Los últimos días del crimen es una película de acción, dentro del subgénero de atracos, producida por Mandalay Studios y Radical Pictures, y distribuida por Netflix. Está protagonizada por Michael Pitt (Ghost in the shell, la versión americana de Funny games), Edgar Ramírez (Point break, La chica del tren), y Anna Brewster (The reeds, Mrs. Henderson presenta). De la dirección se ocupa Olivier Megaton (Transporter 3, Venganza: Conexión Estambul). La película está basada en la novelagráficade Rick Remender y Greg Tochini. Se estrena en Netflix el 5 de junio.



Los últimos días del crimen

Crítica de ‘Los últimos días del crimen’

Ficha Técnica

Título: Los últimos días del crimen
Título original: The Last Days of American Crime

Reparto:
Michael Pitt (Kevin Cash)
Sharlto Copley (William Sawyer)
Edgar Ramirez (Graham Bricke)
Anna Brewster (Shelby Dupree)
Jay Anstey (Oficial mujer aterrorizada)
Inge Beckmann (Mujer policía)
Sean Michael (Pete Slatery)
Tamer Burjaq (Ross King)
Robert Hobbs (Sargento de policía)
Daniel Fox (Rory Bricke)
Carel Nel (Male Tweeker)
Nathan Lynn (Johnny Dee)

Año: 2020
Duración: 148 min.
País: Estados Unidos
Director: Olivier Megaton
Guion: Karl Gajdusek (Novela gráfica: Rick Remender)
Fotografía: Daniel Aranyo
Música: The Limiñanas, David Menke
Género: Acción. Thriller
Distribuidor: Netflix

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Tráiler de ‘Los últimos días del crimen’

Sinopsis

Para acabar con la delincuencia y el terrorismo, el Gobierno de EE. UU. se inventa una señal que impide que se cometan actos ilegales conscientemente. El delincuente profesional Graham Bricke (Édgar Ramírez) nunca ha conseguido dar un gran golpe. Ahora se alía con Kevin Cash (Michael Pitt), hijo de una familia mafiosa, y la hacker Shelby Dupree (Anna Brewster) para cometer el último golpe del país antes de que activen la señal. (Netflix España)



Un futuro no muy lejano

La premisa de Los últimos días del crimen a priori suena interesante. El gobierno de los Estados Unidos va a implementar una señal llamada IPA (Iniciativa de Paz Americana), a modo de bloqueador neuronal que inflinge un dolor atroz a quien vaya a cometer un acto delictivo. Por lo tanto, el planteamiento, ya decimos, suena bien. Es como el proyecto Ludovico de La naranja mecánica, pero sin condicionamiento conductista. Y en masa. Desde un punto de vista de ciencia ficción da para hablar sobre el libre albedrío, la responsabilidad individual o el control mental por parte del gobierno.

La película pasa de eso. Los últimos días del crimen prefiere quedarse en una pirotecnia que no traspasa la epidermis y evita cualquier reflexión. Si acaso, pinta aquí y allá algunos desórdenes entre detractores y afines al nuevo sistema de prevención del crimen. En estas estamos cuando Graham Bricke (Edgar Ramírez) un violento delincuente ha visto desintegrarse su banda y entrar a su hermano en presidio. Unos días antes de iniciarse la sepal del IPA, Graham recibe una notificación informándole del suicidio de su hermano en la cárcel.

Al poco tiempo, y tras un encuentro calentito, Graham conoce a Kevin Cash (Michael Pitt) y Shelby Dupree (Anna Brewster). Una estrafalaria pareja de maleantes que le proponen dar un gran golpe en la Casa de la Moneda justo cuando se inaugure la señal anticrimen. El último gran golpe de la historia de EE.UU. A Kevin le mueve pasar a la historia. A Graham le moverá la venganza; Kevin le cuenta que su hermano ha fallecido en prisión en un experimento de la señal IPA.

Los últimos días del crimen
Copyright Marcos Cruz/Netflix

A la deriva

De este modo de una hipotética película de ciencia ficción pasamos a una película de atracos… donde el atraco no parece llegar nunca. Todo el proceso canónico de este tipo de películas (reclutamiento del equipo, obtención del equipamiento, diseño de un plan) aparece de manera esquemática y se plasma de una forma ruidosa y alargada. La verdad es que cuesta explicar como una película donde afloran un buen número de tiroteos, explosiones y mamporros puede llegar a ser tan aburrida. Los últimos días del crimen pierde la brújula y el norte en una serie de situaciones que compiten en absurdez

Lo cual per se, no tiene per se que ser malo en una película de acción. Un género en el que la suspensión de incredulidad conviene tenerla a mano. Incluso las situaciones que son marcadamente absurdas pueden tener su encanto. En este punto, Olivier Megaton, con cierto bagaje en Francia en el cine de acción, podría parecer una especie de Luc Besson, pero sin la gracia de éste.

El problema viene cuando estas situaciones se eternizan y acaban siendo cansinas y laberínticas. Incluso la inserción de tramas “serias”, como el doble juego de Shelby para tratar de salvar a su hermana se pierden en el tedio. Los últimos días del crimen podría haberse centrado más también en las cuestiones políticas que a veces se dejan entrever: gente tratando de huir de EE.UU. antes de que entre en funcionamiento la señal IPA, caos en las calles… Por el contrario prefiere introducir una especie de triángulo amoroso cutre entre Graham, Shelby y Kevin.

Los últimos días del crimen
Copyright Marcos Cruz/Netflix

Los ingredientes de todo esto

En el apartado de interpretaciones los personajes se mueven entre entre el laconismo hierático de tíos duros y la sobreactuación chorra. En el primer grupo, estaría Edgar Ramírez y en el segundo Michael Pitt, aunque al menos este último aporta un poco de sal y pimienta en un conjunto soso. Anna Brewster no destaca particularmente. El personaje de Sharlto Copley podría haber aportado algo interesante si su papel de policía a la vieja usanza se hubiera desarrollado más. No faltan, claro está, las inevitables coletillas y sentencias más o menos chistosas, pero sin nada que mueva a la risa.

Técnicamente Los últimos días del crimen es hasta cierto punto defendible, en virtud del buen presupuesto y la abundancia de medios. Olivier Megaton se aprovecha de la coyuntura para mostrar un espectáculo con abundancia de violencia, sexo y acción. Pero tampoco lo hace de forma particularmente brillante. No hay plano, ni pensamiento que dure más de un segundo. Pero para la acción eso puede no ser un obstáculo. El problema es que la película se le va de las manos en un largo y vigoréxico espectáculo que desemboca en el tedio.

Lo que es particularmente horroroso es el guion. Necesita la extirpación de no pocas e innecesarias escenas que no añaden nada, y alejan lo que debería ser el punto climático.  Justamente cuando la película coge un ritmo continuado, más o menos al final, el espectador mira la acción con pereza y desidia. El tono excéntrico y un poco loco pueden servir de atenuante, pero la velada se hace muy, muy larga.

The Last Days of American Crime
Copyright Marcos Cruz/Netflix

Conclusión de ‘Los últimos días del crimen’

Dado el potencial del planteamiento, Los últimos días del crimen acaba siendo todo un resbalón. Lo que hubiera podido ser una entretenida y estándar película de acción se convierte en un interminable videoclip de dos horas y media. Al guion le hubiera venido bien un buen afeite de las numerosísimas partes sobrantes. Cuando la película quiere hincarnos el diente, ya tenemos nuestra atención en otra parte. Dentro del género de acción hay muestras mucho más interesante en Netflix.

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