos jocoso. Aunque, en el caso de Anwar Hashimi, hay esas pinceladas de diversión en su diálogo con los actores más jóvenes, que otorga todavía más familiaridad. Mientras que Nahid Yakmanesh y Yama Yakmanesh lo ejecutan desde una seriedad caricaturesca muy bien pensada. Como detalle, todos los intérpretes que participan, han trabajado muy bien su movimiento sobre el espacio.

The Orphanage
Foto de Filmin

Cambio político, mismo escenario

En el primer contacto con Parwareshgah (The Orphanage) se percibe unas tonalidades que llevan a la nostalgia de las películas juveniles de finales de los 80, principios de los 90. Se impregna de esa vuelta al pasado con un efecto casi imperceptible en la selección de la forma y cómo lucen las imágenes. No obstante, llega a ese nivel de dinamismo en las secuencias musicales, muy certeras. Gracias a no expandirse a lo largo de la película, resultan un soplo de aire fresco y un vehículo expresivo que busca la diferenciación. Asimismo, contrasta la cotidianidad con la que se afronta los escenarios más comunes, pero con un retrato muy certificado. No se deja al azar las decisiones del vestuario, de los objetos… sino que perfila su sello de identidad.

La dirección de arte es otro de los campos donde se aprecia un trabajo espectacular. Para comenzar, la manera de elegir cada una de las partes del atrezzo, reconstruyendo con vehemencia y sumo cuidado los detalles de los escenarios que rodean a los personajes. Por este motivo, en el momento de realizarse la transición sociopolítica, no se necesita explicar con diálogos lo que está sucediendo. Las propias imágenes hablan de lo que acontece y del significado del cambio entre un régimen y otro. Además, mediante un foco en las consecuencias personales de los personajes, hace que no se pierda la neutralidad que lleva por bandera el propio largometraje. Por ello, esa luz esperanzadora sigue patente. Por último, mencionar las canciones, que es todo un despliegue de buen rollo y la guinda para completar la identidad de esta cinta.

Parwareshgah
Foto de Filmin

Conclusión

Parwareshgah (The Orphanage) reinventa la realidad de Afganistán de los 80 con una oda cinematográfica sobre los cambios en la juventud. Lo afronta desde una perspectiva luminosa frente a una realidad tan dura. Por lo cual, lo lleva a un enfoque muy singular y dinámico, que deja una sensación muy positiva en el espectador. Se disfruta por su identidad fresca. El reparto de actores adolescentes es espléndido, haciendo recordar a películas de esta índole de los años 90. De la misma forma, cultiva la imagen en una fragancia de nostalgia, diversión, histrionismo y ritmo bollywoodiense, que culmina en una comedia dramática estupenda. El acto de resistir a la cruenta realidad con una metamorfosis jovial, que brilla por su idiosincrasia cinéfila.

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