The Only Living Pickpocket in New York, película dirigida por Noah Segan, es un retrato urbano que combina ironía, melancolía y un sutil pulso criminal para explorar la identidad y la supervivencia en una ciudad que nunca se detiene. A través de la historia de un carterista solitario que navega entre el ingenio y la precariedad, la película dibuja un Nueva York vibrante y contradictorio, donde cada esquina esconde una oportunidad y cada decisión puede alterar el rumbo de una vida marcada por el ingenio y la necesidad.
Crítica de 'The Only Living Pickpocket in New York'
Resumen
Ficha Técnica
Título: The Only Living Pickpocket in New York
Título original: The Only Living Pickpocket in New York
Reparto:
John Turturro (Harry)
Steve Buscemi (Ben)
Giancarlo Esposito (Detective Warren)
Will Price (Dylan)
Tatiana Maslany (Kelly)
Victoria Moroles (Eve)
Karina Arroyave (Rosie)
Tommy Bayiokos (Gran chico)
Delaney Grace Coyle (Rhoda, una recepcionista)
Ethan Herschenfeld (Mo, un cajero)
Michael Hsu (Ernie)
Kelvin Han Yee (Frank)
John Gallagher Jr. (El hombre de negocios)
Año: 2026
Duración: 88 min.
País: Estados Unidos
Director: Noah Segan
Guion: Noah Segan
Fotografía: Sam Levy
Música: Gary Lionelli
Género: Thriller
Distribuidor:
Sinopsis de 'The Only Living Pickpocket in New York'
En sus días de gloria, las habilidades exquisitamente perfeccionadas y la infalible astucia callejera del experto carterista Harry Lehman (John Turturro) lo convirtieron en un maestro de su oficio. Ahora, a punto de cumplir 70 años, vive en una ciudad de Nueva York muy cambiada, donde el ciudadano medio ya no lleva grandes cantidades de efectivo ni relojes caros, donde las tarjetas de crédito se pueden cancelar al instante y los teléfonos móviles se pueden rastrear con la misma rapidez.
Harry sigue siendo un tipo analógico en un mundo digital, luchando por llegar a fin de mes. En una de sus rondas nocturnas, sin darse cuenta le roba una valiosa memoria USB a un joven rico y fiestero, que resulta ser Dylan Diamond (Will Price), el heredero de una despiadada familia criminal que no se detendrá ante nada para recuperar sus propiedades. El viaje para recuperar la memoria USB llevará a Harry a través de los cinco distritos de la ciudad de Nueva York, mientras revisita el mundo de su pasado que se desvanece rápidamente.
Introducción
New York, I Love You but You're Bringing Me Down es este primer fragmento de la famosa canción de LCD SOUNDSYSTEM con la que empieza The Only Living Pickpocket in New York, la nueva película del actor y director neoyorquino Noah Segan (Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion), un cuento de la gran manzana contado con elegancia y poco artilugio, pero con gran corazón. Protagonizada por un John Turturro en modo de encantador antihéroe, guía la cinta a través de los callejones de una ciudad atrapada por el cambio. El relevo de unas costumbres a través de las generaciones, viejos lobos de mar tratando de encontrar un nuevo rumbo y, en esencia, un choque íntegro entre las diferentes tribus de la sociedad estadounidense.
Moral difusa en medio de una metrópoli
El orden social no solo se caracteriza por esos honrados trabajadores que se levantan todas las mañanas y se visten de traje mientras toman el auto, el transporte público o simplemente dan esa caminata con dirección a su trabajo de jornada laboral convencional. En el mundo real existen esos grises que ayudan a encontrar un equilibrio sobre lo que nos rodea, esa luz parpadeante que nos recuerda que nada es perfecto y que, en ocasiones, tenemos que vivirlo de primera mano para tomar conciencia.
En The Only Living Pickpocket in New York, la quebradiza sociedad neoyorquina, auspiciada por un ritmo de vida apabullante marcado por la cultura capitalista, visibiliza ese sector de gente que, en medio de todo el ruido público, pasa desapercibido. Actúan cuando menos uno se lo espera y no sufrimos sus fechorías hasta un rato después de haberlos enfrentado. Los carteristas, símbolos de las metrópolis, son el sujeto del cual el filme se engancha para construir un relato de fábula cimentado en la idiosincrasia de la civilización moderna.
Retrato noir sensible
Prácticamente todos los personajes a ojos del director son víctimas de su legado, almas en pena destinadas a nada menos que vagar hacia un destino incierto. Sin embargo, The Only Living Pickpocket in New York condensa esta crisis en una problemática de principio banal que simplemente se incrementa por las injustas circunstancias que viven las personas que se ganan el pan de cada día de cualquier forma posible, aunque no todo sea de forma honrada. El sistema de hoy cada vez devora a los marginados sin posibilidad de dar un último golpe de vergüenza. Noah Segan no se pone del lado de estos tímidos perpetuadores, pero simpatiza con estos grupos víctimas de las modernidades a las que el tiempo los ha relegado a ser fantasmas de una época que ya no existe.
En los márgenes de la modernidad
The Only Living Pickpocket in New York es tratado como un relato inofensivo, sí, pero con mucha ternura por la gracia de algunos de sus protagonistas, mientras que otros sí que parecen solo adecuarse a que el mensaje de simpatía cobre más sentido a lo largo de la cinta. A pesar de todo, la sencillez y refinamiento de la obra de Noah Segan dan de sí lo necesario para forjar una experiencia reconfortable, que no sirve como un mensaje atrevido del cambio generacional, pero al menos funciona como ensayo moral sobre el estado inconsciente en donde la era tecnológica no hace otra cosa más que deteriorar la forma en que vemos y nos relacionamos con los demás.
Mientras que no estamos ante un retrato al completo de una película de cine negro, The Only Living Pickpocket in New York consigue un punto de reconciliación al enfocarse en las relaciones personales de los protagonistas que, sin salir a flote con la mínima relevancia que uno exigiría, al menos confabulan de buen modo con la filosofía del relato. No es perfecta la manera en que cierra o abre muchas de las subtramas (la relación de la hija del personaje de John Turturro se siente apresurada), pero tampoco es terrible su planteamiento, cosa que aun sin ser perfecta sí que logra dar vuelta de hoja para sucumbir ante un tercer acto cargado de emoción y mucho despliegue interpretativo de su protagonista.
Conclusión de 'The Only Living Pickpocket in New York'
The Only Living Pickpocket in New York se siente como una historia de buenas noches al puro estilo de la gran ciudad. Con una filosofía encaminada para que se sienta cercana y amena con el espectador, el director Noah Segan no confecciona una película libre de errores ni mucho menos. Sin embargo, establece con creces un submundo que no se visibiliza tanto con las armas fílmicas que se utilizan hoy en día y se engrandece con diferencia cuando John Turturro empieza a esculpir su personaje como si bailara al ritmo de la cámara.
Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM





