En Vladimir, la televisión contemporánea se adentra en un territorio tan incómodo como fascinante: el de los deseos inconfesables y las grietas morales que se esconden tras la respetabilidad académica. Creada por Julia May Jonas y basada en su propia novela, la miniserie sitúa su historia en un campus universitario donde una profesora de literatura, interpretada por Rachel Weisz, ve cómo su vida personal y profesional comienza a desmoronarse mientras desarrolla una obsesión cada vez más peligrosa por un joven colega, el enigmático Vladimir. Entre comedia negra, drama psicológico y erotismo incómodo, la serie Vladimir convierte esa fascinación en un estudio inquietante sobre el poder, el envejecimiento y la identidad, explorando cómo el deseo puede transformarse en una fuerza destructiva cuando se enfrenta a las normas sociales y a la hipocresía institucional. Se pude ver desde el 5 de marzo de 2026 en Netflix.

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Vladimir serie

Crítica de 'Vladimir'

Ficha Técnica

Título: Vladimir
Título original: Vladimir

Reparto:
Rachel Weisz (M)
Leo Woodall (Vladimir)
John Slattery (John)
Jessica Henwick (Cynthia)
Ellen Robertson (Sid)
Matt Walsh (David)
Miriam Silverman (Florence)
Kayli Carter (Lila)
Mallori Johnson (Edwina)
Tattiawna Jones (Alexis)
Louise Lambert (Dawn)
Samuel Israilov (Estudiante con Sándwich)
Andre Reiter (Bar Patron)
Elisa Moolecherry (Priya)

Año: 2026
Duración: 30 min.
País: Estados Unidos
Director: Julia May Jonas (Creador), Francesca Gregorini, Shari Springer Berman, Josephine Bornebusch, Robert Pulcini
Guion: Julia May Jonas. Novela: Julia May Jonas
Fotografía: François Dagenais
Música: Tim Phillips
Género: Drama. Comedia
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de 'Vladimir'

Sinopsis

Una mujer de mediana edad, escritora, profesora, esposa y madre, se obsesiona de forma peligrosa con su nuevo y magnético compañero de trabajo, Vladimir, y ve cómo su mundo empieza a desmoronarse. Cuando los límites se vuelven difusos y los secretos se acumulan, ella lo arriesgará todo para hacer realidad sus fantasías más escandalosas. (Netflix)

Dónde se puede ver la serie en streaming



Una idea provocadora 

Vladimir intenta explorar la obsesión, el deseo y la crisis de identidad desde un tono de comedia negra. En teoría, el conflicto es interesante, una mujer enfrentándose a sus propias contradicciones en un entorno académico lleno de tensiones morales. Sin embargo, la narrativa nunca termina de encontrar el equilibrio entre la sátira y el drama.

Los ocho episodios se sienten repetitivos en su desarrollo. La obsesión de la protagonista se estira demasiado sin evolucionar realmente, y muchas escenas parecen diseñadas solo para reforzar la incomodidad del espectador en lugar de aportar nuevas capas al conflicto, la historia gira sobre sí misma sin avanzar con claridad.

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Vladimir serie

Una provocación que no sabe a dónde ir

El enfoque de Vladimir apuesta por una atmósfera incómoda y ligeramente absurda. El tono intenta moverse entre la crítica social y el humor oscuro, retratando el ambiente universitario como un espacio lleno de egos frágiles, tensiones ideológicas y relaciones ambiguas. Sin embargo, la dirección no logra convertir esa incomodidad en una experiencia realmente estimulante.

Muchas escenas se alargan más de lo necesario y la tensión narrativa nunca termina de explotar. El resultado es una serie que parece más interesada en provocar que en contar una historia coherente, la provocación por sí sola, sin una construcción sólida detrás, termina perdiendo fuerza.

Rachel Weisz

Personajes atrapados en la caricatura

El peso de Vladimir recae casi por completo en la protagonista, que debe sostener un personaje complejo, una mujer inteligente pero profundamente insegura, capaz de actos impulsivos mientras intenta justificar su comportamiento. Rachel Weisz logra transmitir cierta vulnerabilidad y frustración, pero el guion no le ofrece suficiente desarrollo emocional para que el personaje resulte realmente interesante, con el paso de los episodios, su comportamiento se vuelve más repetitivo que revelador.

El personaje de Leo Woodall, que debería ser el detonante de toda la historia, permanece sorprendentemente plano. Su magnetismo se menciona constantemente, pero rara vez se muestra de forma convincente, esto debilita todo el conflicto central.

Vladimir serie

Fríos silencios incómodos 

En el apartado técnico, Vladimir mantiene una estética sobria y bastante minimalista. Los espacios universitarios, despachos, aulas, pasillos silenciosos, se utilizan para reforzar la sensación de aislamiento emocional de la protagonista.

La fotografía utiliza tonos fríos y neutros que contribuyen a esa atmósfera de incomodidad constante, sin embargo, visualmente la serie tampoco ofrece grandes elementos memorables. El ritmo del montaje es uno de los principales problemas, la historia avanza lentamente sin que esa lentitud se traduzca en mayor profundidad.

Rachel Weisz

Conclusión de 'Vladimir'

Vladimir tenía una premisa con potencial para convertirse en una sátira mordaz sobre el deseo, la obsesión y las contradicciones del mundo académico contemporáneo, pero la serie se queda a medio camino de todo. No es lo suficientemente mordaz como comedia negra ni lo suficientemente profunda como drama psicológico.

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