Atrapando a un monstruo es la primera película del reconocido productor y guionista Bryan Fuller, conocido en televisión por estar detrás de series tan memorables como American Gods o Hannibal. Precisamente con el protagonista de esta última serie, Mads Mikkelsen, se reúne en su primera gran inmersión en la dirección cinematográfica en la que es, a todas luces, una atípica cinta de acción y terror dirigida a un público infantil. Atrapando a un monstruo se estrenará en salas de cine españolas el 10 de abril de 2026.
Crítica de 'Atrapando a un monstruo'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Atrapando a un monstruo
Título original: Dust Bunny
Reparto:
Mads Mikkelsen (Un vecino intrigante)
Sophie Sloan (Aurora)
Sigourney Weaver (Laverne)
David Dastmalchian (Hombre ostensiblemente discreto)
Rebecca Henderson (Mujer intimidante)
Sheila Atim (Brenda)
Wael Alroyly (Nave cuántica)
Sute Zhao (Camarero)
Line Kruse (Madre)
Caspar Phillipson (Padre)
Armond Willis (Agente del FBI)
Rea Milla (Agente del FBI)
Tibor Szauervein (Hombre verde)
Año: 2025
Duración: 106 min.
País: Estados Unidos
Director: Bryan Fuller
Guion: Bryan Fuller
Fotografía: Nicole Hirsch Whitaker
Música: Isabella Summers
Género: Drama. Terror
Distribuidor: Diamond Films España
Tráiler de 'Atrapando a un monstruo'
Sinopsis
Aurora, una niña de 10 años, está convencida de que el monstruo que vive bajo su cama se ha comido a su familia. Cuando descubre que su vecino (Mads Mikkelsen) es un asesino a sueldo, decide contratarlo para cazar a la criatura. Para protegerla, el sicario tendrá que abrirse paso entre una oleada de matones liderados por Sigourney Weaver y asumir que, a veces, los monstruos existen de verdad. (Diamond Films España)
Dónde se puede ver la película en streaming
No hay nada como la imaginación de un niño
Recuerdo que, de pequeño, me aterraba enormemente dormir con la puerta abierta. Creía que, si dormía frente al pasillo a oscuras, habría sombras que me observarían durante toda la noche. A la larga, esto me sirvió para comprender que la imaginación infantil puede ser realmente problemática, retorciendo las inseguridades, problemas y traumas de la mente joven para representarlos en fantasías terroríficas.
Aurora, la protagonista de Atrapando a un monstruo (interpretada por una simpática Sophie Sloan), también sufre de una imaginación desatada, aunque en su caso el terror sí que parece tener una base real: todas las noches, un enorme conejo parece salir del suelo para atemorizarla y devorar a cualquiera que se atreva a tocar el suelo. La niña, paralizada por el terror, oye al supuesto monstruo moverse cerca de ella mientras no puede hacer nada para impedirlo. O, al menos, eso es lo que piensa hasta que conoce a su misterioso vecino.
Es con la llegada del personaje de Mads Mikkelsen que el espectador comienza a comprender cuál es la clave de Atrapando a un monstruo, pues se trata nada más y nada menos que de una lucha constante de perspectivas. Así, frente a la imaginativa mirada infantil, capaz de modificar aquello que ve con una fantasía fascinante, se encuentra la mirada adulta, austera y terrenal, ajena a cualquier clase de creatividad.
Humor y misterio
La cinta oscila constantemente entre ambas miradas, alterando así los acontecimientos que el espectador observa en un juego de humor y misterio que da paso a una catarsis final tan predecible como aceptable.
A fin de cuentas, Atrapando a un monstruo no cuenta precisamente con gran guion, presentando problemas especialmente en su sección inicial (que se siente un tanto acelerada, mostrando acciones que desentonan con cómo actúan los personajes el resto de la película) y en su desarrollo de los personajes secundarios.
Sin embargo, en la relación entre Aurora y su vecino encontramos un desarrollo sólido, que permite indagar en el tema central de la película (la aceptación y superación de los traumas) y que consigue que el espectador se mantenga interesado en lo que ocurre en pantalla. No suele ser lo habitual que, en una película de monstruos, lo que mejor funcione sea la relación entre sus dos personajes principales, pero supongo que esa es la magia de Atrapando a un monstruo.
Entre mafias, conejos y asesinos, así no hay quien duerma
Uno de los aspectos más memorables de Atrapando a un monstruo se encuentra en su dirección y en el uso del encuadre. La mano de Bryan Fuller se aprecia enormemente en su creatividad a la hora de articular la cinta. Ofrece una creatividad constante reflejada en la presencia de planos de enfoque profundo. Observamos una búsqueda constante de verticalidad (ofreciendo en varias ocasiones una metáfora visual sobre el trauma de la protagonista y su obsesión con el monstruo que acecha bajo la cama), la forma en la que se gira el encuadre y el uso del color, que aunque algo apagado resulta efectivo a la hora tanto de representar el mundo interior de los personajes como de recrear un ambiente onírico e irreal.
El problema se encuentra en que Atrapando a un monstruo requiere de un uso constante de efectos especiales por ordenador, ya sea para construir los fondos de algunas de sus escenas, para dar rienda suelta a la acción, o para recrear al monstruo, y lo cierto es que sus efectos son muy mejorables. Hay escenas en las que parece que los efectos especiales no están acabados, y otras en las que directamente pueden sacar a cualquier espectador de la cinta.
Terror para un público infantil
No es este el único punto polémico de la película, pues en su tono encontramos otra incógnita. Por lo general, se podría decir que la película está dirigida a un público infantil, especialmente por el humor que maneja. Sin embargo, Atrapando a un monstruo ofrece un espectáculo de violencia y sangre que choca enormemente. En este sentido, recuerda al cine de terror juvenil de la década de 1980s, aunque no tan macarra. En su búsqueda de identidad propia, la película sufre al no saber exactamente qué es lo que pretende ser. Es divertida, sí, pero siento que se queda un poco en tierra de nadie.
Por último, resulta necesario mencionar el elenco de la película. Atrapando a un monstruo cuenta con un reparto cargado de grandes actores, tanto estrellas de Hollywood como intérpretes infravalorados y de culto. Sin embargo, pocos son los que se toman su trabajo en serio; más allá de Mads Mikkelsen, el resto parecen entender que se encuentran ante una comedia de acción algo absurda, motivo por el que actrices como Sigourney Weaver hacen acto de presencia rozando el histrionismo. Creo que Bryan Fuller hace un buen trabajo con los personajes principales, pero siento que debería haber puesto algo de más empeño en el resto.
Conclusión de 'Atrapando a un monstruo'
Si dijera que no me ha gustado Atrapando a un monstruo estaría mintiendo, pues considero que la ópera prima de Bryan Fuller resulta una apuesta tan divertida como caótica. Sin embargo, no puedo negar que esperaba algo más coherente y, quizá, más sólido en cuanto a guion y tono se refiere. Se trata de una película que puedo recomendar perfectamente, una cinta que demuestra fácilmente que tiene detrás de cámaras a un equipo con calidad, pero que no parece tomarse en serio a sí misma. Al menos, el toque dramático de su pareja principal funciona, ofreciendo una metáfora sobre los traumas y la familia tan eficaz como llamativa.
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