Backrooms, película de terror psicológico y ciencia ficción dirigida por Kane Parsons, basada en la serie web homónima y el creepypasta original que acumuló más de 188 millones de visualizaciones. La trama sigue a Clark, un dueño de una tienda de muebles, y a Mary, su terapeuta, que descubren una dimensión de espacios liminales aparentemente interminables. Parsons tenía solo 19 años cuando comenzó a trabajar en el proyecto de esta película. El equipo construyó casi tres mil metros cuadrados de sets para recrear los espacios liminales de la película. Parsons se inspiró en la franquicia de videojuegos Portal y en la serie de televisión Mr. Robot para crear la atmósfera del filme. EStreno el 5 de junio de 2026 en salas de cine españolas.
Crítica de 'Backrooms'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Backrooms
Título original: The Backrooms
Reparto:
Chiwetel Ejiofor (Clark)
Renate Reinsve (Mary)
Finn Bennett (Bobby)
Lukita Maxwell (Kat)
Mark Duplass (Phil)
Avan Jogia (Naren Warne)
Philip Granger (Meterman)
Patrick Baynham (Naturaleza muerta barbuda)
Robert Bobroczkyi (Pirata Clark)
Ember Ambrose (Mary de joven)
Krista Kosonen (Nora)
Katharine Isabelle (Robin)
Peter New (Big Wayne)
Año: 2026
Duración: 105 min.
País: Estados Unidos
Director: Kane Parsons
Guion: William Bromell, Kane Parsons. Historia: Kane Parsons
Fotografía: Jeremy Cox
Música: Edo Van Breemen, Kane Parsons
Género: Intriga. Terror
Distribuidor: Elástica Films
Tráiler de 'Backrooms'
Sinopsis
Cuando el paciente de una terapeuta desaparece en una dimensión más allá de la realidad, ella deberá adentrarse en lo desconocido para salvarlo. (Elástica Films)
Dónde se puede ver la película en streaming
El miedo no siempre tiene rostro
Backrooms nace de uno de los fenómenos más fascinantes que ha producido internet en los últimos años. Algo que comenzó como una imagen aparentemente inocente de unas oficinas amarillentas y vacías acabó convirtiéndose en uno de los creepypastas más inquietantes de la era digital. La idea de un espacio infinito, desierto y laberíntico donde las leyes de la realidad dejan de funcionar.
Backrooms entiende perfectamente qué hizo tan popular el material original. No se trata de monstruos ni de sobresaltos constantes, el verdadero terror surge de la sensación de estar atrapado en un lugar que no debería existir. La película juega continuamente con la idea de que algo está mal incluso cuando aparentemente no ocurre nada: un pasillo demasiado largo, una habitación que parece repetirse eternamente, un silencio imposible, o una puerta que conduce a otro espacio idéntico.
Terror digital
Resulta fascinante ver cómo Kane Parsons consigue trasladar al largometraje una idea que originalmente funcionaba en vídeos de pocos minutos. Muchos creadores virales fracasan cuando intentan ampliar sus conceptos, pero Parsons demuestra entender que el terror de los Backrooms depende de la atmósfera antes que de la explicación.
La cámara se mueve con nerviosismo contenido, como si tuviera miedo de descubrir qué hay detrás de la siguiente esquina. Los planos largos generan una tensión extraña porque el espectador espera que ocurra algo, aunque muchas veces no ocurre nada.
El ser humano frente a lo incomprensible
Los personajes funcionan principalmente como vehículos para que el espectador experimente el horror de los espacios liminales. No estamos ante un drama psicológico profundo ni ante personajes especialmente complejos, Backrooms entiende que su verdadero protagonista es el entorno.
Aun así, las interpretaciones cumplen bien su función. El miedo, la confusión y la creciente desesperación resultan creíbles porque nacen de una situación que desafía cualquier comprensión racional, y eso ayuda a que el espectador comparta parte de la angustia.
Una pesadilla arquitectónica
El diseño de producción es sencillamente magnífico: pasillos interminables, oficinas vacías, luces fluorescentes enfermizas y habitaciones imposibles. Todo ello construye un universo que resulta profundamente perturbador sin necesidad de recurrir constantemente a criaturas o efectos espectaculares. Los zumbidos eléctricos, los ecos lejanos y los silencios prolongados generan una sensación de incomodidad permanente, muchas veces el espectador siente miedo antes de saber exactamente por qué.
Conclusión de 'Backrooms'
Backrooms triunfa donde más importaba. Consigue capturar la esencia de una de las leyendas digitales más fascinantes de las últimas décadas. No siempre encuentra la manera de expandir su concepto sin repetirse y algunos tramos pierden intensidad narrativa, sin embargo cuando funciona logra algo muy difícil, provocar miedo utilizando espacios vacíos y una sensación constante de extrañeza.
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