Primetime es el debut en el cine de ficción del documentalista estadounidense Lance Oppenheim, conocido por trabajos como Una clase de cielo, Spermworld y La feria del renacimiento. La película se inspira en el polémico programa estadounidense To Catch a Predator, emitido por NBC dentro de Dateline, y reconstruye el momento en el que su presentador, Chris Hansen, intenta convertir el espacio en un fenómeno televisivo todavía mayor. Ambientada en 2006, la película sigue a Hansen, interpretado por Robert Pattinson, mientras prepara nuevas operaciones para descubrir a hombres que acuden a casas creyendo que van a encontrarse con menores con los que han contactado por Internet. El programa utilizaba perfiles falsos de adolescentes, cámaras ocultas y actores que interpretaban a los supuestos menores. Una vez que los hombres llegaban a la vivienda, Hansen aparecía ante las cámaras para confrontarlos, antes de que interviniera la policía. Nominada al León de Oro a la Mejor Película en la 83.ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia.



Primetime

Crítica de 'Primetime'

Ficha Técnica

Título: Primetime
Título original: Primetime

Reparto:
Robert Pattinson (Chris Hansen)
Merritt Wever (Andie Bender)
Skyler Gisondo (Dan Plumb)
Phoebe Bridgers
Matthew Maher
Bokeem Woodbine
Anna Faris (Mary Joan Hansen)
Jonathan Lipnicki (Actor)
Tony Revolori
Alex Winter
Eric Rahill
Sean Bridgers
Creed Bratton
Jeff Zucker

Año: 2026
Duración: 107 min.
País: Estados Unidos
Director: Lance Oppenheim
Guion: Ajon Singh. Biografía sobre: Chris Hansen
Fotografía: David Bolen
Música: Ari Balouzian
Género: Thriller
Distribuidor: A24

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Primetime'

Sinopsis

Ambientada en 2006 y basada en hechos reales, la película sigue a Chris Hansen mientras desarrolla para la NBC el controvertido programa de televisión 'To Catch a Predator', en el que se organizan operaciones encubiertas para descubrir y detener a presuntos depredadores sexuales. A medida que el programa se convierte en un fenómeno televisivo, Hansen debe enfrentarse a las implicaciones éticas de convertir investigaciones criminales en entretenimiento, mientras se adentra en un peligroso submundo del crimen y la manipulación mediática.



Las figuras detrás de los reflectores

Cuando Chris Hansen aparece a cuadro para hacer su famosa entrada, donde confronta directamente a uno de los tantos depravados que el programa To Catch a Predator prepara con eficacia para exponer las fechorías de estos individuos, son evidentes las mil y una máscaras que solo la presencia de Hansen deja caer. Mientras que su labor siempre fue defendida como un acto a favor de la sociedad y de la protección de menores, la realidad es que también era el pozo perfecto para lucrarse de desgracias ajenas y sucesos donde el término “terrorífico” se queda corto. Hansen tomó la bandera y revolucionó la forma de hacer televisión en la época. Su volátil y neurótica personalidad le dio los medios para que el programa fuera un éxito de la talla de titanes de la televisión como Lost.

En esta reconstrucción de los eventos que guiaron a To Catch a Predator a convertirse en un referente de la cultura pop, dirigida por el joven realizador Lance Oppenheim, se hace un recorrido marcado por una puesta en escena rocambolesca, colores saturados, contrastes marcados y, en general, una película exagerada comandada por un eléctrico y complejo Robert Pattinson, que da vida al propio Hansen. Oppenheim desvela en Primetime no el discurso del auge y caída del programa, sino que su enfoque se basa en todo lo colateral que sucedía alrededor.

El resto del cast, con nombres como Merritt Wever o Skyler Gisondo, no solo es el complemento perfecto, sino que a ratos llega a tener una evolución y unos arcos dramáticos mejor llevados que los de Pattinson, cuya interpretación por momentos puede quedarse un poco superficial al apostar no por una representación fiel del Hansen de la vida real, sino por el que todo el mundo reconoce de la televisión.

Primetime película

Grandilocuencia visual, fondo dudoso

Es así como Primetime se convierte en una película que habla de las apariencias y del oscuro negocio del sensacionalismo. La elocuencia en imágenes destaca por esos rayos de luz y una serie de elementos en modo experimental que rebotan en el ojo, como en esa escena donde el personaje de Robert Pattinson entra en un trance que da pie a una transición en forma de agujero virtual, en dirección al hambre desenfrenada por conquistar las métricas de rating.

Lance Oppenheim, en definitiva, confecciona un acercamiento poco convencional. Esto no es una película de Chris Hansen; es una película que explora los límites de la explotación. Un filme tan intenso como volátil en su ritmo y cuestionable cuando no se aclara si la superficialidad adquirida deja de ser un recurso narrativo y se convierte en una pega que la cinta no termina de cerrar.

Primetime película

Conclusión de 'Primetime'

Primetime entrega lo que promete: un reparto desenfrenado y deslices de realización tremendamente estéticos, pero narrativamente no termina de comprender realmente qué quiere sacar, sobre todo, de su protagonista. Es como si todo a su alrededor fuera juzgado y desarrollado, pero el propio precursor de estos actos no llegara a concretar nada más que ser el espectro, la figura enigmática que salía con una sonrisa y un traje bien puesto para desenmascarar el lado más desquiciado del ser humano.

Y el dilema no termina de concretarse sobre si esta película funciona como denuncia o más bien como un divertimento visual con alguna autocrítica de por medio, no termina de rozar al hombre detrás del personaje, como tampoco lo hace con esa ballena azul que se persigue a lo largo del filme y que se vuelve la excusa perfecta para cuestionar si el problema es el individuo o la network que respalda su existencia misma.

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CINEMAGAVIA
7.5 / 10
75 %
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Diego Gil
Escribo para entender la formas de la vida a través del cine. Egresado en postproducción audiovisual.
primetime-pelicula-critica-estreno-cinePrimetime entrega lo que promete: un reparto desenfrenado y deslices de realización tremendamente estéticos, pero narrativamente no termina de comprender realmente qué quiere sacar, sobre todo, de su protagonista. Es como si todo a su alrededor fuera juzgado y desarrollado, pero el propio precursor de estos actos no llegara a concretar nada más que ser el espectro, la figura enigmática que salía con una sonrisa y un traje bien puesto para desenmascarar el lado más desquiciado del ser humano. Y el dilema no termina de concretarse sobre si esta película funciona como denuncia o más bien como un divertimento visual con alguna autocrítica de por medio, no termina de rozar al hombre detrás del personaje, como tampoco lo hace con esa ballena azul que se persigue a lo largo del filme y que se vuelve la excusa perfecta para cuestionar si el problema es el individuo o la network que respalda su existencia misma.

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