El pasado 18 de mayo fue el estreno de No soy tu gitana, obra teatral que busca deconstruir los estereotipos y prejuicios sobre la mujer gitana. Escrita por Silvia Agüero y Nüll García, realiza una análisis histórico desde 1499 hasta nuestros días. De esta manera, invita a los espectadores a conocer la realidad detrás de los recelos en torno al pueblo gitano. Se puede ver del jueves al 25 de junio a las 19:30 horas, el 26 de junio a las 18 horas, del 20 al 23 de julio a las 19:30 horas y el 24 de julio a las 18 horas en Teatro del Barrio.



No soy tu gitana

Crítica de 'No soy tu gitana'

Ficha Técnica

Título: No soy tu gitana
Título original: No soy tu gitana

Reparto:
Silvia Agüero

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: Nüll García
Dramaturgia: Silvia Agüero y Nüll García
Trabajo actoral: Pamela Palenciano
Consultoría y traducción:
Nicolás Jiménez
Diseño de escenografía:
Aylin Vera Ramos (Sawustudio)
Iluminación:
Beatriz Franco
Diseño de Vestuario:
Almudena Bautista
Espacio sonoro:
Pamela Palenciano
Producción artística:
Ana Belén Santiago
Producción ejecutiva:
Lucía Rico
Dirección técnica:
Antonio Sánchez
Comunicación:
Paloma Fidalgo
Fotografía:
Laura Ortega
Video promocional:
Mi moto alpina
Diseño de cartel:
Jacobo Gavira
Producción: Teatro del Barrio en colaboración con Pretendemos Gitanizar el Mundo

Tráiler de 'No soy tu gitana'

Sinopsis de 'No soy tu gitana'

No soy tu gitana es un monólogo teatral en el que se deconstruye la histórica imagen pública de las mujeres gitanas desde 1499 hasta hoy, ese estereotipo que obedece a unas lógicas patriarcales, machistas, de dominación. No soy esa gitana construida por las mentes de los poderosos: hombres, payos, católicos… a través de las leyes que han perseguido nuestra identidad y a través de la ficción promovida por la cultura dominante. No soy ni Preciosa ni Carmen ni Esmeralda ni Zemfira. Tampoco soy la gitana que te muestran a través de la telebasura.

Estas creaciones de vuestros payos tienen una consecuencia real y directa en nosotras, impactan en nuestra vida y la destrozan. A mí, a nosotras, vuestros tópicos estereotípicos me afectan directamente en mi vida cotidiana.

Rompamos el círculo vicioso y maléfico en el que Preciosa, Esmeralda, Carmen y Zemfira, construidas por hombres payos, ocultan con su fascinante poder invocador a las gitanas reales, de carne y hueso. Este pensamiento crítico nos hará más felices a todas, las mujeres gitanas han resistido 600 años de legislación antigitana y machista, hemos desarrollado estrategias válidas para la lucha feminista actual. (TEATRO DEL BARRIO). 



No soy tu gitana
Foto de Pablo Malavé

Mirada histórica

Nüll García y Silvia Agüero ahonda en la mujer gitana con No soy tu gitana. Mediante una disertación teatral, no sólo busca desmitificar los estereotipos más férreos de la comunidad gitana, sino también exponer el origen y señalar de dónde viene la imagen que hay en la sociedad sobre las gitanas. Gracias a ello, se incorpora una dramaturgia que ofrece datos que no se escuchan habitualmente, como la resistencia de las gitanas contras la realeza o los posibles orígenes de "La gitanilla", de Cervantes. En ese sentido, logra causar interés en el espectador que escucha atento al alegato en contra de la discriminación por un pueblo histórico. No obstante, no lo plantea desde una vertiente únicamente didáctica, sino que lo adereza con comedia y eso le da una consistencia sólida.

Esta pieza tiene un material muy rico, se ve el control que tiene de las fuentes y eso ayuda a formular una dramaturgia que no es habitual en los espacios teatrales. De esta manera, se dignifica al pueblo gitano, lo que indica la necesidad de oír lo que tienen que decir y aprender de los errores que todavía siguen ocurriendo. Sin embargo, esa fuerza que contiene el mensaje hace que se eche en falta todavía más visceralidad, ir más allá en su contenido y poner toda la carne en el asador. La razón no es otra que da la sensación de experimentar un primer acercamiento, pero todavía queda por desgranar muchos más asuntos de esta realidad. Aun así, se aplauden este tipo de dinámicas, que permite mostrar referentes que no suelen ser habituales ni en la escena dramática ni en la pública.

Teatro del Barrio
Foto de Teatro del Barrio

Recorrido natural

Silvia Agüero es una conocida escritora y activista por la lucha del reconocimiento y los derechos del colectivo gitano. No soy tu gitana la protagoniza ella misma, un acierto en cuanto a representación, dado que la falta de referentes de actrices gitanas es un hecho. La sinceridad de Agüero se halla en la comprometida que está con el monólogo, lo que le permite conectar instantáneamente con el espectador. Gracias a ello, se esparce una naturalidad y una familiaridad desde el primer minuto, facilitando la posibilidad de introducirse de lleno en la obra. También se ve el trabajo detrás de cada acción que realiza, así como el cuidado por el lenguaje romaní que le da un sentido diferente a su trabajo escénico. Por ende, su mayor fuerte es la cotidianidad y la energía que transmite en todo momento.

Sin embargo, se puede ver la dificultad en algunos momentos de enfrentarse al escenario sola. La razón es que al no ser una intérprete de largo recorrido, cae en algunos dejes que evidencian que se trata de un debut teatral y todavía no hay una confianza plena entre escenario y artista. Por ende, hay cierta falta de fluidez en alguna parte que exige una dramatización diferente al monólogo principal, que deja verse las costuras. Lo mismo sucede con acciones que se ven perfectamente en monólogos como es beber agua, aunque son concesiones permitidas, hay que vigilar no abusar de ello, porque puede dar sensación de falta de preparación entre los tiempos, la palabra y la escena. Seguramente, con el tiempo y la experiencia, el trabajo dramático se vea mejor realizado, dado que tiene momentos de gran lucidez, como, por ejemplo, en su interacción con el público o su emoción.

Teatro del Barrio
Foto de Ameco Press

En el patio de la casa

Como si se tratara del patio de una casa, No soy tu gitana propone una composición visual que lleva directamente a los estereotipos que suelen asociarse a las mujeres gitanas. Por ello, se envuelve la escena con tendales, pañuelos y lunares. Asimismo, el vestuario seleccionado mantiene ese arquetipo al utilizar el pijama, con la bata y el moño como primer contacto entre su protagonista y el público. Esta estrategia artística se ejecuta de una manera muy eficiente, dado que se sabe de qué se va a hablar desde el primer minuto y la necesidad de romper con los clichés sin abandonar su identidad, que pertenece a una cultura ya histórica. Por lo cual, no omite aquellas insignias propias, sino que hace gala de ello, lo cual es todo un acierto.

La realización no apuesta por una estructura más compleja y arriesgada, sino que lo plantea desde una composición más sencilla y humilde. Sin embargo, es una decisión bien formada, ya que permite poner el foco principal en la palabra y en el discurso que desea dar la pieza teatral. Por tanto, no hay una intención de hacer una construcción con más elementos. Aun así, hay que recalcar que hay cambios de escenarios y juegos de luces, por ejemplo, en algunas recreaciones, lo que da ese toque de dinamismo y cambio. Así consigue que no haya una sensación de estar en una sola nota, sino que se produce una evolución plausible. Otro aspecto en el que destaca es su vertiente inmersiva, estableciendo una experiencia amable con el espectador. Únicamente, el ritmo a veces no logra fluir todo lo que pudiera.

No soy tu gitana
Foto de Pablo Malavé

Conclusión

No soy tu gitana marca la lucha contra el antigitanismo, mediante una dramaturgia que explora la vertiente histórica de este colectivo y expone los agravios contra él. Asimismo, busca desmitificar aquellos estereotipos más arraigados en la cultura popular, sosteniéndose a través de un análisis por la Historia. Aun así, todavía podría explotar más todo ese conocimiento que se ve que hay detrás de esta investigación. Silvia Agüero tiene frescura, naturalidad y un gran compromiso con el proyecto, pero todavía le falta terminar de asentarse como intérprete sobre las tablas.

Por otra parte, la puesta en escena es sencilla y efectiva, se deshace de artilugios y pone el foco sobre la palabra. El ritmo a veces decae, pero tiene momentos brillantes como aquellos inmersivos o las recreaciones del pasado que se ven sobre el escenario. La lucha a través del teatro contra la opresión del pueblo gitano a través de una mirada personal y con una carga social importante.

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Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) y técnico audiovisual en Ricoh. Sueño con ver mis obras y películas acompañadas de un público emocionado. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
Marca la lucha contra el antigitanismo, mediante una dramaturgia que explora la vertiente histórica de este colectivo y expone los agravios contra él. Silvia Agüero tiene frescura, naturalidad y un gran compromiso con el proyecto. La puesta en escena es sencilla y efectiva, se deshace de artilugios y pone el foco sobre la palabra. Tiene momentos brillantes como aquellos inmersivos o las recreaciones del pasado que se ven sobre el escenario. La lucha a través del teatro contra la opresión del pueblo gitano a través de una mirada personal y con una carga social importante.no-soy-tu-gitana-contra-el-antigitanismo

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