Comenzamos la cobertura de uno de los festivales más jóvenes y prometedores del panorama español: el Nocturna Film Festival. La producción francesa La noche devora el mundo (The Night Eats the World) es uno de los títulos más interesantes de la sección Panorama. Supone el debut en largometraje del realizador galo Domenique Rocher. El film está protagonizado por el actor noruego Anders Danielsen Lie Oslo, 31 de agosto«) acompañado de Golshifteh Farahani Patterson«) y con una curiosa colaboración de Denis LavantHoly Motors«). La película nos sitúa en una París plagada de muertos vivientes en la que un solitario músico, Sam, deberá sobrevivir encerrado en un edificio de viviendas. Tras pasar por el Nocturna, la película llegará el 8 de Marzo a cines de la mano de La Aventura.



 La noche devora el mundo 

Crítica de La noche devora el mundo (Night Eats the World)

Ficha Técnica

Título: La noche devora el mundo
Título original: La Nuit a dévoré le monde

Reparto:
Anders Danielsen Lie (Sam)
Golshifteh Farahani (Sarah)
Denis Lavant (Alfred)
Sigrid Bouaziz (Fanny)
David Kammenos (Mathieu)

Año: 2018
Duración: 93 min.
País: Francia
Director: Dominique Rocher
Guion: Jérémie Guez, Guillaume Lemans, Dominique Rocher (Novela: Pit Agarmen)
Fotografía: Jordane Chouzenoux
Música: David Gubitsch
Género: Terror. Zombis
Distribuidor: La Aventura Audiovisual

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Sinopsis

En plena fiesta en un apartamento parisino, Sam cree que es hora de retirarse. Sin embargo, la noche se alarga y, a la mañana siguiente, cuando despierta y abre la puerta, Sam descubre que los invitados se han convertido en no-muertos y que la ciudad ha sido asolada. Ya se sabe que el cine de zombis nunca muere: aquí, el género recluta a Denis Lavant para la causa. (La Aventura Audiovisual)

Tráiler 

Primeras impresiones

La noche devora el mundo (The Night Eats the World) es la nueva propuesta en el cine de zombies europeo. El sub-género de zombies está viviendo una fase de pérdida de interés en el panorama actual. Es normal tras haber vivido un periodo de sobre explotación del género cuyo punto álgido de popularidad ha sido la serie «The Walking Dead«. Así pues es normal que el género busque nuevas perspectivas desde las que tratar el tema del muerto viviente. Ya en la pasada edición del Nocturna tuvimos la cautivadora «Los hambrientos«. Pero la película de Domenique Rocher bebe de otros manantiales. La película sigue la estela del cine de terror independiente de zombies como «The Battery» o «Pontypool«. Ya que la película no trata de los problemas que suceden en un grupo de supervivientes, sino en como un individuo afronta la soledad. 

Decía Tarkovsky que los jóvenes tenían que aprender a convivir con la soledad. De este modo profético el realizador ruso hablaba de la cada vez mayor necesidad que íbamos a tener la sociedad de estar permanentemente en contacto. Por eso es tan extraño ver personajes solitarios como el protagonista de nuestra película, Sam (Anders Danielsen Lie). La fiesta de inauguración de la nueva casa de su ex-novia es el punto de partida y emplazamiento de la película. Una fiesta en la que no se relaciona con nadie. Ese aislamiento es el que le salvará en primera instancia de la masacre zombie. Sam no es aventurero y su personalidad introvertida hace que se recluya a salvo en el mismo edificio. Durante el visionado vemos la rutina de Sam que nos hace ver que no es muy distinta de la de antes del holocausto.

The Night Eats the World

Pese a que el maquillaje y el comportamiento de los zombies es excepcional, esto apenas se aprovecha en el film. A La noche devora el mundo (The Night Eats the World) se le ven buenas intenciones pero no llevadas a buen puerto en ocasiones. Se ahonda demasiado en rutinas de Sam que tienden a lo repetitivo, valga la paradoja. En cambio otros temas interesantes quedan tagencialmente expuestos en la película. ¿Cómo era Sam antes? ¿Qué le llevó a su ruptura? son preguntas interesantes apenas respondidas. Los pocos momentos de interacción están bien llevados pero pobremente expuestos. Sobre todo la relación que tiene con el extraño personaje de Alfred (Dennis Lavant). También es remarcable el personaje Sarah (Golshifteh Farahani), que funciona como revulsivo de Sam pero que lo destroza el «girito» de guión que cansa. 

Por último destacar que es una película de bella factura. A nivel técnico hay poco o nada que reprochar. La película se sustenta en una apabullante escena final. Pero el viaje hasta ese momento se hace un poco tedioso y eso que la duración de la película (93 minutos) no es excesiva. Puede ser un buen vehículo de promoción del realizador Domenique Rocher sobre todo a nivel técnico. Pero no dejamos de tener la sensación que La noche devora el mundo (The Night Eats the World) aporta poco al género. 

Reportaje de La noche devora el mundo en Días de Cine TVE

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