Se tiene que morir mucha gente es una serie española de comedia creada por Victoria Martín, basada en su novela con más de 70.000 ejemplares vendidos. La trama sigue a tres amigas de la infancia, Bárbara, Maca y Elena, que se reencuentran 20 años después, cada una con sus propios problemas y crisis. Nominada a Mejor Serie en el Festival Internacional de Series de Cannes 2026, se rodó en localizaciones de Madrid y consta de 6 episodios de 30 minutos cada uno. Estrenada el 21 de mayo de 2026 en Movistar Plus+.



Se tiene que morir mucha gente

Crítica de 'Se tiene que morir mucha gente'

Ficha Técnica

Título: Se tiene que morir mucha gente
Título original: Se tiene que morir mucha gente

Reparto:
Anna Castillo (Bárbara)
Macarena García (Elena)
Laura Weissmahr (Macarena)
Sofía Otero
Alba Galocha
Óscar de la Fuente
Ramón Rados
Yunez Chaib

Año: 2026
Duración: 30 min.
País: España
Director: Victoria Martín, Sandra Romero, Nacho Pardo
Guion: Victoria Martín
Fotografía: Angello Faccini
Música: Remate
Género: Comedia
Distribuidor: Movistar Plus+

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Tráiler de 'Se tiene que morir mucha gente'

Sinopsis

Bárbara, Maca y Elena fueron juntas al colegio y 20 años después siguen siendo amigas, más o menos. Bárbara es una bomba de relojería: vive frustrada por su trabajo y está enganchada a las benzodiacepinas. Maca, con la que comparte piso, intenta salir adelante como actriz, aunque es camarera. Y Elena está embarazada tras casarse con un señor de 60 años que dirige hoteles. La crisis personal de Bárbara hará que todo explote. (Movistar Plus+)

Dónde se puede ver la serie en streaming



Treinta y con sarcasmo

Se tiene que morir mucha gente gira alrededor de tres amigas que se conocen desde el colegio y que, veinte años después, siguen orbitando unas alrededor de otras más por costumbre emocional que por verdadera estabilidad. La serie acierta bastante al retratar esa sensación de agotamiento generacional donde nadie parece estar exactamente donde imaginaba a los cuarenta, hay conversaciones, silencios y pequeñas miserias cotidianas que suenan reconocibles.

El problema es que el relato oscila demasiado entre comedia cínica y drama emocional sin encontrar siempre equilibrio. Algunos episodios parecen querer ser una sitcom incómoda sobre adultos funcionalmente destrozados, otros intentan profundizar en heridas emocionales más serias, y no siempre ambas cosas encajan.

Anna Castillo, Macarena García

El desencanto moderno

Victoria Martín conoce bien ese tono entre ironía amarga y vulnerabilidad emocional que domina buena parte de la comedia generacional contemporánea. Se tiene que morir mucha gente funciona mejor cuando deja respirar a los personajes y permite que las conversaciones parezcan realmente espontáneas. Ahí aparece algo bastante humano, amistades llenas de cariño, resentimiento, dependencia y agotamiento acumulado durante años.

También hay momentos donde el guion parece demasiado consciente de querer sonar moderno, incómodo o emocionalmente afilado. Algunas escenas se sienten escritas para generar identificación inmediata en redes sociales más que para desarrollar personajes complejos.

Anna Castillo, Macarena García

Tres mujeres contra el caos

Anna Castillo carga con la parte más complicada del relato y probablemente también con la más interesante. Su mezcla de apatía, ansiedad y rabia contenida tiene momentos bastante reales, no resulta especialmente simpática, y eso juega a favor de la serie.

Laura Weissmahr aporta el lado más caótico y desesperadamente optimista del grupo, mientras que Macarena García representa ese tipo de estabilidad aparentemente perfecta que empieza a agrietarse en cuanto alguien hace demasiadas preguntas. La química entre las tres funciona porque transmite historia compartida, discusiones antiguas, afecto espontaneo y cansancio mutuo.

Se tiene que morir mucha gente serie

Más efectiva en lo íntimo

Se tiene que morir mucha gente apuesta por una puesta en escena cercana y poco aparatosa. Pisos compartidos, bares, cocinas y espacios cotidianos construyen un entorno reconocible y ligeramente deprimente. La fotografía evita embellecer demasiado las situaciones, algo que le sienta bien al tono general. El ritmo irregular, sin embargo, afecta bastante al conjunto, hay episodios ágiles y otros donde las escenas se alargan confiando únicamente en el carisma de los diálogos.

Se tiene que morir mucha gente serie

Conclusión de 'Se tiene que morir mucha gente'

Se tiene que morir mucha gente tiene momentos de verdad emocional y una mirada bastante lúcida sobre cierta generación atrapada entre precariedad emocional, ansiedad funcional y amistades sostenidas casi por inercia. Eso le da interés, pero también es una serie irregular, demasiado dependiente a veces de frases ingeniosas y neurosis reconocibles. Se deja ver con simpatía, aunque uno termina pensando que había una serie mucho más incómoda y más potente escondida detrás de todo ese sarcasmo defensivo.

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CINEMAGAVIA
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Pablo Veiga Carpintero
Escribo sobre cine, series y teatro.
se-tiene-que-morir-mucha-gente-serie-critica-estreno-movistarSe tiene que morir mucha gente tiene momentos de verdad emocional y una mirada bastante lúcida sobre cierta generación atrapada entre precariedad emocional, ansiedad funcional y amistades sostenidas casi por inercia. Eso le da interés, pero también es una serie irregular, demasiado dependiente a veces de frases ingeniosas y neurosis reconocibles. Se deja ver con simpatía, aunque uno termina pensando que había una serie mucho más incómoda y más potente escondida detrás de todo ese sarcasmo defensivo.

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