Call-Center (2019) se trata de una serie rusa de terror, producida por la cadena TNT (una de las más célebres cadenas en Rusia, orientada hacía un público joven y adolescente). La serie, que ha tenido bastante éxito, se trata de una revisión en formato de serie de películas norteamericanas como El Experimento Belko (2016), donde una serie de personajes encerrados en su oficina de trabajo, tienen que sobrevivir, aunque para ello tengan que recurrir a sus instintos más primitivos.



Crítica de ‘Call-Center’

Call-Center

Ficha Técnica

Título: Call-Center
Título original: Call-Center

Reparto:
Pavel Tabakov (Kirill
Yulia Klynhina (Katia)
Vladimir Yaglich (Denis)
Sabina Akhmedova (Dzhemma)
Polina Pushkaruk (Liza)
Nikita Tarasov (Zhenya)
Levan Khurstia (David)
Askar Nigamedzyanov (Pavlik)
Olga Venikova (Yana)
Alisa Selnikova (Sonya)

Año: 2019
País: Rusia
Duración: 8 Episodios (40 minutos por episodio)
Director: Aleksey Chupov, Natalya Merkulova
Guion: Aleksey Chupov, Natalya Merkulova
Fotografía: Gleb Filatov
Género:  Thriller
Distribuidor: TNT

Filmaffinity

IMBD

Tráiler de «Call-Center» en VO

Sinopsis

Un grupo de personajes que trabajan en un Call-Center en Moscú son encerradas de repente y sin posibilidad de escape. Dos torturadores que se hacen llamar «Papá» y «Mamá», los tienen totalmente controlados y se van a dedicar a torturarlos, no se sabe muy bien porque motivo.



El experimento Belko y otras influencias

Parece evidente que la serie está inspirada en productos como El Experimento Belko (2015) y otras películas de terror que no solo explotaban la vía abierta por la franquicia Saw de James Wan, sino que además trataban de aportar un punto de vista social a toda esa degradación. Al igual que en El Experimento Belko, nos encontramos con una película que transcurre en una oficina, y que explota de manera deliberada las tensiones sociales y objetivos que transcurren en este tipo de negocios. Es llevar un punto más allá el subgénero del torture-porn, intentándolo si se quiere, llevándolo a un contexto más alejado de la casualidad del género habitual.

Es decir, existe un contexto subyacente de castigo, por el cual nuestros personajes son torturados, en cuanto tienen un modo de vida que es socialmente reprobable (en la empresa además se dedican a vender juguetes sexuales).

Call-Center
© OOO «Telekanal TV3», 2020

Una puesta en escena hipervitaminizada

Los primeros minutos del primer episodio pueden resultar descolocados. La serie sabe a lo que va y no tiene ningún pudor en plantear la exageración de su propuesta desde el minuto uno. Un montaje loco que no deja ni un momento de respiro y que pretende colarnos por segundo decenas de imágenes, algo que en realidad está en sintonía con la propia comercialidad de la obra, pensada para ser consumida de manera rápida y sin ser hecha para una posterior reflexión. Acordes con los tiempos que vivimos, donde todo tiene que ser inmediato. El propio paroxismo al que se llega tiene momentos cómicos que son causados por la propia ridiculez del argumento, aunque parece evidente que muchos momentos de estos ridículos están pensados a propósito.

Call-Center
© OOO «Telekanal TV3», 2020

Arcos de personajes

No sabremos si fue por decisión del guion o porque tenían que alargar metraje, pero lo cierto es que después del primer episodio nos encontramos con que cada uno presenta flashbacks de los personajes, que transcurren de manera alternativa con lo que está transcurriendo en el presente. Así, vemos lo que pasó con los personajes y sabemos porque están en ese momento en la oficina, cuales son sus motivaciones, etc…Pero realmente, para el avance de la trama resulta un tanto molesto, en cuanto a no aportan realmente nada interesante y lo único que hacen es entorpecer a la narrativa actual, que es la que realmente interesa al espectador.

Koll-tsentr
© OOO «Telekanal TV3», 2020

Conclusión de ‘Call-Center’

Al final, a Call-Center le acaba pesando el hecho de que está pensada para un target muy determinado, que no es el público adulto. Por eso, y a pesar de que el tema es escabroso, nunca nos encontramos con una violencia tan explícita como en otras películas que existen del género. Las escenas de gore nunca son extremas, y eso acaba perjudicando en la propia lógica que plantea la serie. De tal manera, no hay ninguna trampa que podamos decir que quede en la memoria por su complejidad o innovación.

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