Cautivos del mal es un drama que expone la trastienda de Hollywood, mostrando la cara sombría detrás del glamour y el éxito. De ello se ocupa Vincente Minnelli, que con la precisión de un cirujano parece usar la cámara como si fuera un escalpelo que disecciona todo tipo de ambiciones y triquiñuelas. Contiene, además, una de las más afamadas interpretaciones de Kirk Douglas, bien secundado por Lana Turner y Gloria Grahame. Su guion se basa en el relato Tribute to a bad man de George Bradshaw. Obtuvo cinco Óscar en 1952, destacando el de mejor guion adaptado y actriz secundaria.



Cautivos del mal

Crítica de ‘Cautivos del mal’

Ficha Técnica

Título: Cautivos del mal
Título original: The Bad and the Beautiful

Reparto:
Kirk Douglas (Jonathan)
Lana Turner (Georgia)
Walter Pidgeon (Harry Pebbel)
Dick Powell (James Lee Bartlow)
Barry Sullivan (Fred Amiel)

Año: 1952
Duración: 114 min
País: Estados Unidos
Director: Vincente Minnelli
Guion: Charles Schnee
Fotografía: Robert Surtees
Música: David Raksin
Género: Drama
Distribuidora: Classic Films Distribución

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Tráiler de ‘Cautivos del mal’

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Cautivos del mal [DVD]
  • Lana Turner, Kirk Douglas, Walter Pidgeon (Actors)
  • Vincente Minnelli (Director)

Cautivos del mal: Boris Izaguirre | Las películas de nuestra vida | TCM

Sinopsis de ‘Cautivos del mal’

Cautivos del mal nos presenta a un tiránico y manipulador productor de cine (Kirk Douglas), que ha caído en desgracia. Pide ayuda a un director (Barry Sullivan), a una actriz (Lana Turner) y a un guionista (Dick Powell), a los que ayudó a triunfar, pero que tienen sobradas razones para detestarlo. Los tres le reprocharán su falta de escrúpulos para alcanzar el éxito sin reparar en las personas a las que traicionaba o engañaba. (CLASSIC FILMS DISTRIBUCIÓN).

Premios de ‘Cautivos del mal’

  • Premios Óscar: mejor actriz de reparto, mejor guion, mejor fotografía, mejor dirección de fotografía y mejor diseño de vestuario. 1953.
  • Globos de Oro: Nominada a mejor actriz de reparto (Grahame) y mejor actor de reparto (Roland). 1953.
  • Premios BAFTA: Mejor película de cualquier medio. EEUU. 1954.


Cautivos del mal
Foto de Classic Films Distribución

Detrás de las cámaras

Cautivos del mal pertenece al selecto grupo de las mejores películas con la temática de cine dentro del cine. Los primeros años 50 fueron fértiles en este tipo de relatos, no hay más que ver algunos títulos de esa época: Cantando bajo la lluvia (1952), La condesa descalza (1954), o El crepúsculo de los dioses (1950). Precisamente esta última tiene cierto parentesco con Cautivos del mal, al mostrarse más corrosiva y hacernos mirar desde la perspectiva más incómoda la factoría del séptimo arte.

El arquetipo protagonista es del productor de cine despiadado que, con escasos miramientos éticos, hace todo lo que esté en su mano para sacar adelante una película. En el caso de Cautivos del mal se trata de Jonathan Shields (Kirk Douglas), cuya prioridad moral es la ambición pura y dura. Al comportarse así irá destruyendo todas las relaciones que toca, centrándonos dentro del argumento en tres: la que tiene con el director Fred Amiel (Barry Sullivan), con la actriz Georgia Lorrison (Lana Turner) y con el el guionista James Lee Bartlow (Dick Powell).

El armazón narrativo de Cautivos del mal consiste en una serie de flashbacks con los que estas tres personas explican cómo fueron damnificadas por Jonathan. El desencadenante es la llamada del ejecutivo Harry Pebbel (Walter Pidgeon), que les transmite el mensaje de Jonathan de que quiere volver a trabajar con ellos, pues pasa momentos complicados después de haber probado durante un tiempo las mieles del éxito. Poco a poco iremos conociendo el turbulento pasado de todos.

Cautivos del mal
Foto de Classic Films Distribución

El director

El primero en contar su historia es Fred, el director. Conoció a Jonathan cuando este era solamente el hijo de un productor que había muerto repudiado por Hollywood. Juntos deciden emprender dentro del mundo del cine y comienzan a producir películas de terror de serie b (hay un cariñoso homenaje a las películas de terror de serie b de la RKO producidas por Val Lewton), que cada vez van siendo más rentables. Llega un momento en que al tener una posición más desahogada, Fred y Jonathan, comienzan a interesarse en proyectos mayores. En este punto Jonathan comenzará a mostrar su cara más tóxica, tramposa y egoísta en Cautivos del mal.

La narración sigue un modelo de flashback muy clásico, donde Minnelli pone la cámara al servicio de la historia y no al revés. Destacan algunas imágenes expresionistas, un tanto tenebrosas, en el caserón abandonado de un antiguo actor. Kirk Douglas comienza a comerse la pantalla con su característico gesto enérgico, con facciones angulosas, consiguiendo que todos bailen a su son.

Cautivos del mal
Foto de Classic Films Distribución

La actriz

La siguiente víctima del comportamiento de Jonathan es Georgia. Ella es una actriz de poca monta alcoholizada y decadente, con pocas o ninguna perspectiva de éxito. Jonathan, mediante todo un alarde de retórica seductora y persuasiva, consigue que Georgia salga de la espiral de autodestrucción y la promociona como actriz de sus cada vez más importantes producciones. El motivo de esta insistencia en recuperarla, en teoría se debe a la admiración por el padre de Georgia, en su tiempos un gran intérprete. Sin embargo hay algo más, Jonathan huele ganancias y presiente que ha encontrado un filón de actriz. Georgia va progresando, pero acabará conociendo la escasa calidad humana del productor. En este punto llegará uno de los momentos más dramáticos de la película.

Lana Turner está espléndida en su encarnación de la talentosa aunque frágil actriz Georgia Lorrison. Su facilidad para cambiar de registro es realmente notable, protagonizando quizá una de la escenas más intensas y desgarradoras de Cautivos del mal. Quizá se trate de su mejor actuación junto a El cartero siempre llama dos veces (1946).  Kirk Douglas continúa dando un pequeño recital mostrándose frío o encantador según convenga. Vincent Minnelli, que tenía como una de sus especialidades el melodrama, mantiene la garra de la narración y consigue aumentar la tensión emocional según va transcurriendo este segundo fragmento.

Cautivos del mal
Foto de Classic Films Distribución

El guionista

La siguiente figura cinematográfica en ser maltratada por Jonathan Shields será el escritor John Lee Bartlow (Dick Powell). Este literato vive tranquilamente en Virginia cuando la productora de Jonathan contacta con él para comprarle los derechos de una novela. Inicialmente reacio, cambiará de opinión gracias a la pizpireta y alegre Rosemary (Gloria Grahame), su encantadora esposa. Una vez en Hollywood, Jonathan convencerá a John para que se convierta en su guionista habitual. Esto significará que el productor exprimirá al escritor mediante cualquier trapacería para que escriba pronto y bien. Unos dramáticos acontecimientos darán completamente la vuelta a la relación entre ambos.

John es caracterizado como un intelectual clásico, inteligente, ocurrente, culto y excelente fumador de pipa. Al principio rechaza de plano la superficialidad del mundillo del cine, pero nuevamente las malas artes de encantador de serpientes de Jonathan consiguen aferrar a una persona y jugar con ella a su conveniencia. La lógica interna de Cautivos del mal es implacable.

The Bad and the Beautiful
Foto de Classic Films Distribución

El productor

El productor es el eje vertebrador de Cautivos del mal. Conviene decir que se trata de un productor muy de la época (se dice que Kirk Douglas se inspiró en el mítico David O. Selznik), donde este tomaba decisiones artísticas muy relevantes. Se trataba de un tipo de productor que además de buscar, obviamente, el dinero, también se fijaba la meta de la excelencia artística. Jonathan es así, decide sobre guiones, escenas y montaje. Además tiene un excelente olfato; sabe de sobra con qué profesionales tiene que rodearse para hacer algo interesante. Es decir, puede que sea un villano pero sí que entiende realmente de cine. Como negocio y como arte.

¿Qué nos quiere decir Vincent Minnelli? Se nos puede pasar por la cabeza la inquietante idea de que para que los espectadores podamos disfrutar del  cine, detrás tiene que haber casi necesariamente un juego de dominación donde quien mueve los cables juega sin mucha consideración con sus subalternos. Hay otra lectura sobre el mundo del espectáculo. Fred, Georgia y John salieron notablemente escaldados después de su encuentro con Jonathan, pero tras romper con él consiguieron valerse por sí mismos; en gran parte por la posición que el propio Jonathan (para qué negarlo) consiguió para ellos.  Los tres han sido premiados en sus respectivos campos. Y quizá sin Jonathan no lo hubiera conseguido.

Todo se puede englobar en la idea general de que inevitablemente, en el mundo del espectáculo, a veces hay que resolver la disyuntiva entre el éxito y su nefasto coste. Decidir si los premios, la fama y el reconocimiento son un fin que justifica cualquier medio que tenga un precio personal. El cine por encima del bien y del mal. La mirada de Vincente Minnelli ofrece una perspectiva crítica pero ambigua con el star system.

The Bad and the Beautiful
Foto de Classic Films Distribución

El resultado

Las actuaciones en Cautivos del mal son primorosas. La del recientemente fallecido Kirk Douglas lleva consigo un plus de energía, como si el actor llevase consigo un motor. La intensidad de su mirada resulta intensísima, algo común en sus papeles; recuerden al coronel Dax de Senderos de gloria, o a Espartaco. Gloria Grahame se llevó justamente un Óscar por un papel breve pero rebosante de encanto y simpatía con el que es fácil conectar. Lana Turner hace quizá la actuación de su vida gracias a un papel dramáticamente muy apetecible, pero que requiere cierta sensibilidad aparejada al talento. Dick Powell y Barry Sullivan destacan menos, pero su interpretación es sobradamente cumplidora. 

Vincent Minnelli es uno de los epítomes del clasicismo, tal y como certifica un deslumbrante currículum donde predominan los musicales y los melodramas, dejando algo de hueco también para excelentes comedias. Cautivos del mal es una de sus películas con más mordiente, pero sin mayores alharacas que las del montaje y la estructura de flashbacks. La asociación Kirk Douglas-Vincente Minnelli volvería a repetirse en la también notabilísima El loco del pelo rojo (1956), estupendo biopic de Vincent Van Gogh.

The Bad and the Beautiful
Foto de Classic Films Distribución

Conclusión

Cautivos del mal es un caramelo envenenado que ejemplifica las virtudes de la excelencia cinematográfica, pero que lleva dentro de sí una vitriólica visión del Hollywood de los años 50. Kirk Douglas construye un memorable personaje con comportamiento de villano, pero que no está exento de encanto o virtudes. Vincent Minnelli deja hueco al espectador para que saque sus propios conclusiones sobre la ética del mundo del espectáculo mientras da una visión más cercana al gris (a veces muy oscuro) que al blanco o al negro.

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