El Teatro de la Zarzuela ha elegido para abrir su temporada la ópera Circe, de Ruperto Chapí. Se ha ofrecido en versión de concierto, bajo la dirección musical de Guillermo García Calvo, con la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro del Teatro de la Zarzuela.

Circe es una ópera en tres actos con libreto de Miguel Ramos Carrión. Se basa en la obra de teatro El mayor encanto, amor de Calderón de la Barca, sobre Circe, uno de los personajes de la Odisea.



Circe

Crítica de ‘Circe’

Ficha Técnica

Título: Circe
Título original: Circe

Reparto:
Saioa Hernández (Circe)
Alejandro Roy (Ulises)
Rubén Amoretti (Arsidas)
Marina Pinchuk (La voz de Juno / La sombra de Aquiles)
Paula Alonso (Ninfa)
Elena Miró (Ninfa)
Miriam Valado (Ninfa)
Alicia Martínez (Ninfa)
Milagros Poblador (Sirena)
Elena Salvatierra (Sirena)
Patricia Illera (Sirena)
Ricardo Rubio (Voz)
Alberto Camón (Voz)
Daniel Huerta (Voz)
Rodrigo Álvarez (Voz)
Mario Villoria (Voz)
Antonio González (Voz)
Graciela Moncloa (Voz)

Duración: 110 min. apróx.
Dirección musical: Guillermo García Calvo
Asistente a la dirección musical: Lorena Escolar
Iluminación: David Hortelano
Maestros repetidores:
Lillian Castillo y Ramón Grau
Sobretitulado:
Noni Gilbert, Antonio León y Víctor Pagán
Orquesta de la Comunidad de Madrid:
Titular del Teatro de la Zarzuela
Dirección de coro titular del Teatro de la Zarzuela: Antonio Fauró
Producción: Teatro de la Zarzuela

Conferencia de ‘Circe’

Sinopsis de ‘Circe’

Circe comienza en la caverna de Circe; la escena está llena de rocas que indican en su forma algo de la que tenían los seres petrificados. Criptógamas secas cuelgan de los intersticios de las rocas, helechos de hojas oscuras y casi arbóreas crecen entre las penas. Las voces de los transformados en peñas y rocas se lamentan de su triste situación, lo que le sirve de placer a Circe, que se recrea oyendo los sollozos y lamentos. (TEATRO DE LA ZARZUELA).



Circe
Foto de Elena del Real

Recuperación de una obra poco conocida

Circe fue la obra que inauguró en 1902 el Teatro Lírico en Madrid, hoy desaparecido. En ese momento recibió una excelente acogida y cruzó el Atlántico para representarse también con éxito en Buenos Aires.

Junto con otras óperas, como Roger de Flor o La nave de Cortés, Chapí pone las bases de lo que podría haber sido una ópera española, con la misma carta de naturaleza que en el resto de Europa. Sin embargo, el género no llegó a arraigar en nuestro país, y Chapí acabó, para nuestro deleite, dedicando todo su talento a la zarzuela, donde destacó con obras insignes como La Revoltosa o El rey que rabió.

Para la puesta en marcha de Circe se ha llevado a cabo un importante trabajo de crítica textual. Su partitura, compleja, supone un reto para sus intérpretes. Solo lamentamos que la versión concierto nos haya privado de un espectáculo escénico completo. Quizá en el futuro podamos disfrutar Circe en toda su brillantez dramática.

Teatro de la Zarzuela
Foto de Elena del Real

Circe, la hechicera

El libreto, a cargo de Miguel Ramos Carrión, tiene como fuente una obra de Calderón de la Barca titulada El mayor encanto, amor. Ambas obras otorgan el protagonismo a la bella y peligrosa hechicera Circe, capaz de convertir a los hombres en alimañas -en este caso en rocas. Ulises, en su regreso a Ítaca, debe atracar en su isla para aprovisionarse. Gracias a la ayuda de Atenea por mediación de Hermes -aquí Juno- evita el hechizo de la maga. Consigue devolver también la forma humana a sus hombres. La historia de amor entre el mortal y la hija de Helios se prolonga algún tiempo. Pero Ulises finalmente reemprende el camino de retorno a su tierra.

Nos sorprenden algunos aspectos de la versión del mito que aquí se nos ofrece. La ausencia de la motivación que en el relato homérico mueve a Ulises a continuar su camino, que es la añoranza de su tierra y de su esposa Penélope. En este caso son las armas de Aquiles las que despiertan a Ulises del hechizo y le impelen a abandonar la isla. Por otra parte, encontramos un sincretismo entre Circe y Calipso. También la integración de otros elementos del mito, como las sirenas que actúan para atraer a los barcos a la isla de la maga. Se aleja del relato original para aproximarse narrativamente a otro referente de amplia trayectoria en el género operístico, el mito de Dido y Eneas.

Para los interesados en la mitología y los estudiosos de la recepción clásica, Circe ofrece una versión del mito muy original e interesante.

Circe
Foto de Elena del Real

Conclusión

La programación de una de las óperas de Chapí por parte del Teatro de la Zarzuela se enmarca en su labor de recuperación y difusión del patrimonio lírico español menos conocido. En este caso, acerca al público una faceta oculta de uno de los más sobresalientes compositores de zarzuela, ofreciéndonos una deleitable obra de tema homérico.

Las admirables interpretaciones de sus protagonistas, Saioa Hernández, Alejandro Roy y Rubén Amoretti, acompañados de la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro del Teatro de la Zarzuela, logran trasladarnos a los parajes bucólicos y misteriosos de la isla de Circe, con pasajes especialmente notables, como el Coro de Cacería o el bello solo final Lamento y Muerte.

Es un privilegio poder disfrutar de esta faceta de Chapí. Una obra importantísima pero inédita desde hace más de un siglo y que fue un intento de consolidar una ópera española y de colocarla a la altura de las producciones francesas e italianas.

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