Aquí me río yo es una película protagonizada por Toni Servillo y dirigida por Mario Martone en la que el actor napolitano da vida al comediante Eduardo Scarpetta. Pasó con gran repercusión por el Festival Internacional de Cine de Venecia y se estrenará a lo largo del año 2022 en las salas de cine españolas.



Aquí me río yo

Crítica de 'Aquí me río yo'

Ficha Técnica

Título: Aquí me río yo
Título original: Qui rido io / The King of Laughter

Reparto:
Toni Servillo (Eduardo Scarpetta)
Maria Nazionale (Rosa De Filippo)
Cristiana Dell'Anna (Luisa De Filippo)
Antonia Truppo (Adelina De Renzis)
Eduardo Scarpetta (Vincenzo Scarpetta)
Paolo Pierobon (Gabriele D'Annunzio)
Lino Musella (Benedetto Croce)
Roberto De Francesco (Salvatore Di Giacomo)
Giovanni Mauriello (Mirone)
Chiara Baffi (Anna De Filippo)
Roberto Cacioppoli (Domenico Scarpetta detto Mimì)
Lucrezia Guidone (Irma Gramatica)
Elena Ghiaurov (Lyda Borelli)

Año: 2021
Duración: 133 min.
País: Italia
Director: Mario Martone,
Guion: Mario Martone, Ippolita Di Majo
Fotografía: Renato Berta
Música:
Género: Drama. Comedia
Distribuidor: Syldavia Cinema

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Tráiler de 'Aquí me río yo'

Sinopsis

A principios del siglo XX, en la Nápoles de la Belle Époque, los teatros y los cines van en aumento. El gran comediante Eduardo Scarpetta es el rey de la taquilla. A pesar de su origen humilde, el éxito le ha hecho un hombre muy rico. Se sitúa en la escena teatral con sus comedias y bajo la máscara del personaje Felice Sciosciammocca logra reemplazar a Pulcinella en los corazones del público napolitano.

El teatro es su vida, y su complejo núcleo familiar gravita por las tablas del teatro, con esposas, compañeras, amantes e hijos legítimos e ilegítimos, como Titina, Eduardo y Peppino de Filippo.

En el apogeo de su éxito, Scarpetta se permite una apuesta peligrosa. Decide parodiar la obra La hija de Iorio, una tragedia del mayor poeta italiano de la época, Gabriele D’Annunzio.

La noche del estreno, se desata el infierno: la obra es interrumpida por gritos, silbidos e insultos de los poetas y dramaturgos de la nueva generación que gritan escandalizados. Scarpetta termina siendo demandado por plagio por el propio D’Annunzio.

Así comienza la primera demanda histórica de derechos de autor en Italia. Los años de juicio serán agotadores para Eduardo y toda su familia, tanto es así que el delicado equilibrio que lo mantenía unido parece a punto de disolverse. Todo en la vida de Scarpetta parece romperse en pedazos, pero con la actuación de un gran actor se las arregló para desafiar un destino que lo quería destruir y ganará su último juego. (Syldavia Cinema)

Dónde se puede ver la película en streaming



Histrionismo y voluptuosidad

Aquí me río yo abre con la secuencia de una actuación de la compañía teatral familiar liderada por Eduardo Scarpetta (Toni Servillo), el macho alfa de la parodia napolitana. En las tablas y fuera de ellas todo es frenético y abundante, tanto que a veces es difícil distinguir cuándo asistimos a un ensayo o representación y cuándo a una escena de la vida familiar. Una familia tan grande y confusa, tan excesivamente italiana, que cuesta desenmarañarla en los primeros minutos. Hay que dejar pasar la cinta varias escenas para saber quién es quién en la compañía y en la familia.

Mario Martone nos presenta a Scarpetta como un artista con un ego descomunal que demanda constantemente la aprobación del público. El comediante busca el aplauso y los vítores en el teatro, pero también fuera de escena, como ocurre cuando es acusado de plagio y presenta su defensa ante el juzgado. Lo hace delante del juez, los abogados y de toda su familia, dando rienda suelta a su comicidad para salvar su prestigio y su hacienda.

El resto de personajes son satélites alrededor de Scarpetta y se van desarrollando según avanza la trama. Resultan cruciales, aunque misteriosos, pues no sabemos muy bien qué piensan del hombre que dirige sus vidas. Así ocurre con su esposa oficial Rosa y sus tres hijos legítimos y con Luisa De Filippo madre de otros tres hijos de Scarpetta, uno de los cuales será el que continúe el oficio, a pesar de no ser reconocido nunca por su padre. La historia de Eduardo de Filippo no aparece en Aquí me río yo, la película hubiera resultado aún más larga, pero sí deja constancia del germinar de una nueva estirpe.

Aquí me río yo
Copyright Syldavia Cinema

Fabulosa ambientación, metraje excesivo

Aquí me río yo es la inscripción que Edudardo Scarpetta hizo poner en una de las fachadas de la villa que hizo construir en la colina Vomero y a la que llamó La Santarella.  Lejos del bullicio de Nápoles, la villa se convertiría en el refugio perfecto para disfrutar de su familia y para dejarse ver en opulentas fiestas ante la alta sociedad italiana. La ambientación de toda la cinta nos transporta a esa belle epoque italiana de la Segunda Revolución Industrial en la que las clases medias y altas empezaban a disfrutar de tiempo libre y recursos para el ocio. El teatro se convierte en una actividad recreativa que se consume de forma masiva y el cine comienza su andadura.

Eduardo Scarpetta, no sabemos si exagerado por Toni Servillo, fue un actor admirado y muy popular en Nápoles durante buena parte de su carrera. El público acudía a ver sus obras en masa y esperaban ansiosos su aparición en escena para estallar en aplausos y vítores. En la ciudad y el país predominaba un espíritu optimista y festivo y eso, sin duda, le favoreció. Al menos hasta el momento en que el poeta D’Annuzio le acusa de plagio y todo parece, poco a poco, desmoronarse.

Aquí me río yo
Copyright Syldavia Cinema

Conclusión de 'Aquí me río yo'

Quizás son muchos minutos para una película con tanto brío desbocado, un metraje excesivo que tiene momentos divertidos, pero otros resultan algo iterativos. En cualquier caso, una explosión estética y una oportunidad de ver al actor Toni Servillo en todo su esplendor.

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