Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada) es una especie de secuela teatral de “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca; una obra que ha sido avalada por el hispanista Ian Gibson, conocido principalmente por sus estudios en relación a la vida y obra de Lorca. Su trama se remonta a ocho años después de la muerte de Adela, la hija menor de Bernarda Alba que acaba suicidándose al final de la obra teatral de Lorca. En esta ocasión vemos a una Bernarda Alba moribunda, arrebatada por la rabia y la melancolía, intentando en vano no sentirse derrotada por la parca. Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada) nos habla a fin de cuentas de aquellas últimas noches de delirio de Bernarda Alba, cuando su vida ya la ha pasado por delante y ya es  su hora de partir.

Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada) está protagonizada por Pilar Ávila y Pilar Civera. Se puede disfrutar de dicha obra, todos los miércoles (y martes a partir del 31 agosto) en la Sala Lola Membrives del Teatro Lara de Madrid. En principio, la obra estará en cartel hasta el próximo 12 de octubre.



Bernarda y Poncia Silencio, nadie diga nada

Crítica de 'Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada)'

Ficha Técnica

Título: Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada)
Título original: Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada)

Reparto:
Pilar Ávila (Bernarda)
Pilar Civera (Poncia)

Duración: 80 min. apróx.
Dirección: Manuel Galiana
Dramaturgia: Pilar Ávila
Ayudante de dirección: Pedro Fajardo
Producción: Teatro Íntimo

Saludos de 'Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada)

Sinopsis de 'Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada)'

La acción de Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada) se encuadra 8 años después de la muerte de Adela, hija menor de Bernarda Alba, transcurre durante doce horas de un día de verano, entre el amanecer y el atardecer, donde diálogo a diálogo de nuestros personajes se van desvelando los secretos de una familia marcada por la tragedia. Resolviendo los conflictos que existen entre los personajes, hasta volcar las emociones una sobre la otra, desde una edad temprana hasta la ancianidad. (TEATRO LARA).



Bernarda y Poncia Silencio, nadie diga nada
Foto de Teatro Íntimo

Noches de delirio y desazón

Es evidente de que había cierto escepticismo antes de ver la obra, ya que la idea de intentar hacer una especie de secuela o de “spin-off” de una obra tan universal como lo es “La casa de Bernarda Alba”, es querer casi acometer un suicidio artístico. Afortunadamente el resultado no ha sido solamente más que digno, sino que ha sabido capturar el espíritu y la esencia de Lorca. Me vi  completamente transportado a ese hermético, pasional y árido universo lorquiano, que tanto me ha encandilado a través de los años. La puesta en escena austera y minimalista, crean una idónea atmosfera teatral que envuelve al espectador en las ensoñaciones y lamentos de los personajes de Bernarda y Poncia.

Es una auténtica delicia el texto teatral escrito por la misma Pilar Ávila, debido a que consigue profundizar en el fuero interno de ambas protagonistas. En Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada) se nos muestra el lado más frágil y humano de Bernarda Alba; a diferencia que en la obra de Lorca, que representaba principalmente la figura de poder. El texto sabe brindarle un coherente desarrollo a dicho personaje, sabiendo mantener al mismo tiempo su esencia original.  Poncia sigue más en la línea de la obra original, aunque consigue cautivar y hacerse de lleno con el público.

Pilar Ávila
Foto de Teatro Íntimo

Dos enormes actrices

Una de las cosas más reseñables de Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada), son sus magníficas protagonistas. Es todo un privilegio poder ver a estás dos titanes de la interpretación, desenvolviéndose con tanta soltura y manejando a la perfección todos los registros requeridos por sus respectivos personajes. Uno sale completamente enamorado y conmovido, tras ver su más que sobresaliente trabajo actoral. Pilar Ávila personifica en cuerpo y alma la figura de Bernarda Alba, dejando absorto y enmudecido a todo el público de la sala. Todo en ella respira y nos evoca a este personaje huraño, que se ve abrasada internamente por la dicha y pesar del ayer.

Luego tenemos a Pilar Civera, que nos regala una versión tremendamente tierna y locuaz del personaje de Poncia. De un modo totalmente distinto, su personaje sabe brillar con notoriedad, a pesar de que la protagonista por excelencia sea Bernarda Alba. La química entre las dos actrices en escena es apabullante, siendo una delicia de ver sus incesantes replicas y contra replicas. En ese aspecto, también cabe destacar que es una obra muy equilibrada, dado a que el texto brinda el espacio necesario a ambos personajes. Lo que podía ser casi un monologo de Bernarda Alba, en este caso no ocurre ni por asomo, adoptando un enfoque mucho más interesante y amplio.

Pilar Ávila
Foto de Teatro Íntimo

Una lagartija entre los pechos

El tercer acto, es sin duda el más lorquiano de todos. La delirante morada de los Alba se vuelve en un febril sollozo, que ansía perseguir la luz de los días venideros que no vendrán. La culpa que martillea el alma de Bernarda empieza a desvanecerse poco a poco, yendo al encuentro de la tan deseada paz eterna. Los resquemores y los arrepentimientos, dan paso a una liviana compostura de Bernarda Alba, aferrándose a la fe para redimirse y encarar con la mayor dignidad posible el final de los finales. Nunca lo sabremos pero, si Federico pudiese contemplar este trabajo teatral de una de sus obras, probablemente sonreiría sabiendo que todos saben que él no ha muerto.

La iluminación también es un elemento fundamental en Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada); desde la lúgubre luz de una vela, hasta el nostálgico azul océano que invada por las noches al personaje de Bernarda Alba. Todo ello hace que la obra sea una experiencia teatral asombrosa, en la que el espíritu de Lorca está más presente que nunca.

Bernarda y Poncia Silencio, nadie diga nada
Foto de Teatro Íntimo

Conclusión

Bernarda y Poncia (Silencio, nadie diga nada) es una magnifica secuela de “La casa de Bernarda Alba”, que muestra al espectador el lado más humano y frágil de la icónica Bernarda Alba. Una obra teatral impregnada de un aroma a nostalgia muy lorquiano, que atrapa y que mantiene al espectador con el corazón en un puño en gran parte de la representación. Las dos interpretaciones de Pilar Ávila y Pilar Civero, son auténticamente magistrales; especialmente la de Pilar Ávila, encarnando a la perfección al personaje de Bernarda Alba. En definitiva, una obra teatral que maravillará a todos aquellos amantes del universo lorquiano.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

Creación Guiones

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí