A traición es una producción de Tyler Perry Studios distribuida mundialmente por Netflix. Amalgama, en diversos grados, los géneros del thriller, el drama judicial y cierta reflexión sobre las relaciones sentimentales maduras. El director y guionista, más conocido en EE.UU que en España, es Tyler Perry, además de actuar en un papel secundario y ser la mente pensante detrás de la película. Se estrenó mundialmente en Netflix el 17 de Enero.



A traición

Crítica de ‘A traición’

Ficha técnica

Título: A traición
Título original: A Fall from Grace

Reparto:
Crystal Fox (Grace)
Phylicia Rashad (Sarah)
Bresha Webb (Jasmine)
Mehcad Brooks (Shannon)
Cicely Tyson (Alice)
Tyler Perry (Rory)
Matthew Law (Jordan Bryant)
Donovan Christie Jr. (Donnie)
Walter Fauntleroy (Malcolm)

Año: 2020
Duración: 120 min.
País: Estados Unidos
Director: Tyler Perry
Guion: Tyler Perry
Fotografía: Terrence Laron Burke
Música: Jay Weigel
Género: Thriller
Distribuidor: Netflix España

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘A traición’

Sinopsis

Después de la infidelidad de su exmarido, Grace Waters (Crystal Fox) recupera la ilusión con un nuevo amor. Hasta que salen a la luz los secretos que sacan su cara más violenta (Netflix España).



Algo no cuadra

A traición nos lanza de lleno a la acción con pocos o ningún preámbulo. En prácticamente 10 minutos se nos han contado ya el conflicto principal y la mayor parte de las variables. Jasmine (Bresha Webb) es una abogada del turno de oficio que hasta ahora no ha tenido experiencia como litigante y que solo se ocupa de negociar con el fiscal las penas de los casos que son de evidente culpabilidad. Ahora, a Jasmine, le han adjudicado el caso de Grace Waters (Crystal Fox), una mujer de mediana edad que se ha confesado culpable del asesinato de su segundo marido. No obstante, Jasmine comienza a darse cuenta al examinar los informes de que no todo está tan claro como parece y que por algún motivo Grace está ocultando algo que podría dar una vuelta al caso.

A traición
Copyright Charles Bergmann / Netflix

Jasmine, que está atravesando una crisis de fe respecto a la abogacía, decide hacer una investigación más exhaustiva, para lo cual tendrá que convencer a su jefe Rory (el propio Tyler Perry) de que se rechace el acuerdo con el fiscal, y a Grace de que cuenta la verdad que, por alguna razón, está ocultando. Como puede preverse, a medida que vamos recibiendo datos nuevos, nos encontraremos con una buena cantidad de giros y virajes en la perspectiva del caso de Grace. 

Mirando hacia atrás con prisas

A traición hace uso y abuso de la técnica del flashback a través de la narración tanto de Grace como de su amiga Sarah (Phylicia Rashad). Todo ello con la intención de resolver lo que parece un complicado puzzle. Sarah nos contará como Grace se divorció de su primer marido, y la propia Grace, por su parte, hará lo propio sobre cómo conoció a su segundo marido, Shannon (Mehcad Brooks), y su asesinato. El problemas para el espectador es que el espacio que ocupan los flashback es demasiado elevado, estando desproporcionados respecto a la duración de la película.

A traición
Copyright Charles Bergmann / Netflix

Otro problema de esta estructura de flashbacks es el cambio de tono de la historia. Lo que hasta entonces era un thriller se convierte en una especie de drama romántico salpimentado aquí y allá de aderezos de sabor a culebrón. La narración además es pedestre, y parece desaliñada y ramplona. Tyler Perry ha comentado que A traición se rodó solamente en cinco días, dato bastante coherente con el hecho de que todo se ha rodado y contado de forma descuidada, a salto de mata, y sin mucha atención al detalle. Además, la mixtura de los diversos tonos acaban despistando sobre el carácter de lo que estamos viendo. Paradójicamente, a pesar de las prisas que parece que tuvo el rodaje, la narración se hace relativamente lenta, acelerándose solamente hacia un final con el as en la manga de un giro sorprendente.

El toque humano

A traición tiene el punto a favor de tratar algunos aspectos desde el punto de vista humano más que criminal. El principal de ellos podría ser la difícil situación de una mujer de mediana edad que está saliendo de un divorcio, cuyo ex marido se ha casado con su redomadamente joven secretaria, y que tiene la autoestima destrozada. La propia Grace cuenta cómo conoció a Shannon, un guapo y joven fotógrafo con el que comienza a mantener una relación hasta llegar a casarse de nuevo. Tras la boda, el status quo da un vuelco. Shannon empieza a comportarse como un auténtico cernícalo y en el trabajo Grace es acusada de cometer un grave desfalco del que ella es inocente. Grace comienza a sentir un imparable y creciente sentimiento de humillación.

A Fall from Grace
Copyright Charles Bergmann / Netflix

Cuando el relato de las pasadas penas de Grace concluye se da, más o menos, carpetazo a la parte «culebronesca» de la película. Grace, que cuenta todo esto desde prisión, decide ir a juicio y no aceptar el trato con la fiscalía. Aquí empieza otra vertiente más, la de un azaroso drama jurídico. El problema está en que A traición, llegada a este punto, se basa más en el emotivismo más evidente que en la razón o el rigor jurídico. Tyler Perry insiste en pespuntear la historia del drama más ramplón, en lugar de optar por insuflar tensión. Algunos alegatos y situaciones son de lo más delirantes. Al menos, los últimos veinte minutos sí que tienen algo de mordiente.

Las caras de ‘A traición’

A poco que escrutemos las actuaciones nos daremos cuenta de que tampoco hay mucho donde rascar, aunque no es lo peor de la película. Lo más destacado es el desempeño de Crystal Fox como la sufridora Grace, que ofrece una semblanza verosímil de mujer madura en un duro trance; algo de su dolor se nos hace verídico.

A Fall from Grace
Copyright Charles Bergmann / Netflix

Bresha Webb hace que la abogada Jasmine sea entusiasta solo a ratos, sin ofrecer nada destacable. Es original que este papel sea, no sé si adrede, algo desmitificador. No es una superabogada, de clarividencia y retórica incontestables; se trata de una letrada novata, insegura y algo torpe que consigue nuestra empatía a base de parecer un desdibujado David que se enfrenta a un gigantesco y pétreo Goliath. En cuanto a Phylicia Rashad, su papel de Sarah es más complejo de lo que en un principio se supone, pero el deje de abuela bondadosa carga un poco.

Mehcad Brooks ha de lidiar con un personaje un tanto ingrato, pero con un potencial que no acaba de explotar. Está pasable, pero cierta chulería acaba lastrando el resultado final. El responsable último de A traición, Tyler Perry, también tiene un pequeño papel. Concretamente se mete en la piel de Rory, el cenizo y desdeñoso jefe de Jasmine, que se caracteriza por la manifiesta falta de fe en la abogada. Tyler Perry también es el guionista y director. En EE.UU su trayectoria, sin llegar a una gran relevancia, es larga. Se basa esencialmente en una serie de comedias cuya protagonista principal es el personaje de Madea, una matriarca sureña que se ve envuelta en líos varios y que el propio Perry también dirige y protagoniza.  Otra característica de sus trabajos es el protagonismo de personajes afroamericanos.

Conclusión

A traición es más un drama romántico adulto que se pone la careta de thriller y que no alcanza fuste en ninguno de los dos géneros. Juega con las bazas del mantenimiento de la incógnita hasta el sorprendente final y con la posible empatía que nos puedan causar algunos personajes. Sin embargo una mediocre realización, un guion deficitario y unas actuaciones solo apañadas lastran todas las buenas intenciones. Puede ayudar a solventar alguna sobremesa sin demasiados problemas, pero está lejos de situarse en la zona de interés de las películas de Netflix (zona ya un poco empequeñecida).

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí