Carlos Álvarez-Ossorio se pone en la piel de Primo Levi, en la adaptación teatral de uno de los textos más relevantes para comprender el siglo XX: Si esto es un hombre. El propio Álvarez-Ossorio se encarga también de la adaptación y dirección de este relato autobiográfico.

La necesidad de dar testimonio de las vivencias en el campo de Auschwitz fue lo que motivó al joven químico italiano Primo Levi a redactar el germen de Si esto es un hombre, que posteriormente se vio completado con La tregua y Los hundidos y los salvados, en la denominada Trilogía de Auschwitz.

Si esto es un hombre estuvo en el Teatro del Barrio en Madrid del 22 al 26 de septiembre.



Estreno Si esto es un hombre

Crítica de 'Si esto es un hombre'

Ficha Técnica

Título: Si esto es un hombre
Título original: Se questo è un uomo

Reparto:
Carlos Álvarez-Ossorio

Duración: 90 min. apróx.
Dirección: Carlos Álvarez-Ossorio
Traducción: Pilar Gómez Bedate
Autor: Primo Levi
Dramaturgista y Asesor de Actuación: Juan José Villanueva
Asesor de Alemán y de Cuerpo:
Alfonso Hierro-Delgado
Barítono:
Pablo Nieves
Diseño de iluminación y técnica:
Violeta Martínez
Fotografías:
Álvaro Rodríguez Galán
Distribución:
Carlos M. Carbonell

Tráiler de 'Si esto es un hombre'

Sinopsis de 'Si esto es un hombre'

En 1944, a Primo Levi lo deportaron a Auschwitz. Tenía 24 años. Durante su estancia en el campo empezó a escribir Si esto es un hombre, el relato de los diez meses que estuvo prisionero, presa de una de experiencia que quizá nunca podría transmitir. Setenta y cinco años después de la liberación de Auschwitz, un actor entra en un escenario y se enfrenta al reto de revivir la experiencia de Levi para intentar comprender (si es que es posible) qué fue de Auschwitz y qué supone para nosotros, espectadores del siglo XXI, que existiese ese lugar en plena Europa de mediados del siglo pasado. Un viaje hacia el lado más oscuro del ser humano y de nuestro mundo contemporáneo. (TEATRO DEL BARRIO).



Si esto es un hombre
Foto de Álvaro Rodríguez Galán

La lógica del lager

A través de sus páginas conocemos el día a día de la vida en el lager y el minucioso proceso de aniquilación al que eran sometidos los condenados. Primo Levi ofrece un valioso testimonio en primera persona. Ofrece también una reflexión sobre la condición humana como pocos textos lo han hecho a lo largo de la literatura universal.

Carlos Álvarez-Ossorio se enfrenta, con la ayuda de Juanjo Villanueva, al reto de adaptar esta obra, compleja y esclarecedora, y lo hace de forma impecable. Se mantienen los ejes fundamentales del relato. La descripción de las condiciones de vida en los campos y el concepto de utilidad por el que se discriminaba a los individuos. La privación y la reducción a la materialidad de los cuerpos. La lógica del lager y la amoralidad de las conductas. El perfeccionamiento de la maldad, en resumen.

Sobre un escenario vacío, Álvarez-Ossorio se enfrenta cara a cara con el público en un monólogo poderosísimo. El uso de la luz y del sonido son suficientes para recrear los diferentes espacios del campo. Con mínimos recursos se genera una ansiedad y una angustia difícilmente soportables en algunos momentos. La cuarta pared se rompe para interpelarnos en un constante qué harías tú imposible de contestar, porque la de Primo Levi y la de todos cuantos sufrieron el mismo destino es una experiencia imposible de comprender.

A pesar de que nuestras retinas están anestesiadas a fuerza de enfrentarnos a diario a imágenes atroces, Álvarez-Ossorio llega a conmocionarnos con una interpretación de una ficisidad potentísima, que muestra con honestidad el proceso de destrucción que sufrió Primo Levi, con algunos momentos francamente angustiosos.

Teatro del Barrio
Foto de Álvaro Rodríguez Galán

Aniquilación

Etimológicamente, la palabra aniquilación procede del latín nihil, nada. Aniquilar es reducir a la nada. En los campos de concentración se aniquiló de forma industrial los cuerpos de los inútiles y de los hundidos. Pero se aniquiló también el alma de los considerados aptos en términos económicos, los útiles como herramientas. Se les despojó de nombre, de familia, de identidad, convirtiéndolos en un género de no-humanos con el que los verdugos no pudieran sentir afinidad. Reducidos a cuerpos vacíos, se les despojó también de los valores morales que damos por sentados.

Estas factorías de la muerte que fueron los campos de concentración son, como se dice al principio de la obra, la conclusión lógica de una premisa que lamentablemente hoy está presente cuando algunos políticos señalan con el dedo y afirman “que todo extranjero es un enemigo”. Si esto es un hombre tiene que servir para ponernos en guardia contra estos discursos del odio.

Si esto es un hombre
Foto de Álvaro Rodríguez Galán

Conclusión

Carlos Álvarez-Ossorio logra en un extraordinario trabajo actoral poner en escena los atrocidades del holocausto. La elección de los textos de Primo Levi es cuidadísima y muy acertada. La adaptación mantiene toda la hondura filosófica del texto y la soberbia interpretación de Álvarez-Ossorio amplifica su capacidad para interpelarnos como espectadores. Con una escenografía desnuda, la iluminación y el sonido nos trasladan al lager con una potencia tal que por momentos sentimos la necesidad de suplicar que el horror acabe.

Si esto es un hombre es una obra durísima y descarnada, pero de una vigencia imperecedera y, a día de hoy, de una necesidad acuciante contra las ideologías que se sustentan en las mismas premisas que las que construyeron los campos de exterminio.

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