Anon es un film británico de ciencia ficción, escrito y dirigido por Andrew Niccol (Gattaca, In Time). Está protagonizado por Clive Owen (Hijos de los hombres, Intruders), Amanda Seyfried (El reverendo, Lovelace), Colm Feore, Sonya Walger, Mark O’Brien, Joe Pingue, Iddo Goldberg, Sebastian Pigott y Rachel Roberts. La película se estrenó internacionalmente en Netflix el 4 de mayo de 2018, aunque en algunos países pudo verse en cines. Ahora la puedes ver en Filmin desde el 1 de mayo de 2020.



Anon

Crítica de ‘Anon’

Ficha Técnica

Título: Anon
Título original: Anon

Reparto:
Clive Owen (Sal Frieland)
Amanda Seyfried (La mujer)
Colm Feore (Charles Gattis)
Sonya Walger (Kristen)
Mark O’Brien (Cyrus Frear)
Joe Pingue (Lester Hagen)
Iddo Goldberg (Josef Kenik)
Sebastian Pigott (Detective Vardy)
Rachel Roberts (Alysa Egorian)
Ethan Tavares (Salvador Jr.)

Año: 2018
Duración: 100 min.
País: Reino Unido
Director: Andrew Niccol
Guion: Andrew Niccol
Fotografía: Amir M. Mokri
Música: Christophe Beck
Género: Ciencia ficción. Thriller
Distribuidor: Netflix

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Anon’

Sinopsis

En el mundo del detective Sal Frieland, nada es privado y nadie es anónimo, la gente lleva una vida transparente que se puede rastrear y el crimen parece algo del pasado. Sin embargo, una serie de asesinatos desata una investigación donde Frieland se encuentra con una joven que solamente se conoce como “La chica”, alguien sin identidad e invisible para las autoridades. (Netflix)

Donde se puede ver la película



Un director que sigue perdido tras un debut brillante

Desde que el director Andrew Niccol asombrara a toda la cinefilia con su extraordinario debut, Gattaca (1997), no ha dejado de intentar repetir la fórmula, acercándose a mundos distópicos desde una óptica similar. Lo hizo con Simone (2002), donde se creaba a una estrella de cine con un programa informático. En In Time (2011), donde se traficaba con el tiempo para vivir eternamente. O en La huésped (2013), en la que unos alienígenas controlaban tu mente.

Han sido muchos intentos que tienen similitudes en su composición diegética, pero apenas queda rastro de la madurez y capacidad de síntesis de la que hizo gala en su debut. Es como si a Niccol se le hubiera olvidado narrar para un público adulto. Ahora lo subraya todo, lo sobre explica, sin dejar espacio para que el espectador interactúe con su obra, rellenando los espacios sugeridos con su imaginación. En su última obra, Anon, vuelve a partir de una idea interesante que termina explotándole en las manos.

Anon
© 2018 – Netflix

El «ojo mental» que todo lo ve

La idea principal de Anon, nos presenta un futuro sin privacidad ni capacidad para olvidar. Las personas llevan insertado algo que se denomina «ojo mental», a través del cual todos los recuerdos vividos quedan almacenados en una memoria virtual. Actúa a modo de disco duro al que se puede acceder en cualquier momento y compartirlo con los demás como en el sistema del bluetooth añejo, pero mucho más rápido.

Ese «ojo mental» que graba todas nuestras acciones, facilita enormemente la labor de la policía para investigar los pocos crímenes que se producen, ya que pueden acceder al cerebro de la víctima para descubrir quién fue al agresor. Cada persona es una cámara, no hacen falta drones ni otro tipo de vigilancia.

El protagonista de Anon está interpretado por Clive Owen, en un rol hecho a su medida. Es un inspector taciturno y solitario que parece la versión 2.0 del personaje que interpretó Tom Cruise en Minority Report (Steven Spielberg, 2002), cuando le vemos revisar en la soledad de su apartamento las imágenes de su hijo muerto. En su camino se cruzará una hacker, que interpreta Amanda Seyfried, capaz de modificar esos recuerdos e insertar otros falsos, poniendo en peligro todo el sistema. Sin que sea una idea original del todo (te van a venir a tu «ojo mental» varias películas), sí que me parece un buen punto de partida.

Anon
© 2018 – Netflix

La falta de equilibrio entre la acción interna y externa

Niccol vuelve a filmar su futuro con las mismas armas. Una fotografía basada en el azul metalizado, una ambientación minimalista, unos personajes atrapados y atormentados… Todo ese envoltorio visual de Anon es tan apabullante como frío. La visión en primera persona es como una pantalla de ordenador. Constantemente aparece información de las personas con las que se cruzan y, aunque al principio despierta nuestra curiosidad, a los 20 minutos puede resultar agotadora.

Como casi toda la acción transcurre en la mente de los personajes, hay varias escenas donde los actores están en cuadro simplemente mirando al infinito, rodeados de datos que se sobreimpresionan en pantalla. Esa particularidad hace que el ritmo se vuelva plomizo y la puesta en escena se atasque en lo estático. Por eso, se agradecen los momentos donde los personajes deben moverse y evitar esa aburrida sensación de estar contemplando a alguien utilizando un videojuego. Hasta ver jugar a alguien al Heavy Rain, con el que comparte estilo visual, seguro que sería más entretenido (por cierto, se adquirieron los derechos para transformar algún día esta apasionante aventura gráfica en película).

Cuando esto pasa, Niccol se muestra efectivo y nos ofrece los mejores momentos de la película, como la persecución en el metro. No es suficiente para acrecentar nuestro interés, insertar un par de secuencias de contenido sexual o aprovechar el atractivo físico de Amanda Seyfried como una femme fatale de intriga policíaca.

Clive Owen
© 2018 – Netflix

Conclusión de ‘Anon’

Anon es un film de ciencia ficción escrito y dirigido por Andrew Niccol. Nos plantea un mundo distópico donde a través del «ojo mental» todos nuestros recuerdos quedan archivados y son accesibles. No hay privacidad ni capacidad para olvidar.

La película recuerda a muchas otras y la estética propuesta por el director también recuerda a otros de sus films más memorables. Tras un inicio que despierta nuestra curiosidad, su fórmula termina siendo agotadora. Ese planteamiento de situar la acción en la mente de los personajes, se convierte en un lastre para el ritmo de la película.

Un buen reparto encabezado por dos estrellas como Clive Owen y Amanda Seyfried, que cumplen con su cometido, no es suficiente reclamo para levantar un film con algunas buenas ideas, pero con un desarrollo un tanto tosco y previsible.

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