El club de los divorciados dirigida por Michaël Youn llega a los cines españoles el próximo día 23 de octubre. La cinta gala ha sido número uno de taquilla en Francia durante este verano. Hablamos de una peculiar comedia que ha sido galardonada con el Premio de la Prensa en el Festival de l’Alpe d’Huez 2020. ¿Cine contra la pandemia?



El club de los divorciados

Crítica de ‘El club de los divorciados

Ficha Técnica

Título: El club de los divorciados
Título original: Divorce Club

Reparto:
Arnaud Ducret (Ben)
Fraçois-Xavier Demaison (Patrick)
Audrey Fleurot (Albane)
Caroline Anglade (Mairon)
Youssef Hajdi (Helmut)
Grégoire Bonnet (Didier)
Michaël Youn (Titi)
Matteo Salmaone (Tom)

Año: 2020
Duración: 108 min.
País: Francia
Dirección: Michaël Youn
Guion: David Gilcreast
Fotografía: Stéphane Le Parc
Productora: Good Spirit Films, Radar Films
Género: Comedia
Distribuidora: Festival Films

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Tráiler de El club de los divorciados

Sinopsis ‘El club de los divorciados’

Tras cinco años de matrimonio, Ben sigue perdidamente enamorado. Hasta que un día descubre en público que su mujer le es infiel: ¡menuda humillación! Abatido y abandonado por sus allegados, a Ben se le hace cuesta arriba remontar hasta que Patrick, un viejo amigo que también está divorciado, se cruza en su camino y le propone irse a vivir con él. A diferencia de Ben, Patrick tiene la intención de aprovechar su recién recuperada soltería y todos los placeres a los que había renunciado al casarse. No tardan en unírseles más divorciados y, juntos, estos fiesteros cuarentones establecen las primeras reglas del “Club de los divorciados”. (Festival Films)



El público demanda comedia

Decía Groucho Marx que: “Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo”. Partiendo de esa premisa, yo advertiría de que si usted es un buen cinéfilo, debería entrar con cuidado en El club de los divorciados. O al menos, habría que ir con pies de plomo al pasar.

Tras Fatal (2010) y Vive la France (2013), Michaël Youn vuelve con una comedia acartonada que se programa para reivindicar la risa frente a la pandemia. La narrativa, si es que la hubiere, trata de afrontar el tema del divorcio a través de la idealización de la soltería. El mensaje es simple: mejor solo que mal acompañado. No hay mucho más pero habría que matizar algún aspecto sobre el renacer de la comedia.

Este no es un fenómeno que solo se da en Francia. De hecho, en España la comedia de Santiago Segura Padre no hay más que uno 2 ha reventado las taquillas durante este verano. Y es que tras el criminal año 2020 que estamos viviendo el espectador demanda la comedia como forma de evasión. En parte, estoy de acuerdo. Pero si juzgamos de manera crítica la propuesta presentada hoy, no hay mucho material al que poder asirse. El club de los divorciados se queda a medias.

El club de los divorciados
Fotos de Festival Films

 

Narrativa, clichés y un lémur

Los clichés son tan manidos e incluso sexistas que sonrojan casi en cada escena. Ben, el recién divorciado, se va a vivir a la casa de su amigo. Hablamos de una mansión convertida en un verdadero paraíso para adolescentes de cuarenta años. Hay sala de juegos, jacuzzis, pantallas gigantes para ver fútbol, ​​piscina y mujeres con poca ropa.

Sin olvidar un lémur en el jardín y, para servirles, un árabe con un extraño acento para seguir con los redundantes clichés. Este lugar se convierte en El club de los divorciados con fiestas y alcohol en abundancia.

Con frases como: “Me siento tan empalmado como Harvey Weinstein antes de un casting” vamos llegando al desarrollo final con cara de circunstancias. No obstante, estas notas de humor políticamente incorrectas hacen ganar algunos enteros al filme francés. Los embrollos a los que son sometidos los personajes tienen una correcta resolución en el tercio final. Eso es lo más destacable de la propuesta.

El club de los divorciados
Fotos de Festival Films

 

Interpretaciones y espacios de rodaje

Arnaud Ducret (Ben) y François-Xavier Demaison (Patrick) son los encargados de interpretar con corrección a los dos principales divorciados del filme. Los dos amigos, refugiados en su búnker sexual, dan rienda suelta para que Michaël Youn realice una serie de gags que se sienten siempre impostados. Aún así, el personaje de Ben es un tipo que cae bien y que causa empatía. Su personaje presenta una buena evolución tras ser humillado por su mujer, que le pone los cuernos, y consigue aceptar lo que le ha sucedido para así dar un giro radical a su vida. En la parte femenina del reparto cabe destacar a Caroline Angalde que interpreta a la chica que hará cambiar el rumbo vital de Ben tras su separación.

La mansión es otro de los personajes de la historia. El mejor personaje diría yo. La villa, situada en Le Pradet, cerca de Tolón, pertenece a la belle époque y cuenta bellos jardines colgantes con piscina incluida. La fotografía realizada por Stéphane Le Parc eleva el peso del diseño de producción.

Arnaud Ducret,
Fotos de Festival Films

Conclusión de ‘El club de los divorciados’

El club de los divorciados es una película excéntrica de principio a fin. Se siente como un retrato viejo, descoordinado pero también sincero en lo que promete. Es decir, hablamos de una comedia de situación para espectadores poco exigentes que traten de evadirse de la cruda realidad.

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