Creación Guiones

Una de las obras mejor valoradas de este principio de temporada es AKA (Also Known As), obra teatral escrita por Daniel J. Meyer. Esta pieza se ha convertido en todo un éxito de público y de crítica, destacando la frescura y la importancia de desarrollar una temática necesaria socialmente. Asimismo, se subraya la forma en la que acerca el teatro a los más jóvenes. Dirigida por Montse Rodríguez Clusella, cuenta con Lluís Febrer como protagonista de la obra. Se representó hasta el 1 de octubre de 2021 en el Teatro Quique San Francisco, siendo la obra que abrió la temporada del espacio teatral de Chamberí.



AKA (Also Know As)

Crítica de 'AKA (Also Known As)'

Ficha Técnica

Título: AKA (Also Known As)
Título original: A.K.A. (Also Known As)

Reparto:
Lluís Febrer (Carlos)

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: Montse Rodríguez Clusella
Dramaturgia: Daniel J. Meyer
Ayudante de dirección: Daniel J. Meyer
Coreografías:
Guille Vidal-Ribas
Iluminación:
Equipo A.K.A.
Diseño de sonido:
Daniel J. Meyer
Escenografía:
Equipo A.K.A.
Técnico en gira:
Manu Martínez Torrent
Regidor:
Macarena Hernández
Fotografías:
Ona Vilar
Logo:
Quim Ávila
Distribución:
Fran Ávila
Producción: Associació Descartable,
en colaboración con La brutal, Fortià Corominas

Tráiler de 'AKA (Also Known As)

Sinopsis de 'AKA (Also Known As)'

AKA Also Known As nos habla de un periodo de la adolescencia de Carlos del que nosotros formamos parte. De un momento en el que, por circunstancias ajenas a él, tiemblan sus cimientos, sus raíces, su identidad. Y es que Carlos es adoptado… y los ojos de los demás le hacen plantearse cuál es su “verdadera” identidad. En el fondo, ¿somos quienes sentimos que somos, o quien la gente cree que somos? (TEATRO QUIQUE SAN FRANCISCO).



AKA (Also Know As)
Foto de Ona Vilar

El prejuicio

Daniel J. Meyer traslada una realidad que, sinceramente, no es tan visible como debiera y es de vital importancia en la sociedad. No se queda en una superficie generalizada, sino que acota el foco de su historia en la adolescencia. A través de su protagonista, se desgranan temas como la adopción, la migración, los refugiados… Así, junto a la profundización en la identidad social y humana, contiene una historia rica en matices. Durante las primeras escenas se engaña al espectador, haciéndole pensar que se puede tratar de una pieza que hable solo sobre los conflictos en la adolescencia y el crecimiento personal en esta etapa. Echando mano de la repetición, se dibuja un contexto totalmente verosímil, que permite que tanto adultos como jóvenes sientan empatía por Carlos, e incluso haya una simpatía cómica por sucomportamiento influenciado por la pubertad. Por tanto, Meyer ha sabido plasmar verazmente esta etapa.

Sin embargo, el mayor fuerte de AKA (Also Know As) viene a continuación, cuando se empieza a complicar la acción y trae verdaderos frentes, de una intensidad y complejidad elevada. Sin perder el tono desenfadado de su personaje principal, se presentan una serie de eventos que sobrecogen al público, por una discriminación inherente en ciertas sociedades. De esta forma, se demuestra la importancia de ser capaces de visualizar este tipo de signos. Asimismo, el desarrollo de los múltiples personajes que aparecen en escena expone una denuncia social de alto nivel. Una vez llegado al final del espectáculo, deja un poso reflexivo, en el que interviene la necesidad de desconfigurar los estereotipos. El final no busca complacer con un cierre cómodo o luminoso, sino la realidad que podrían estar viviendo en la actualidad muchos jóvenes. Una obra inteligente y necesaria.

Teatro Quique San Francisco
Foto de Ona Vilar

La persona

Lluís Febrer se enfrenta solo al escenario en AKA (Also Know As) con un despliegue de energía y dramático de alto nivel. A lo largo de toda la obra, expresam mediante su lenguaje corporal, todo tipo de actitudes y como propio vehículo de la acción. Llama la atención la gran inversión física que tiene que dejar sobre las tablas durante la pieza teatral, por lo que se aplaude la magnífica ejecución de absolutamente cada una de las coreografías que se realizan sobre el escenario. Por lo cual, se ve una preparación y un compromiso absoluto con cada una de las escenas. También logra establecer una relación directa con los espectadores, ofreciendo una ruptura de la cuarta pared en su justa medida. En ningún momento se excede, lo que hace que haya una conexión fluida y orgánica.

A nivel dramático, apuesta por una visión más naif, acorde al intervalo de edad al que está dando vida. Por dicha razón, se mete en la piel ante un arquetipo de una tribu urbana que es fácil identificar viendo la obra. No obstante, no se limita a hacer un retrato estándar, sino que da personalidad y carisma a su personaje en todo momento. De esta forma, obtiene una amplitud de prismas, que, sin alejarle de la intencionalidad principal, aumenta la riqueza de su trabajo actoral. Por otra parte, asume su rol de cuenta-historias, creando una energía agradable, incluso en los momentos más crudos de la pieza. Por tanto, triunfa en el reto que supone ser el único intérprete sobre el escenario, ya que es uno de los pilares esenciales, elevando el resultado final de forma global.

Teatro Quique San Francisco
Foto de Ona Vilar

La identidad

Cada vez son más propuestas las que buscan una confluencia de lenguajes en el teatro, que llaman la atención por lo que significa a nivel artístico. AKA (Also Know As) se acerca muchísimo al lenguaje de las nuevas tecnologías, así como al de la adolescencia y, posterior, desarrollo hacia la etapa juvenil. Esta corriente de envolver la historia con un enfoque rompedor y totalmente en el que hay varios códigos de comunicación, no hacen otra que cosa que enriquecer el propio panorama teatral. Por esa razón, se agradece que para esta pieza haya esa mezcla de música, mensajes de móvil y patinetes, dando una sensación constante de dinamismo, al mismo tiempo se fabrica una identidad sobre y de la obra. Su puesta en escena es, sin duda, uno de los motivos por los que impacta y se queda en la mente de los asistentes una vez terminada la obra.

Ese remolino de performance, sublimado en varias coreografías que escenifican perfectamente el torrente de sensaciones que va creciendo sobre las tablas. También hay que mencionar la composición lumínica, la cual subraya este tipo de cultura, cercana a la población, con una combinación artística satisfactoria. Por otra parte, el ritmo del montaje es un continuo subidón, que sabe donde aflojar para no saturar al espectador. Gracias a ello, se entra fácilmente dentro de la obra. La escenificación de varios de los sucesos se lleva a cabo con la complicidad del público. Únicamente, un detalle a pulir es la gestión de las miradas directas del actor hacia los espectadores, ya que, a veces, puede resultar algo intimidatorio. Aun así, no es realmente relevante en la estupenda construcción técnica y artística que se formula en la obra.

AKA (Also Know As)
Foto de Ona Vilar

Conclusión

AKA (Also Know As) remueve conciencias, comprende la magnitud de su temática y se traduce en un lenguaje orientado tanto para adultos como para jóvenes. Mediante una dramaturgia que va in crescendo, se realiza un análisis social y profundo sobre la situación de la discriminación, la identidad social y las consecuencias del odio. Imprescindible. Junto a esta dramaturgia, un increíble Lluís Febrer que realiza un trabajo excelente, dejándose toda la energía sobre las tablas. Asimismo, la puesta en escena bebe de la performance, entremezclándose con distintos códigos de lenguaje, que le permiten ser una obra que se acerca sin problema a un público más juvenil. Hay un frenesí de dinamismo, que culmina con una crudeza oportuna y necesaria. Los prejuicios llevados a escena, viviendo una experiencia vital que remueve conciencias y una reflexión duradera.

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