“Bohemian Rhapsody”: Asincronía en un convite delicioso

Bohemian Rhapsody es una de las películas más esperadas del año por aficionados del cine y por tránsfugas de la música. Bryan Singer dirige esta cinta biográfica de época. Empiezan a llover las primeras críticas y los números amarillos parpadean en su monitor. ¿Es tan buena? ¿Es tan mala? Estreno el 31 de octubre.



Crítica de Bohemian Rhapsody

Ficha técnica

Título: Bohemian Rhapsdoy
Título original: Bohemian Rhapsody

Reparto:
Rami Malek (Freddie Mercury)
Joseph Mazzello (John Deacon)
Ben Hardy (Roger Taylor)
Gwilym Lee (Brian May)
Lucy Boynton (Mary Austin)
Aida Gillen (John Reid)
Tom Hollander (Jim Beach)

Año: 2018
Duración: 134 minutos
País: Estados Unidos
Director: Bryan Singer
Guion: Anthony McCarten (Historia: Anthony McCarten, Peter Morgan)
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Música: John Ottman
Género: Drama. Biográfico
Distribuidor: Twentieth Century Fox España

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Tráiler

Tráiler 2

Sinopsis

Bohemian Rhapsody es una celebración de Queen, su música y su extraordinario cantante, Freddie Mercury. Freddie desafió los estereotipos y las fracturadas convenciones para convertirse en uno de los artistas más queridos del planeta. La película muestra el ascenso meteórico de la banda a través de sus canciones icónicas y su sonido revolucionario. Alcanzan un éxito sin precedentes, pero en un giro inesperado, Freddie, rodeado de influencias más oscuras, deja Queen en pos de su carrera como solista. Después de haber sufrido mucho sin la colaboración de Queen, Freddie logra reunirse con sus compañeros de banda justo a tiempo para Live Aid. Haciendo frente a una enfermedad potencialmente mortal, Freddie lidera la banda en una de las mejores actuaciones en la historia de la música rock. Queen consolida un legado que continúa inspirando a extraños, soñadores y amantes de la música hasta el día de hoy. (Twentieth Century Fox España)



Behind the curtain, in the pantomime

¡Menudo festín! Bohemian Rhapsody escala la mesa, arrastra el mantel. Se coloca sobre la inmensa fuente entre las patatas, la manzana asada y la base de miel. El comensal, el crítico, saca su gorda lengua y la pasa alrededor de esos labios tan finos. ¡Qué gloria! Esos diálogos blandos y con pústulas, una delicia. El montaje, rayado por las líneas de las varillas del horno, otro manjar verdoso cortesía del pinche John Ottman (sospechosos habituales) –qué ganas tenía de clavarte estos amarillentos dientes-. Algunos trozos están en su punto y otros todavía supuran.

Las venas, las arterias y los tendones de una de las piernas de Bohemian Rhapsody relampaguean como goma elástica cuando el crítico la arranca. Muerde con sus ojos febriles e ignora los cubiertos mientras llena de baba a Rami Malek y a Bryan Singer. Mi querido Singer, a ti te voy a hacer responsable. Es un director extraordinario, pero cuando el crítico le abre el pecho a la criatura: hay una réplica, un corazón de vaca. Malek, –¡Ay Malek!- solo con leer tu nombre y ver tu fotografía en la carta ya sabía que ibas a poner todo tu empeño. El crítico ensancha sus fauces cuando las puertas del quirófano se abren.

Does anybody know what we are living for?

Sí. ¡Sí! Los diálogos no están a la altura. Sí, a veces el montaje se embarra. ¡Sí, la primera media hora es apresurada y áspera! ¡Y sí, la historia llena de tópicos te va a hacer la boca agua! No solo la historia. ¿Quieres que en una escena triste llueva? ¡Lloverá! ¿Quieres que haya clichés y momentos en los que llevarte la mano a la frente? ¡Los habrá! Te voy a hablar también de lo demás. Del fantástico reparto que te va a sacar los eructos. De la dirección de Singer que puebla la cinta de creatividad –aunque tú, que ya te has atiborrado, no has sabido verlo. Porque tú dirás que esta película debió dirigirla Damien Chazelle- y de brío, pero te daré la razón: Bryan Singer no se ha arrancado el alma, no dona su sangre a la criatura, pero tampoco le hace falta.

Ya lo has dicho; ya lo hemos dicho. Me veo reflejado en tus pupilas densas y veo que yo también soy un monstruo, soy igual que tú, crítico. Pero quiero traicionarte y pienso hacerlo. No te voy a hablar de fotografía, no te voy a hablar de guion ni de todas esas cosas que tanto te interesan. No te voy a dar un número para que te regodees en imbd. Yo tengo otra cosa que darte.

Todavía quieren escapar los pelillos poco masculinos de mis brazos. Vibra mi esternón mientras esos fantasmas ya bajan las escaleras del cine. También me he reído. Me he emocionado, ¡yo que reprocho faltas a los diálogos, a la historia y al guion! Y joder, es que no me puedo levantar. No me puedo levantar mientras la voz de Freddy Mercury siga por los altavoces de la sala. Qué puto gusto. Ya sea el crítico, el aficionado o el proyeccionista. No os marchéis y fingid que no sois tan altivos y faltos de paladar.

I’m never giving in / On with the show

Tengo cientos de notas llenas de injurias que se repiten; también halagos. Las tengo porque es una película floja. Aprobada. Del montón, corriente. ¿Y qué hago ahora si no obligo al crítico a decir que me he pasado sonriendo los últimos quince minutos?, ¿y si no reafirmo claramente que me ha hecho reír y llorar? ¡Qué hipócrita es el crítico! ¿Acaso es posible no seguir sonriendo cuando acaba la película y todavía palpas la electricidad de tus nervios? Tengo que cerrar este juego estúpido de censor.

No puedo ir paso por paso analizando a cada miembro del reparto. Ni juzgar a Anthony McCarten por su guion adornado con badenes. Las emociones de Bohemian Rhapsody son más grandes que la calidad de la propia película. Más grandes que la fotografía de Newton Thomas Sigel (Drive) o que la caracterización de los protagonistas, pero no mayores que todos y cada uno de los temas elegidos de Queen –primera y última vez que menciono al grupo, están por encima de la crítica-.

Conclusión

Ve al cine a sentir, a disfrutar. No importa que seas crítico, que quieras devorar la película junto a tu acompañante, eso vendrá después. Mientras estés en la sala: escucha, huele, siente. Lee los detalles que no conocías de la historia, atiende a los acordes ya clavados en tu cerebro. Y sobre todo: canta, tararea, recita junto a una de las mejores bandas sonoras que vas a escuchar en toda tu vida. ¿Qué quieres saber? ¿Si merece la pena ir al cine a escuchar a este maravilloso grupo por los altavoces de la sala? Ve. Mata al crítico; que se atiborre.

Calificación: 7/10

Reportaje de Bohemian Rhapsody en Días de Cine TVE

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El Ed Wood de los técnicos en realización y de los estudiantes de periodismo frustrados. Amante del cine, casado con la literatura y tonteando con la videojuerga.

Daniel González Fernández

El Ed Wood de los técnicos en realización y de los estudiantes de periodismo frustrados. Amante del cine, casado con la literatura y tonteando con la videojuerga.

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