Casi todo bien es una comedia dramática dirigida por los argentinos Andrés Salmoyraghi y Rafael López Saubidet, sobre un escritor frustrado de 40 años que ve como su vida caótica va de mal en peor en todos los terrenos. Preestreno en la Sección Oficial a Concurso del 29 Festival de Málaga y en las salas de cine españolas el 24 de abril de 2026.
Crítica de 'Casi todo bien'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Casi todo bien
Título original: Casi todo bien
Reparto:
Marcel Borrás (Hilario)
Silma López (Carolina)
Lorenzo Ferro (Pabli)
Julián Villagrán (Toni)
Silma López (Carolina)
Secun De La Rosa (Hugo Valmayor)
Adelfa Calvo (Andrea)
Año: 2026
Duración: 88 min.
País: España
Director: Andrés Salmoyraghi, Rafael López Saubidet
Guion: Rafael López Saubidet, Ricardo Uhagon Vivas
Fotografía: Christos Voudouris
Música: Ezequiel Flehner
Género: Comedia dramática
Distribuidor: AF Pictures
Tráiler de 'Casi todo bien'
Sinopsis
Hilario es un escritor frustrado de 40 años que vive atrapado entre la nostalgia por la literatura clásica y el cinismo ante el mundo editorial contemporáneo. Mientras su novela es rechazada por todas las editoriales españolas, él se gana la vida en una librería e impartiendo un taller de escritura online. Sin embargo, cuando una noche de fiesta conoce a una chica que cree que puede ser la musa que siempre ha buscado, esto lo llevará a romper con la monotonía de su vida y arriesgarse a hacer cosas con las que nunca se había atrevido. (AF Pictures)
Dónde se puede ver la película en streaming
Buen guion y exitosa dirección actoral
Un acertado guion de Rafael López Saubidet y Ricardo Uhagon Vivas desarrolla la trayectoria desafortunada de Hilario (Marcel Borrás, Incierta gloria), dependiente en una librería mientras espera publicar una novela que lleva escribiendo durante nueve años. Casi todo bien es el irónico título de una gran comedia dirigida de manera abierta, flexible e inteligente por Andrés Salmoyraghi y Rafael López Saubidet, tal como comentaron en la rueda de prensa tras su proyección. Procedentes del mundo publicitario, tras su larga exitosa trayectoria debutan con esta comedia de humor inteligente acerca del mundo del libro.
La película tiene un buen reparto que está cohesionado en torno a la acción alrededor de las desventuras del frustrado Hilario, que trabaja en la librería de Andrea (Adelfa Calvo) donde se relaciona con su amigo argentino Pabli (Lorenzo Ferro), el extravagante Toni (Julián Villagrán) y otros aficionados a la literatura. Entre libros y sueños aletargados, transcurre esta divertida comedia en la que el guion dotado de pinceladas de sutil humor adereza las desventuras del escritor y dependiente de la librería, lugar de reunión de los entusiastas de las letras.
El ritmo dinámico del largometraje va introduciendo poco a poco de manera bien hilada los demás protagonistas de manera casual o accidental, como la aguda Caro (Silma López) que muestra su sabiduría práctica de buscarse la vida, tanto en su trabajo de monitora de baile como en sus relaciones espontáneas. Buenas interpretaciones del elenco actoral que despliegan sus diferentes personalidades completando acertadamente el abanico de los personajes.
A la eterna espera del éxito literario
En Casi todo bien, los directores Andrés Salmoyraghi y Rafael López Saubidet apuestan por una comedia dramática de escala íntima que se mueve con naturalidad entre el humor cotidiano y una melancolía apenas disimulada. La película parte de una premisa aparentemente ligera —un grupo de amigos que intenta sostener la normalidad mientras sus vidas personales se desordenan—, pero pronto revela un interés más profundo por retratar ese momento vital en el que las certezas empiezan a resquebrajarse y la idea de adultez se vuelve más difusa de lo esperado.
El relato se construye sobre situaciones reconocibles: conversaciones que derivan en reproches, silencios que pesan más que las palabras y encuentros que exponen las pequeñas frustraciones acumuladas con el paso del tiempo. Los directores evitan deliberadamente los grandes giros dramáticos y prefieren concentrarse en la textura emocional de los vínculos. Esa decisión narrativa hace que la película avance con un ritmo pausado, casi observacional, donde los gestos, las miradas y los momentos incómodos adquieren más peso que la propia trama.
Los ambientes donde se desarrollan las secuencias son intencionadamente cerrados y asfixiantes para el protagonista, desde el espacio de la pequeña librería, el caótico piso de alquiler compartido, los bares nocturnos y la pequeña casa de su madre a quien visita de cuando en cuando. Así de manera indirecta se reafirma la sensación agorafóbica en la que se desenvuelve el desdichado Hilario, que no acaba de conseguir salir a flote ni encontrar aire que le permita respirar en su día a día.
Comedia atractiva bien hecha
La fotografía de Christos Voudouris es oscura tanto de día como la mayor parte del tiempo nocturna para acentuar ese entorno cerrado del escritor, que deambula entre la pequeña librería, su habitación del piso caótico, sus clases como profesor de un taller de escritura por internet y la casa antigua de su madre. Los temas musicales, elegidos como banda sonora por Ezequiel Flehner, alegran y alivian el entorno plomizo del escritor abocado al fracaso, como cenizo en casi todas las facetas de la vida.
Uno de los mayores aciertos del film reside en su tono. Casi todo bien se mueve en un territorio intermedio donde la comedia nunca se vuelve estridente y el drama nunca llega a desbordarse. Esa contención genera una sensación de autenticidad que conecta con el espectador: los personajes no parecen responder a arquetipos claros, sino a personas comunes que intentan lidiar con expectativas incumplidas, relaciones desgastadas y un futuro que ya no resulta tan prometedor como imaginaban.
Sin embargo, esa misma apuesta por lo cotidiano puede jugar en contra de la película. En algunos momentos la narración parece quedarse demasiado cómoda en su minimalismo, como si temiera empujar a los personajes hacia conflictos más profundos. El resultado es una obra que funciona mejor como retrato generacional que como relato dramático plenamente desarrollado.
Conclusión de 'Casi todo bien'
Casi todo bien es el acertado título irónico de una gran comedia ópera prima de los directores argentinos Andrés Salmoyraghi y Rafael López Saubidet, que a través de una buena actuación coral desarrollan las desventuras literarias y vitales del personaje de Hilario.
Casi todo bien encuentra su fuerza en la honestidad de su mirada. Más que ofrecer respuestas o conclusiones contundentes, la película captura una sensación muy específica de nuestro tiempo: la de vivir en un equilibrio precario donde, efectivamente, casi todo está bien… pero nunca del todo. Esa ambigüedad emocional es, en última instancia, lo que le da al film su identidad más reconocible.
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