Con la muerte en los talones constituye, sin lugar a dudas, uno de los pináculos, en cuanto a popularidad, de la que fue la excelente carrera de Alfred Hitchcock. Se sirvió, además, para ello de un magnífico reparto encabezado por Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason y Martin Landau. Se trata de una película que aglutina intriga y espionaje mediante una trama típica de los años de la Guerra Fría. Obtuvo tres nominaciones a los Oscar (guion, montaje, y dirección artística) y el premio al mejor director en el Festival de San Sebastián de 1959.



Con la muerte en los talones

Crítica de Con la muerte en los talones

Ficha técnica

Título: Con la muerte en los talones
Título original: North by Northwest

Reparto:
Cary Grant (Roger O. Thornhill/George Kaplan)
Eva Marie Saint (Eve Kendall)
James Mason (Phillip Vandamm)
Jessie Royce Landis (Clara Thornhill)
Leo G. Carroll (Profesor)
Josephine Hutchinson (Handsome Woman Mrs. Townsend/Vandamm’s Sister)
Philip Ober (Lester Townsend)
Martin Landau (Leonard)
Adam Williams (Valerian)
Edward Platt (Victor Larrabee)
Robert Ellenstein (Licht)
Philip Coolidge (Dr. Cross)
Patrick McVey (Sargento Flamm / Policía de Chicago)
Edward Binns (Capitán Junket)
Les Tremayne (Subastador)

Año: 1959
Duración: 136 min.
País: Estados Unidos
Director: Alfred Hitchcock
Guion: Ernest Lehman
Fotografía: Robert Burks
Música: Bernard Herrmann
Género: Intriga
Distribuidor:  Metro Goldwin Mayor Iberica

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Sinopsis

En la ciudad de Nueva York, el azar hace que unos espías confundan a un despreocupado publicista con un agente secreto del gobierno que en realidad no existe. Creyendo que sabe demasiado, tratarán de eliminarle usando como cebo a una seductora rubia.

Premios

  • 3 nominaciones al Óscar: Mejor guion, montaje, dirección artística. 1959
  • Festival de San Sebastian: Mejor director (ex-aequo). 1959
  • Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director. 1959
  • Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión comedia. 1959
  • Premios David di Donatello: Mejor actor extranjero (Cary Grant). 1959
  • National Board of Review: Top 10 mejores películas. 1959


El Factor Cary Grant

Cary Grant poseía una capacidad de fascinación, de encanto personal, perfecta para seducir al espectador. En Con la muerte en los talones interpreta a un elegante publicista, encantador y levemente irónico. Todo puro Cary Grant. La película utiliza esa gracia para añadir encanto y diversión, creando un personaje que nos cae bien instintivamente.

Con la muerte en los talones

Hitchcock ya había contado con el actor británico en anteriores películas, pero con otro registro. Ejemplo de ello es Encadenados (donde su actuación es más torturada), o Sospecha (donde su actuación es más oscura). Ni que decir tiene que el resto del plantel está espléndido también. Eva Marie Saint borda un papel difícil por su ambigüedad y James Mason construye un antagonista contenido y con estilo.

Gestión de la información

Generalmente, aunque no siempre, en una película de intriga el protagonista y el espectador disponen de la misma información y cuando una circunstancia relevante ocurre, ambos reaccionan más o menos al unísono. En Con la muerte en los talones la información se distribuye de forma más compleja.

En ocasiones sabremos lo mismo que Cary Grant, en otras sabremos más cosas que él y la tensión vendrá de “cómo reaccionará ante lo que le espera”, y en otras Cary Grant sabrá más que nosotros y nos llevaremos una notable sorpresa. Todo este manejo del conocimiento mantiene la intriga durante todo el metraje.

El falso culpable

Un rasgo que suele ser característico de Hitchcock es la inclusión en la trama de un falso culpable, esto es, un hombre normal y corriente que por un extraño azar se ve involucrado en una aventura en la que sufrirá la injusta acusación de haber cometido un delito. Esta característica viene siendo habitual en Hitchcock desde su época británica, en 39 escalones por ejemplo, hasta las postrimerías de su carrera, como en Frenesí. 

Con la muerte en los talones

Cary Grant, en Con la muerte en los talones, se verá envuelto en una extraña y peligrosa trama de espionaje por culpa de una confusión nimia, de una casualidad que debería ser irrelevante. El resultado será una conjura para acabar con su vida mientras se ve metido en un peligroso juego de espías. Estructuralmente la película es una gigantesca huida hacia adelante que cada vez se va complicando más, con sicarios y femmes fatales incluidas.

Un Hitchcock lúdico

Con la muerte en los talones, es un ejemplo perfecto de cine de entretenimiento, de evasión pura y dura, en contraposición a su anterior largometraje Vértigo. Ésta última era un recorrido laberíntico por diversas facetas de la psique humana teniendo en James Stewart a un protagonista pródigo en fobias y traumas. Existe, en efecto, un Hitchcock más serio donde sus personajes muestras su faceta oscura y compleja (Sospecha, Psicosis).

Con la muerte en los talones

En Con la muerte en los talones no pasa eso, todo tiene un sentido lúdico y divertido que, sin embargo, no hay que confundir con banalidad. La película tiene una puesta en escena cuidadísima, unos personajes carismáticos y momentos de cine portentosos y, como no podía ser de otro forma, tensos.

Suspensión de incredulidad

Con la muerte en los talones tiene una historia alambicada, inverosímil y no particularmente creíble. Algo también común en Hitchcock. Da igual, el británico convierte el argumento en una peripecia fascinante, seductora e interesante, gracias en buena medida  a su capacidad para crear imágenes perdurables. Sería, por ejemplo, más verídico y eficaz despachar a Cary Grant de un tiro, pero sus adversarios prefieren usar un avión fumigador; un método extraño pero que nos proporciona una escena justamente célebre en la historia del cine.

Conclusión

Con la muerte en los talones es una modélica intriga de espionaje donde Hitchcock nos regala un magnífico entretenimiento sin renunciar a la excelencia cinematográfica. La trama está orquestada de tal forma que es capaz de captar la atención del espectador sin ninguna dificultad durante sus más de dos horas de duración, y la puesta en escena incluye varias secuencias que son ya historia del cine. La actuación de Cary Grant, además, es magnética.Puede ser, por otra parte, una apropiada introducción para cualquiera que desee entrar en el cine de Hitchcock.

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