Amarcord es una inclasificable comedia dramática, en parte autobiográfica, de Federico Fellini. Para ello transgrede la literalidad de los recuerdos y los sustituye por la evocación y la libre asociación de sensaciones. El resultado es una obra habitada por el vitalismo exuberante, la nostalgia agridulce, y un imaginativo maremágnum barroco.

El director italiano hace una semblanza de la Italia de su juventud recordando, a su modo, pequeños hechos trascendentales como el primer amor, el despertar sexual o las relaciones familiares. Obviamente, también hace mención a la siniestra sombra del fascismo, poderosa allá en los años 30. Ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1974 y estuvo nominada a los de mejor guion original y dirección.



Amarcord

Crítica de ‘Amarcord’

Ficha Técnica

Título: Amarcord
Título original: Amarcord

Reparto:
Bruno Zanin (Titta)
Pupella Maggio (Miranda)
Armando Brescia (Aurelio)
Ciccio Ingrassia (Teo)
Josiane Tanzilli (La Volpina)
Magali Noël (Gradisca)
Alvaro Vitali (Naso)
Nando Orfei (Patacca)
Luigi Rossi (Lawyer)
Antonino Faà di Bruno (Count)

Año: 1973
Duración: 127 min.
País: Italia
Director: Federico Fellini
Guion: Tonino Guerra, Federico Fellini
Fotografía: Giuseppe Rotunno
Música: Nino Rota
Género: Comedia. Drama
Productora: F.C. Produzioni / PECF

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IMDB

Tráiler de ‘Amarcord’

‘Amarcord’ | 50 películas que deberías ver antes de morir | TCM

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  • Puppella Maggio, Gianfilippo Carcano, Magali Noel (Actors)
  • Federico Fellini (Director)
  • Audience Rating: Pendiente de calificación por edades

Sinopsis

Italia, años 30. Crónica de la vida cotidiana en un pueblo del norte de Italia durante el fascismo.

Premios

  • Óscar: Mejor película de habla no inglesa. 1974
  • 2 nominaciones al Óscar: Mejor director, guión original. 1975
  • Premios David di Donatello: Mejor película (ex-aequo) y mejor director. 1973
  • Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película y Mejor director. 1974
  • Globos de Oro: Nominada Mejor película extranjera. 1974
  • Festival de Cannes: Sección Oficial (Fuera de concurso). 1974


En un pueblo italiano

Amarcord deriva del dialecto Romañol (hablado en Emilia Romañana, provincia donde se sitúa la acción). Viene a significar algo así como «me acuerdo» o «yo recuerdo»y estas acepciones explican muy la intención y el sentido de la película. Fellini decide contarnos cómo era su infancia y juventud en el pueblo de Borgo San Giuliano (Rimini). Pero no lo hace de forma usual. En Amarcord el costumbrismo se mezcla con situaciones exageradas y surrealistas, personajes extraños y una extraordinaria porción de imaginación. Es decir, Fellini no solamente quiere recordar, quiere recordar a su manera; haciendo de esta amalgama un trasunto de sus recuerdos.

Todo ello, aun así, no mengua el componente humano ni trabaja en contra de la emotividad. Los insertos de drama están bien conseguidos, y no son pocos los momentos de extraordinaria belleza los que hay en Amarcord. No es el Fellini impenitentemente barroco y hermético de «Satiricón» (1969) o «Casanova» (1976), hay algo más de ternura, de sentimiento a pie de calle. Algo del mérito habría que dárselo a Tonino Guerra, uno de los mejores guionista italianos de la historia, y coautor del libreto junto al propio Fellini.

Amarcord
© 1973 Janus Films/Criterion

Cuestión de forma

En Amarcord la forma es importante. No importa solamente lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Podemos afirmar que no existe una continuidad propiamente dicha, ni un argumento lineal. Amarcord se mueve a base de pequeños retazos, de distintas escenas engarzadas solamente por cierto sentido cronológico. Y aunque esto supone un leve caos, quizá intencionado, hay algunos elementos aglutinantes que ayudan a dar unidad.

Uno de estos elementos es la recurrencia de ciertos personajes en la narración. Si bien es una película más bien coral, quizá el peso mayor lo lleve la familia Biondi. Particularmente Titta (Bruno Zanin), un joven al que iremos poco a poco viendo crecer y madurar. También son importantes los progenitores, Aurelio y Miranda. A través de esta familia veremos el devenir político, costumbrista y social de los años 30 en la Italia de provincias. También son copartícipes de todo ello otros personajes, que más adelante examinaremos.

Otro elemento de unidad es la presencia de un narrador que nos introduce eventualmente en los entresijos del pueblo, nos narra su historia y algunas pintorescas anécdotas. Este narrador no cuenta todo lo que sucede, pero a su modo nos hace de cicerone y aporta algunas situaciones de humor. Otro factor determinante para situar la narración es el de las estaciones climáticas. Las peripecias de buena parte de los protagonistas vienen dadas por el momento del año, iniciándose (por ejemplo) con las fastos de bienvenida a la primavera. Las época más frías, por su parte, albergarán las circunstancias de mayor melancolía o desazón.

Magali Noël
© 1973 Janus Films/Criterion

Gente nada corriente

Una particularidad de Amarcord es la presencia de insólitos y descacharrantes personajes. Alguno de ellos tratado con cariño, como la Gradisca (Magali Nöel), la voluptuosa belleza del pueblo que sueña con encontrar un Gary Cooper y largarse de Rimini; su presencia sirve para canalizar el deseo y la fascinación de los jóvenes (y de paso de todo el pueblo). Otro son vistos con colmillo algo retorcido, como el cura, malhumorado y algo salaz; su escena de la confesión a los alumnos es de un humor negro travieso y mordaz. La estanquera (María Antonieta Beluzzi) aporta una escena sumamente carnal, en la que ha quedado como una de las imágenes más emblemáticas de Amarcord.

Es imposible no mencionar al tío de Titta, Teo (Ciccio Ingrassia), residente en una institución mental cuyos desvaríos han quedado como uno de los momentos más recordados de la filmografía de Fellini. Al guiso podemos añadir una monja enana, los inquieto compañeros de colegio de Titta (entre los que está el inefable Alberto Vitali, protagonista a posteriori de las comedias erótico-festivas de Pierino; Jaimito, en España) un peculiar ciego y unos profesores entre extraños y sufridos.

Maria Antonietta Beluzzi , Bruno Zanin
© 1973 Janus Films/Criterion

Archivo de recuerdos

Evidentemente Amarcord es una mirada atrás a la juventud de Fellini. Sin embargo, no es fiel a la historia (más bien intrahistoria) ni a sus vivencias concretas. Fellini se preocupa más por sugerir que por contar, de tal modo que se toma las licencias de modelar el pasado a su estilo y de deformar lugares y sucesos; acaso por una decisión artística, quizá por rellenar algunos huecos de su memoria. Por supuesto hay algunos momentos más serios y contenidos, particularmente los que tienen que ver con la represión fascista y con algunos acontecimientos desgraciados. Amarcord es probablemente más poética que narrativa, si bien la poesía a veces puede ser algo chusca y de trazo grueso.

El componente visual es crucial en Amarcord. Fellini nos ofrece una imaginería visual realmente creativa. Lo mismo aprovecha la luz mediterránea, que una tupida niebla o la belleza del mar nocturno para crear todo un catálogo de sentimientos. Lo que vendría a afirmar que es una película más sensorial que narrativa. En este aspecto la fotografía de Giuseppe Rotunno es digna de mención. Por supuesto, no podemos dejar de lado excelente y bellísima partitura de Nino Rota, una de sus cumbres como compositor y quizá una de sus obras más conocidas (no tanto como su trabajo para El padrino, claro está).

Amarcord
© 1973 Janus Films/Criterion

Conclusión de ‘Amarcord’

Amarcord podría ser ella sola un género en sí misma. La nostalgia que habita la cabeza de Fellini se condensa en una barroca e irrepetible recreación de su juventud, a veces bella y a veces socarrona hasta rozar lo burdo. Es una película, además, que no toma prisioneros y lo mismo puede mover a entusiasmo que a perplejidad. No obstante siendo como es, una mirada enérgica, valiente y creativa a una época concreta, por parte de un creador que podía volar tan alto como Fellini, es inexcusable que Amarcord pase delante de nuestros ojos tarde o temprano.

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