Cochinas es una serie en tono de comedia creada por Carlos del Hoyo que apuesta por un humor irreverente y sin filtros para retratar las contradicciones de la vida cotidiana desde una perspectiva descaradamente provocadora. La serie gira en torno a un grupo de mujeres que desafían las normas sociales y los estereotipos con una actitud tan caótica como liberadora. A través de situaciones incómodas, excesos y decisiones cuestionables, Cochinas construye un retrato ácido sobre la amistad, el deseo y la presión social, utilizando la comedia como herramienta para subvertir expectativas y exponer dobles discursos. Cada episodio presenta conflictos autoconclusivos que se conectan por la evolución de sus personajes. Se puede ver desde el 24 de abril de 2026 en Prime Video.
Crítica de 'Cochinas'
Resumen
Ficha Técnica
Título: Cochinas
Título original: Cochinas
Reparto:
Malena Alterio (Nines)
Celia Morán (Chon)
Álvaro Mel (Agustín)
Celia de Molina (Encarni)
Raquel Pérez (Mariví)
Francisca Horcajo (Lupe)
Chani Martín (Mariano)
David Castillo
Álex Barahona
Miriam Rubio
Blanca Javaloy (Menchu)
Esperanza de la Encarnación (Paca/Paco)
Alberto Trejo (Policía)
Año: 2026
Duración: 24 min.
País: España
Director: Carlos del Hoyo (Creador), Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos, Nuria Gago
Guion: Carlos del Hoyo, Irene Bohoyo
Fotografía: Robert Campillo Carrera, Víctor Benavides
Música: Antonio Escobar
Género: Comedia
Distribuidor: Prime Video
Tráiler de 'Cochinas'
Sinopsis
Valladolid, 1998. Nines es un ama de casa de aires conservadores que se ve forzada a enfrentarse a todo lo que creía saber sobre sí misma cuando su marido cae en coma, dejando el videoclub familiar a su cargo. Nines descubre que el negocio está en quiebra, y decide especializarse en el único género que les da dinero: el porno. Lo que le faltaba, rodearse de penes y pezones todo el santo día. Menos mal que tiene la ayuda de Chon, la deslenguada empleada del videoclub, y Agu, un cinéfilo empedernido, para convertir el “Dorothy” en el primer videoclub porno de la ciudad, un lugar que acabará convirtiéndose en el epicentro de un terremoto entre las vecinas del barrio. La liberación sexual ya es imparable. (Prime Video)
Dónde se puede ver la serie en streaming
El videoclub porno
Cochinas parte de una premisa tan llamativa como eficaz. A partir de una realidad económica, la serie construye su gran conflicto cómico. Nines decide especializar su negocio en cine para adultos, convirtiendo el videoclub no solo en una inesperada fuente de ingresos, sino en un espacio de transformación personal y social.
La historia funciona mejor cuando utiliza ese contexto para hablar de hipocresía, represión y deseo en la España de finales de los noventa. El barrio entero empieza a relacionarse con el local desde la curiosidad, el escándalo o la necesidad, y poco a poco el negocio se convierte en una especie de centro comunitario accidental. Más allá del tono humorístico, Cochinas plantea algo interesante, cómo una mujer educada para obedecer descubre autonomía económica, sexual y emocional en el lugar más improbable posible.
Costumbrismo con picardía
Carlos del Hoyo apuesta por una comedia muy española en sensibilidad, personajes reconocibles, entorno de barrio, situaciones incómodas y humor nacido de la doble moral. Cochinas sabe aprovechar el contraste entre la mentalidad conservadora de Nines y el universo del porno en VHS, generando muchas escenas donde el choque cultural produce comedia sin necesidad de caer constantemente en lo burdo.
El tono general es ligero, aunque también introduce pequeñas reflexiones sobre matrimonio, dependencia económica y represión generacional, no siempre profundiza todo lo que podría, pero al menos apunta en direcciones interesantes.
Malena Alterio marca el ritmo
Malena Alterio es el gran motor de Cochinas. Su trabajo como Nines combina rigidez inicial, desconcierto progresivo y una evolución muy simpática hacia una mujer más libre y segura. La actriz maneja especialmente bien los tiempos cómicos y consigue que el personaje nunca sea una caricatura, incluso en situaciones absurdas mantiene humanidad y cercanía. Los secundarios, vecinos, clientes, familiares y trabajadores del videoclub, aportan variedad y ayudan a construir el ecosistema coral de barrio que necesita una comedia así.
Nostalgia noventeras
Uno de los encantos de Cochinas está en su ambientación de 1998, el videoclub, las carátulas VHS, la estética de barrio y los pequeños detalles culturales generan una nostalgia bien aprovechada. La dirección artística parece entender ese final de década, una España entre tradición y modernización, todavía llena de tabúes pero empezando a cambiar. El ritmo de episodios cortos favorece la ligereza, aunque algunos capítulos podrían apretar más la escritura para evitar repeticiones.
Conclusión de 'Cochinas'
Cochinas utiliza una idea provocadora para hablar de cosas bastante universales, independencia, deseo, prejuicios y reinvención personal. Bajo su superficie de comedia picante hay una historia sobre una mujer que descubre nuevas posibilidades cuando todo parecía hundirse. No siempre exprime todo su potencial satírico ni alcanza grandes cotas de brillantez, pero sí resulta entretenida, cercana y bastante amable.
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