La noche devora el mundo es el debut como director de Dominique Rocher. Una producción francesa del subgénero de terror zombis. Protagonizada por Anders Danielsen Lie, Golshifteh Farahani y el camaleónico Denis Lavant. Estrenada en cines el 8 de marzo.

Basada en la novela homónima escrita por el francés Martin Page –alias Pit Agarmen-, autor conocido por el best seller ‘Cómo me convertí en un estúpido’ (2001, Tusquets). La película narra la peripecia de un joven que sobrevive a la soledad de un mundo plagado de muertos vivientes tras quedarse dormido una noche en una fiesta de piso.



 La noche devora el mundo 

Crítica de La noche devora el mundo 

Ficha Técnica

Título: La noche devora el mundo
Título original: La Nuit a dévoré le monde

Reparto:
Anders Danielsen Lie (Sam)
Golshifteh Farahani (Sarah)
Denis Lavant (Alfred)
Sigrid Bouaziz (Fanny)
David Kammenos (Mathieu)

Año: 2018
Duración: 93 min.
País: Francia
Director: Dominique Rocher
Guion: Jérémie Guez, Guillaume Lemans, Dominique Rocher (Novela: Pit Agarmen)
Fotografía: Jordane Chouzenoux
Música: David Gubitsch
Género: Terror. Zombis
Distribuidor: La Aventura Audiovisual

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Tráiler 

Sinopsis

En plena fiesta en un apartamento parisino, Sam cree que es hora de retirarse. Sin embargo, la noche se alarga y, a la mañana siguiente, cuando despierta y abre la puerta, Sam descubre que los invitados se han convertido en no-muertos y que la ciudad ha sido asolada. Ya se sabe que el cine de zombis nunca muere: aquí, el género recluta a Denis Lavant para la causa. (La Aventura Audiovisual)

Dónde se puede ver la película



La noche devora el mundo

Los zombis, un subgénero recurrente

Desde que en 1968 George A. Romero estrenara La noche de los muertos vivientes, el cine de zombis se ha convertido en un subgénero recurrente en el cine hasta la actualidad. Durante años estos seres protagonizaron películas de terror en cine calificado como serie B. Después dieron el salto a los videojuegos, con Resident Evil (1996). Fue tal su éxito, que su historia se llevó a la gran pantalla. Y junto con 28 días después (Danny Boyle, 2002) o El amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004) resurgió el género con éxitos en taquilla. Con The Walking Dead (Frank Darabont, 2010), estos personajes también tienen su espacio en la edad de oro de las series.

Demasiadas similitudes

Pero La noche devora el mundo encuentra su mayor referente en Soy Leyenda. Hay demasiadas similitudes entre los dos títulos. Son obras que nacieron de la pluma de un escritor y después fueron llevadas al cine. La novela del escritor americano Richard Matheson ha sido adaptada en tres ocasiones. La más reciente se estrenó en 2007, con Will Smith en el papel del superviviente que se enfrenta a la plaga de zombis.

La noche devora el mundo

Cómo se identifica a un muerto viviente

George A. Romero sentó las bases para identificar a un muerto viviente tal como lo reconoce el imaginario colectivo. Se trata de una pandemia global en la que los zombis no cumplen un plan preconcebido por una fuerza o ente superior. Los zombis se alimentan a base de carne de humanos vivos. Su inteligencia es muy primitiva. La amenaza de estos seres revividos consiste en su fácil expansión geográfica, y su apetito es insaciable. No siempre se conoce el origen de su aparición, aunque tampoco es determinante en la historia.

Cine independiente

La noche devora el mundo no es un producto de Hollywood, así que la premisa del film es diferente a lo visto anteriormente. Siendo una pequeña producción de cine europeo, Dominique Rocher ha aprovechado los recursos que disponía con talento. Rodada en escenarios reducidos, como una azotea, una habitación, una cocina o el rellano de un edificio, consigue crear la tensión necesaria para que el espectador esté en alerta en todo momento. La decisión de escribir los diálogos en inglés ayuda a su comercialización en el mercado internacional. Aunque se trata de un film poco locuaz.

La noche devora el mundo

Ponerse a salvo de los zombis hambrientos

Sam aplica el sentido común siguiendo una serie de pasos con los que se protege del ataque de los zombis. Convierte el edificio donde queda atrapado en una especie de fortaleza, donde Sam es el guardián de llaves y arquitecto de los espacios habitables. Y de ese modo ponerse a salvo de los zombis hambrientos. Sin embargo, el espectador puede plantearse cómo logra sobrevivir día tras día encerrado. Por mucho alimento que haya almacenado en las viviendas, llegará un día en que la despensa quede vacía.

Una película con muchos agujeros

La historia plantea soluciones pragmáticas en caso de que un día suceda un apocalipsis y tú seas aparentemente el único superviviente. El punto de partida de una película como esta es el tema de la soledad. Cómo sobrellevar una vida incomunicada, es decir, el desastre de vivir aislado de la sociedad, pese a las ventajas de no tener los problemas que observamos a diario entre personas de diferente opinión.

La noche devora el mundo

Cabe añadir que produce sonrojo detectar pequeños graves detalles que descuidan su edición, como es el fallo de raccord. Lo que no es aceptable es crear conflictos que luego no tienen respuesta. Y esta situación es constante en la película. Como las relaciones de Sam con los personajes del zombi inofensivo y la chica superviviente. No están bien ensambladas.

La música como salvación

La experiencia de la música tiene fines terapéuticos, de eso no cabe duda. Y así nos lo hace ver Sam, el protagonista de esta historia. Ante el silencio de un mundo devorado por zombis, Sam escucha casetes en un walkman, donde quedaron grabadas canciones clásicas o conversaciones ajenas de personas ya desaparecidas. Pero también practica la música tocando la batería o la vajilla de una cocina para levantar el ánimo. Se trata de la música como salvación psicológica para Sam. Así como el efecto ‘llamada’ de legiones de zombis a su portal.

La noche devora el mundo

Y todo por unos antiguos casetes

Los casetes son el mcguffin de ‘La noche devora el mundo’. Cuando Sam decide plantarse en el piso de su ex pareja una noche con el fin de recuperar sus cintas de casete, ni él ni ningún invitado a la fiesta que da la anfitriona se imagina lo que está por venir. Por suerte para Sam, una vez es consciente de la tragedia que ha ocurrido, se sirve de ellos para no olvidar el mundo en que nació. Un triste final para una fiesta privada. Y todo por unos antiguos casetes.

Difuso contexto histórico

Esta película tiene un difuso contexto histórico, tanto de tiempo como de lugar. El espectador puede pensar que es una historia en la actualidad. Sin embargo, las cintas de casete, el walkman o la ausencia de aparatos móviles e internet, llevan al espectador a descubrir que se trata de un tiempo anterior. Lo más acertado sería decir que Sam vive en la década de los noventa. En cuanto al lugar, se supone que es París, puesto que la producción es francesa y los grandes acontecimientos ocurren primero en la capital. Pero el director decide ocultar cualquier referencia a la ciudad por donde pasa el Sena. De modo que esta historia ocurre en un lugar imaginario.

La noche devora el mundo

Los actores

Anders Danielsen Lie tiene voluntad, pero él tampoco se cree la historia. Denis Lavant está muy desaprovechado, dado el potencial visto en la aclamada Holy Motors (Léos Carax, 2012). O la iraní Golshifteh Farahani, conocida por su papel en Paterson (Jim Jarmusch, 2016). Los actores no logran crear empatía con el espectador.

El suicidio, una vía de escape

El protagonista lucha contra la solución más fácil. Tras contemplar de cerca el suicidio como una vía de escape, toma la sabia decisión de arriesgarse y vivir en las alturas de la ciudad.

Conclusiones

La noche devora el mundo es una película vacua, carente de sentido. El bostezo aparece en ocasiones. Los personajes no transmiten humanidad ni empatía. Y es difícil descubrir cuál es la finalidad de esta historia. Desde luego, si el deseo de sus productores era el entretenimiento, debieron equivocarse de guion. Tampoco asusta ni da miedo, así que la cinta se considera terror por el simple hecho de aparecer unos muertos vivientes en pantalla. Dominique Rocher tiene tareas pendientes que solucionar de cara a su próximo proyecto.

Reportaje de La noche devora el mundo en Días de Cine TVE

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