¡Qué bello es vivir! dirigida y producida por Frank Capra es el clásico navideño por excelencia. La cinta estrenada en el año 1946 está basada en el cuento «El mayor regalo» de Philip Van Doren Stern. Fue la primera película que rodó James Stewart tras regresar de la Segunda Guerra Mundial.



Qué bello es vivir

Crítica de ¡Qué bello es vivir!

Ficha Técnica

Título: Qué bello es vivir
Título original: It’s a Wonderful Life

Reparto:
James Stewart (George Bailey)
Donna Reed (Mary Hatch)
Lionel Barrymore (Mr. Potter)
Thomas Mitchell (Tio Billy)
Henry Travers (Clarence)
Beulah Bondi (Mrs. Bailey)
Frank Faylen (Ernie)
Ward Bond (Bert)
Gloria Grahame (Violet)
H.B. Warner (Mr. Gower)

Año: 1946
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Director: Frank Capra
Guion: Frances Goodrich, Albert Hackett, Frank Capra
Fotografía: Joseph Walker, Joseph F. Biroc (B&W)
Música: Dimitri Tiomkin
Género: Drama. Fantástico
Productora: Liberty Films

Tráiler en versión original de ¡Qué bello es vivir!

Qué grande es el cine. TVE

Escena final

Donde comprar ¡Qué bello es vivir!

Sinopsis de ¡Qué bello es vivir!

George Bailey es un honrado y modesto ciudadano que dirige y mantiene a flote un pequeño banco familiar, a pesar de los intentos de un poderoso banquero por arruinarlo. El dia de Nochebuena de 1945, abrumado por la repentina desaparición de una importante suma de dinero, que supondría no solo la quiebra de su banco, sino también un gran escándalo, decide suicidarse, pero cuando está a punto de hacerlo ocurre algo extraordinario.

Premios

  • 5 nominaciones al Óscar: Película, director, actor (Stewart), montaje, sonido. 1946
  • Globos de Oro: Mejor director. 1946
  • Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor director. 1946


El ángel de la guarda

¿Sabéis que sucede cuando suena una campanilla? ¿No? Si aún hay alguien que no haya visto esta película, no os quedará ninguna duda de que ese sonido indica que un ángel se ha ganado sus alas. Como sucedió con Clarence (Henry Travers) tras ayudar a George Bailey (James Stewart).

Y es que ayudar a Bailey, es ayudarnos a todos a través de su personaje. Si a todos, porque él, somos todos. Y como él, todos tenemos sueños a los que hemos renunciado. Porque todos hemos sentido esos momentos de amargura que nos hacen preguntarnos por qué estamos aquí.

Porque, como ocurre con las obras maestras en el cine, seremos otros después de verla. Seremos mejores. Nuestras preocupaciones nos parecerán ridículas. Y raro será que no gritemos: ¡Qué bello es vivir!

Qué bello es vivir
© AMPAS. © 1946 Paramount HE

La vida de cada persona afecta a otras vidas

La vida de cada persona, no pertenece en exclusiva a su individualidad. De hecho, cada persona afecta en la vida de otras muchas de una manera extraordinaria. Esta es la historia que Frank Capra quiso mostrar en ¡Qué bello es vivir!

Pero, ¿quién es George Bailey? Bueno, eso es lo que nos preguntamos nada más comenzar la película. A través de maravilloso plano general, vemos el típico pueblo estadounidense de casas de madera ajardinadas. Mientras la cámara nos muestra las calles vacías, escuchamos ruegos y oraciones pidiéndole a Dios que ayude a George Bailey en esos momentos previos a la Nochebuena. Entonces ascendemos y más allá de la Luna, unas luces divinas convocan a un ángel que todavía no se ha ganado las alas para encomendarle la misión de ayudar a este hombre.

No podemos imaginar mejor manera de atrapar al espectador para conocer la historia de ese tal Bailey que este recurso narrativo. Un todo que con la inocencia como referencia nos involucra eficazmente en la historia a modo de presentación ágil y sencilla.

It's a Wonderful Life
Foto de RKO Pictures. © AMPAS.

El uso del flashback en el cine

El uso del flashback en el cine podría encontrar una referencia universal con lo que Capra hizo para presentar la historia aquí reseñada. A través de este recurso cinematográfico conocemos la vida de George Bailey hasta la Nochebuena que es el eje vertebrador del filme. Y es el que el director nos lleva hasta el día que Bailey siendo niño, salvó a su hermano de morir ahogado en lago helado. Sin embargo, esta acción le llevó a perder la audición de en su oído izquierdo. Vemos un niño espabilado que sueña con todos los lugares que visitará y las grandes cosas que logrará.

En otra escena memorable desobedece al dueño de la farmacia en la que trabaja y no lleva la medicación a un niño porque se ha dado cuenta de que el farmacéutico, por despiste, había utilizado un veneno para el preparado. Se lleva un sonoro guantazo por castigo. Pero él no odia. Comprende que el despiste del señor Grover se debe a que este había recibido un telegrama comunicándole la muerte de su hijo en la guerra.

El pequeño Bailey a su corta edad ya ha salvado dos vidas de dos personas. ¿Qué hubiera pasado si él no hubiera existido? Ahí es donde encuentra la razón de ser la verdadera historia que el maestro Frank Capra quiso transmitir con ¡Qué bello es vivir!

It's a Wonderful Life
Foto de Gaston Longet – © MPTV. © AMPAS.

La vida de un soñador

La vida de George es la de un soñador ambicioso al que la realidad le pone continuamente obstáculos que le obligan a elegir entre sus deseos y lo que moralmente es correcto. Cuando ya es hombre y un memorable James Stewart toma las riendas del personaje, la primera imagen que vemos es la suya con una maleta bien grande para marchar a Europa y después a la universidad y comenzar a cumplir los grandes planes que tiene en mente.

Ese primer plano inicia una larga secuencia clave en la cinta en las que se nos muestra un pueblo casi utópico, en el que los vecinos se conocen por su nombre y se ayudan unos a otros. Conocemos a su padre, dueño de una pequeña empresa de préstamos que prima la ayuda a la gente sobre el beneficio económico, a su madre, y hermano, a sus amigos. Iremos a la fiesta de Mary (Donna Reed), que desde niña a amado a George y su único sueño es formar un hogar con él. ¿La pareja perfecta en el pueblo perfecto?

Qué bello es vivir
© 1946 Paramount HE. Copyright Swashbuckler Films

El malvado señor Potter y la dulce Mary

¿Todo es idílico en ese mundo? Por supuesto que no. En él también habita el señor Potter (Lionel Barrymore), un anciano y huraño hombre de negocios. Un personaje malvado como pocos y ladrón como muchos, creemos inspirado en el señor Scrooge del clásico cuento de Dickens. Y tampoco es nada idílica la mala suerte que parece acompañar a George. Esa misma noche en la que se celebra su graduación su padre fallece y la empresa familiar pasa a manos de él. De lo contrario la venderían al señor Potter y con ello la herencia de bondad que impregnó su padre en el pueblo desaparecería para siempre, dejando la desolación como única compañía.

¿Y Mary? En otra escena que es puro cine los vemos en casa de ella. Él no se atreve a declararle su amor, eso le incomoda o tal vez sabe que ello le ataría a su pueblo para siempre. Se enfadan. Él se va. Pero los celos, siempre los celos, hacen aparición y ante la llamada a casa de Mary de un antiguo amigo, George vuelve a recoger el sombrero que se había dejado. Ella se pone simpaticona y cariñosa con el antiguo amigo de ambos que estaba al teléfono y el poder de los celos acaba en beso. Y tras el beso, el noviazgo y la boda. Como veis en esa época no existían las webs para citas y la gente se las apañaba para encontrar el amor.

La vida en familia y la encrucijada

Tras unos años marcados por lo cotidianamente familiar y la renuncia a sus sueños, que incluso le llevan a rechazar una oferta millonaria de trabajo del malvado señor Potter, llega el famoso día de Nochebuena en el que su tío, por descuido, perdió ocho mil dólares justo el día que el inspector de hacienda revisaba las cuentas de la empresa familiar. Ello suponía la bancarrota y con ello su bajada a los infiernos.

Todos los sueños frustrados, todo el sentimiento personal de fracaso aflora ahora de manera violenta. Se arrastra hasta Potter para pedir ayuda, este le dice que ahora dónde están sus amigos y todos a los que has ayudado. Todas las cosas buenas que has hecho no te han servido para nada.

George, con su seguro de vida en el bolsillo de la chaqueta, vale ahora más muerto que vivo. De nuevo y con este recurso, el maestro Capra pone al espectador y al personaje, en la encrucijada que marca la narración y que aparece como la universalización del dolor y de la injusticia.

La moraleja

Con la posibilidad del suicidio como nuevo frente discursivo, aparece Clarence, el ángel que debe ganarse sus alas y todo el conflicto narrativo y existencial de la historia estalla a la vez. George comprende tras una visualización onírica mostrada por su ángel de la guarda como hubiera sido la vida sin él. Y esta, es la clave fundamental de toda la historia.

La enseñanza de ¡Qué bello es vivir! es clara. La vida de un hombre afecta a otras muchas vidas. La resolución final la dejaremos en el aire por si algún incauto cinéfilo, aún no disfrutado de una película tan redonda y tan perfecta en su ejecución como la que nos regaló el maestro Frank Capra.

Conclusión de ¡Qué bello es vivir!

¡Qué bello es vivir! es la definición más exacta de la magia en el cine y de la magia de la Navidad. Las texturas narrativas y sentimentales del filme han hecho enamorarse del cine a numerosas generaciones de cinéfilos. En definitiva, un clásico que demuestra porque la cinematografía fue elevada a la categoría de Séptimo Arte.

Este artículo ha sido escrito con la colaboración del escritor y editor David Rubio Sánchez. También lo puedes leer con diferente formato en Cine y críticas marcianas

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