Zeta (2026) es la nueva apuesta del cine español por el thriller de espionaje. Dirigida por Dani de la Torre (La Unidad, Marbella: Expediente judicial) y protagonizada por Mario Casas, la película cuenta también con Luis Zahera y Mariela Garriga en su reparto y llegará a Prime Video el 20 de marzo de 2026. Una producción ambiciosa que pretende demostrar que el cine de espías español puede jugar en una liga mayor. Lejos del glamur estilizado del canon anglosajón, la película construye un relato áspero y tenso donde la acción se entrelaza con una memoria política soterrada: el eco de una operación encubierta —la enigmática “Operación Ciénaga”— que resurge décadas después a través de una cadena de asesinatos sincronizados.
Crítica de 'Zeta'
Resumen
- 1 Crítica de 'Zeta'
- 2 Una película de espías española con un formato poco habitual
- 3 Un Mario Casas diferente… aunque no del todo convincente
- 4 Una producción ambiciosa para el thriller español
- 5 Luis Zahera, el gran acierto del reparto
- 6 Una trama más sencilla de lo que aparenta
- 7 ¿Qué se echa de menos?
- 8 ¿Reinventado (o intentando reinventar) el cine de espías español?
Ficha Técnica
Título: Zeta
Título original: Zeta
Reparto:
Mario Casas (Zeta)
Luis Zahera
Mariela Garriga (Alfa)
Nora Navas
Christian Tappán
Cristina Umaña
Ricardo de Barreiro (Landa)
Pablo Álvarez
Año: 2026
Duración:
País: España
Director: Dani de la Torre
Guion: Oriol Paulo, Jordi Vallejo, Dani de la Torre
Fotografía: Josu Inchaustegui
Música: Manuel Riveiro
Género: Thriller. Acción
Distribuidor: Prime Video
Tráiler de 'Zeta'
Sinopsis
En Zeta, cuatro ex-oficiales de inteligencia españoles son asesinados al mismo tiempo en distintas embajadas del mundo. El CNI descubre que todos participaron hace 35 años en la oculta “Operación Ciénaga”, que ocurrió en Colombia y donde un quinto oficial de inteligencia –el único que ha escapado de los asesinos– estuvo implicado. Encontrarle será el primer objetivo para el CNI, que pone al frente de la misión a su mejor miembro: Zeta. Pero Zeta no estará solo en su misión. Colombia también le busca mediante una de sus mejores agentes, Alfa, que parece saber más de “Ciénaga” que la inteligencia española. A medida que Zeta y Alfa avanzan en su investigación, irán sorteando peligros y desenterrando secretos que llevaban años silenciados. (Prime Video)
Dónde se puede ver la serie en streaming
Una película de espías española con un formato poco habitual
La trama arranca cuando cuatro antiguos agentes del servicio de inteligencia español aparecen asesinados casi simultáneamente en distintos puntos del mundo. Pronto el CNI descubre que todos participaron hace más de 35 años en una operación secreta en Colombia conocida como Operación Ciénaga.
De aquel episodio apenas quedan registros. Solo Salvador Ancares, el único superviviente de la misión, podría arrojar algo de luz sobre lo ocurrido.
Para investigar el caso, el CNI recurre a uno de sus mejores agentes: Zeta, interpretado por Mario Casas. Su misión es reconstruir qué ocurrió realmente en aquella operación y descubrir por qué alguien está eliminando a todos los implicados.
Un Mario Casas diferente… aunque no del todo convincente
Uno de los elementos que más llama la atención en Zeta es el tipo de personaje que interpreta Mario Casas. El agente Zeta aparece como una figura más contenida, menos impulsiva de lo que solemos ver en este tipo de thrillers.
Sin embargo, el resultado no termina de funcionar del todo. La interpretación de Casas se percibe excesivamente contenida, lo que en lugar de transmitir profundidad acaba generando cierta distancia con el personaje. El agente Zeta requiere ciertos matices emocionales que han dejado la actuación en un terreno demasiado plano.
Aun así, en cierta medida sí se consigue algo interesante: alejar a Casas de los personajes marcados por una masculinidad más arcaica. Aquí no hay rastro del “buenorro sin camiseta” con el que muchos lo asociaron desde su papel como Hache en A tres metros sobre el cielo (2010), sino un intento por explorar un registro más contenido y menos físico.
Una producción ambiciosa para el thriller español
Uno de los aspectos más llamativos de Zeta es su escala de producción.
La película se ha rodado en varios países —Brasil, Colombia y Estonia— y cuenta con una dirección de fotografía que aprovecha bien las localizaciones para dar mayor verosimilitud a la historia. Esto refuerza la idea de que la operación investigada tuvo consecuencias internacionales y no se limita a un conflicto local.
Quizá este sea uno de los puntos fuertes de la película: mostrarnos personajes que cambian radicalmente de vida, ubicaciones muy bien escogidas y un equipo del CNI con medios, inteligencia y capacidad muy alejados de lo que estamos acostumbrados a ver en el cine de espías español.
En ese sentido, Dani de la Torre demuestra que el thriller español puede aspirar a producciones más ambiciosas. Zeta es, más que una culminación, un primer paso en esa dirección.
Luis Zahera, el gran acierto del reparto
Si hay una actuación que realmente destaca y sostiene la película es la de Luis Zahera.
El actor vuelve a demostrar su versatilidad interpretativa, construyendo un personaje muy complejo y lleno de matices interpretativos y registros emocionales que aportan logran dotar de mayor credibilidad a toda la narrativa.
Una trama más sencilla de lo que aparenta
En su intento por mantener la tensión narrativa, la película complica en exceso la estructura de la historia.
Durante buena parte del metraje parece que estamos ante una trama compleja que involucra guerrillas, terrorismo y narcotráfico internacional, elevando las expectativas hacia un thriller político de gran escala. Sin embargo, a medida que avanza la historia, la resolución resulta mucho más simple de lo que el guion sugiere inicialmente.
¿Qué se echa de menos?
Si algo nos ha enseñado el cine de espías a lo largo del tiempo es que el interés no está solo en las persecuciones o los enfrentamientos, sino en todo lo que ocurre antes; ese back up y ese trabajo de inteligencia previo, es lo que suele generar tensión en este tipo de cine.
Paradójicamente, en una película de espionaje falta acción. Hay persecuciones, secuestros o allanamientos, pero muchas de estas escenas se quedan demasiado cortas, terminan justo cuando empiezan a generar interés.
En Zeta muchas de estas operaciones y estrategias se resuelven de forma tan sencilla que parece un juego de niños.
También se echa de menos más desarrollo en los personajes y un mejor equilibrio en los tiempos entre acción, drama y espionaje.
¿Reinventado (o intentando reinventar) el cine de espías español?
Zeta es una película con grandes objetivos y ambiciones: demostrar que el thriller de espionaje español puede aspirar a un formato más internacional.
Lo consigue solo en parte.
La producción es sólida, Luis Zahera brilla en pantalla y el punto de partida tiene un gran poder narrativo. Sin embargo, nos encontramos ante una trama que promete más de lo que finalmente ofrece y, un protagonismo que no termina de despegar impiden que la película alcance todo su potencial.
Aun así, como primer intento dentro de este terreno, abre una puerta interesante para el futuro del cine de acción español.
Y quizá ese sea su mayor mérito.
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