El pasado 13 de marzo llegó Una habitación propia al Teatro Bellas Artes , adaptación de la novela de Virginia Woolf. En esta ocasión, ha sido escrita y dirigida por María Ruiz, mientras que Clara Sanchis se mete en la piel de la escritora británica. Esta pieza lleva varios años de gira, con gran éxito de público y crítica, afianzando su presencia en el medio escénico. Se puede disfrutar los martes a las 20 horas en el Teatro Bellas Artes.



Una habitación propia

Crítica de 'Una habitación propia'

Ficha Técnica

Título: Una habitación propia
Título original: Una habitación propia

Reparto:
Clara Sanchis

Duración: 85 min. apróx.
Dirección: María Ruiz
Adaptación: María Ruiz
Autora: Virginia Woolf
Música:
Clara Sanchis a partir de J. S. Bach
Diseño de vestuario:
Helena Sanchis
Realización de vestuario:
Cornejo
Iluminación:
Juan Gómez-Cornejo
Fotografía:
Isabel de Ocampo y Diego Ruiz
Diseño gráfico:
Diego Ruiz
Distribución:
[email protected]
Con la colaboración de:
Seix Barral y Nuevo Teatro Fronterizo
Agradecimientos:
El Pavón Teatro Kamikaze, El Teatro Español, Humberto Cornejo, Entrecajas, Laura Freixas y Joana Bonet
Producción: Clara Sanchis

Tráiler de 'Una habitación propia'

Sinopsis de 'Una habitación propia'

Una habitación propia es el encuentro de Virginia Woolf con el público del siglo XXI. Este fascinante discurso, irónico y emocionante, con música en directo, es ya un clásico de la escena, cinco años después de su estreno. Tan famoso como polémico, casi un siglo más tarde, el libro de la genial autora sigue siendo un mito del feminismo y una joya de la literatura universal.

“Les dije suavemente que bebieran vino y que tuvieran una habitación propia”, escribe en su diario Virginia Woolf en 1928. Acaba de dar una serie de charlas, en Cambridge, a la primera generación de jóvenes universitarias, sobre el tema de las mujeres y la literatura, que son el origen de este texto indispensable.

Esta conferencia que hoy recorre los escenarios es una experiencia imaginaria, vívida y humorística. Desemboca como un rio inexorable en algunas de las ideas más inteligentes y de apariencia más sencilla sobre el papel de las mujeres en el mundo.

Virginia Woolf escribe Una habitación propia cuando está sucediendo la mayor revolución social de todos los tiempos: la igualdad de hombres y mujeres ante la ley. Solo hace nueve años que se le ha concedido el voto a la mujer.

“Sois conscientes de que las mujeres quizás seamos el animal más discutido del universo?", nos pregunta la escritora británica. (TEATRO BELLAS ARTES). 



Una habitación propia
Foto de "Una habitación propia" (Clara Sanchis)

El legado de Virginia Woolf

Virginia Woolf es una de las escrituras más importantes del siglo XX, por no decir de la historia de la literatura universal. María Ruiz lleva a escena una de sus obras más conocidas: Una habitación propia. Así, Ruiz recoge un reto complejo, que es adaptar una novela que lleva tras de sí un mensaje realmente revelador y más en la época en la que se escribió. Por ello, se valora la gran calidad de la adaptación, que mantiene ese sello de identidad tan propio de la escritora británica. Esa mezcla de reflexión existencial, junto a un humor tácito y que impregna de cercanía su relato, hace que sea una exquisitez poder disfrutar de tan sabias palabras. Con lo cual, es una experiencia teatral de gran nivel, que homenajea con gran sensibilidad y acierto su legado cultural.

La reivindicación no solo se da desde el feminismo, sino que muestra la propia lucha personal de su autora ante un sistema que, desgraciadamente, sigue a la orden del día en algunos casos. También se halla una exposición de hechos muy gráfica, donde se pueden vislumbrar los distintos pasajes con la imaginación, ya que la descripción es perfecta e invita a participar de esta manera en la narración. Por ello, es fácil empatizar con lo que va lanzando ante los espectadores, preguntas que muestran cómo la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres es un hecho, dejando conclusiones que se convierten en auténticos golpes para el sistema heteropatriarcal. Gracias a ello, se entiende por qué este libro fue uno de los más importantes en la carrera de su autora y por qué sigue a día de hoy cobrando tal atención.

Teatro Bellas Artes
Foto de "Una habitación propia" (Clara Sanchis)

Brillante Clara Sanchis

Convertirse en Virginia Woolf en escena es un desafío interpretativo complejo, en especial, por la personalidad característica de la autora. Sin embargo, Clara Sanchis demuestra que lo cumple con creces y se entrega de lleno a este personaje. Desde su entrada a escena, se puede ver cómo se mimetiza con la personalidad de la británica, luciendo una elegancia y una energía hipnotizante, que gesta una atención perpetua sobre los asistentes. La forma de entonar la palabra, mientras deambula por los distintos parajes de la dramaturgia, crea una ambientación íntima, a la vez que cautivadora. Además, en este montaje, se puede ver cómo la propia Sanchis disfruta al máximo de este personaje, profundizando en la manera de sacar todo ese torrente interno al exterior. Así, lucen distintas pinceladas, que otorgan aristas muy interesantes en su trabajo dramático.

Asimismo, hay que aplaudir una gestualidad medida, vivencial, a la par que verosímil, es un maremotoque no se desboca, sino, al contrario, lo trata con sumo cuidado para acertar en cada uno de los dejes que llegan ante los ojos de los espectadores. Indudablemente, Woolf resucita en la piel de Sanchis, que transmite ese mundo interior y esa fiereza contenida que habitaba en la autora. Prueba de ello, es la manera en la que sostiene cada una de las palabras, siendo contundente en aquellas que así lo desean y cotidiana en las que pasean por las mentes de los espectadores. Por otra parte, regala al público música en directo, sirviéndose de un piano y del maestro Bach para establecer esas notas que también forman parte de lo que se desea decir.

Teatro Bellas Artes
Foto de "Una habitación propia" (Clara Sanchis)

El escritorio de la verdad

La puesta en escena de Una habitación propia lleva al espectador a esa conferencia, con una construcción de la escenografía cálida, minimalista, y efectiva. El escritorio no solo sirve como apoyo para la acción, sino que refleja el simbolismo de la profesión y de esa idea de “habitación” propia que defiende el texto. Además, el movimiento por la escena hace que no sea necesario añadir más elementos, ya que es la propia actriz mediante su lenguaje expresivo y la descripción de los hechos, lo que permiten que el público sea capaz de completar esa escenografía. Por tanto, se comprueba una dirección exquisita por parte de María Ruiz, quien ha sabido encajar todos los engranajes para darle vida, al mismo tiempo que focaliza la atención sobre la protagonista. Con lo cual, hace que sea una propuesta sobria y atractiva, un perfecto acompañamiento para un texto de tal envergadura.

Al igual que se establece en las conferencias, la estructura va navegando por la exposición de hecho, la tesis y la conclusión. Sin embargo, en la obra se ejecuta de tal forma, que se rompe con la cuarta pared de manera muy concreta. Por lo que, gracias a ello, termina de conformar esa relación afianzada entre los asistentes y el montaje. Después, ¡qué delicia es escuchar las notas de Bach en las manos de Sanchis! Esas pequeñas transiciones musicales completan en armonía la pieza teatral, así como permiten deleitarse con el contexto cultural que hay tras la pieza. Esos detalles es lo que hace que este proyecto adquiera un resultado extraordinario, siendo una experiencia teatral imprescindible. Impoluta, excelente y brillante, todos los aspectos que pertenecen a la obra la terminan por encumbrar, sin necesidad de aditivos ni florituras, solo con puro talento.

Una habitación propia
Foto de "Una habitación propia" (Clara Sanchis)

Conclusión

Una habitación propia es una maravilla, un deleite teatral, que explora el universo de Virginia Woolf con auténtica virtud. El texto adapta la novela homónima de la autora británica con un cuidado exquisito, que hace que su mensaje, muy importante incluso ahora, sea contundente y perspicaz. Asimismo, Clara Sanchis demuestra ser una actriz maravillosa, metódica, con una concentración y un talento inconmensurable. No se puede negar que Sanchis es una de las mejores actrices del panorama teatral español. Por otro lado, la puesta en escena es sobria, descriptiva y elegante, combinándose con una viveza pertinente y una combinación impoluta entre sus aspectos artísticos. Hay obras que remueven, impresionan y quedan en la memoria y ésta es una de ellas, una brillantez teatral que la convierten en una de las mejores propuestas del año.

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Subdirector de Cinemagavia. Comunicólogo audiovisual por la UCM y Máster en Comunicación en la Red por la UNED. Miembro de EGEDA (Premios Forqué) y técnico audiovisual en Ricoh. Sueño con ver mis obras y películas acompañadas de un público emocionado. Como diría Elizabeth Taylor: "Las ideas mueven el mundo sólo si antes se han transformado en sentimientos".
Una maravilla, un deleite teatral, que explora el universo de Virginia Woolf con auténtica virtud. Clara Sanchis demuestra ser una actriz maravillosa, metódica, con una concentración y un talento inconmensurable. No se puede negar que Sanchis es una de las mejores actrices del panorama teatral español. Por otro lado, la puesta en escena es sobria, descriptiva y elegante, combinándose con una viveza pertinente y una combinación impoluta entre sus aspectos artísticos. Hay obras que remueven, impresionan y quedan en la memoria y ésta es una de ellas, una brillantez teatral que la convierten en una de las mejores propuestas del año.una-habitacion-propia-critica-teatro

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