El Teatro Español ha comenzado su nueva programación con el estreno de Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban), el pasado 4 de septiembre de 2020, en la Sala Principal. De modo que, se ha convertido en uno de los proyectos con los que celebrar la apertura de uno de los teatros más icónicos del corazón madrileño. Bajo una producción de Nueve de Nueve Teatro, cuenta con Jorge Usón y Carmen Barrantes como protagonistas. También se encuentra Mariano Marín como director musical, mientras que José Troncoso ejerce de director y dramaturgo de la obra. Estará disponible en el Teatro Español hasta el próximo 4 de octubre de 2020.



Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)

Crítica de ‘Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)’

Ficha Técnica

Título: Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)
Título original: Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)

Reparto:
Jorge Usón (Esteban)
Carmen Barrantes (Marigel)
Néstor Ballesteros (Pianista)

Duración: 75 min. apróx.
Dirección: José Troncoso
Dramaturgia: José Troncoso
Composición y dirección musical: Mariano Marín
Ayudante de dirección: Belén Ponce de León
Iluminación: David Picazo
Escenografía y vestuario: Juan Sebastián Domínguez
Dirección técnica: Iñigo Benítez (ARMAR)
Diseño cartel: Iñaki Villuendas
Fotografía cartel: Jorge Fuembuena
Maquillaje cartel: Chema Noci
Teaser: Javier Macipe
Dirección de producción: Amelia Hernández
Ayudante de producción: Claudia Andrés
Producción para el Teatro Español: Kike Gómez
Género: Drama histórico
Producción: Nueve de Nueve Teatro
Distribución: Emilia Yagüe Producciones

Reportaje de ‘Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)’

Sinopsis de ‘Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)’

Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban) nos presenta a Esteban y Marigel, que tienen una ferretería.

Esteban y Marigel se quieren.

Esteban y Marigel son felices y no se hacen muchas preguntas. Todo muy bien. Son Esteban y Marigel.

Pero un día el teatro viene al pueblo y Esteban deja de ser Esteban…

“¿Qué necesidad tenemos de cambiar nuestras vidas? ¿Qué necesidad tenemos de pensar más de la cuenta? Si ya tenemos todo lo que queremos… Dejemos las grandes preguntas para los poetas. A mi dame gambas y tranquilidad. Y que nada se salga del tiesto, son ganas de complicarse la vida…”.

Reconozco que a veces, no muchas pero pocas tampoco, envidio la simpleza: Es inconsciente conformarse con el destino marcado. ¿Qué necesidad tienen nuestros personajes de sufrir una revelación y tirar su “tranquilidad” por la ventana? ¿Ninguna? ¿Es necesario el Teatro? ¿Es necesaria la Música? ¿Se necesita el Arte?

Vivir o no vivir, esa es la cuestión. (EMILIA YAGÜE PRODUCCIONES). 



Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)
Foto de Javier Naval

La voz interior

El Teatro Español estrenó temporada con Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban), una de las obras que por fin ha llegado a la capital madrileña, tras el parón a causa de la COVID-19. Para comenzar, la obra es una mezcla de comedia musical, que no sigue los estándares de una narrativa convencional. Por lo cual, sigue un relato lleno de histrionismo, donde también tienen cabida la repetición, el humor absurdo y la hipérbole teatral. De esta forma, se ofrece una metáfora sobre el escenario sobre la necesidad de innovar y no conformarse con una vida que no es satisfactoria. Gracias a ello, se produce una historia positiva y en la que se respira una energía de renovación que envuelve a los espectadores. Por lo que, esas personalidades tan extremas no desentonan con la identidad de la propia obra.

Sin embargo, hay momentos en los que la irreverencia y esa transformación vital tocan el límite entre lo fulgurante y lo estrambótico, por lo que hay una sensación de extremos. En consecuencia, ese frenesí acaba por rebalsarse. Mientras que habrá una parte de la audiencia que lo aprecie de una forma muy positiva y entre dentro de ese remolino de emociones. Por otra parte, habrá espectadores que se vean algo sobrepasados por ese influjo. Por tanto, para bien o para mal, no deja indiferente a ningún asistente, algo que demuestra que tampoco hay una intención de contención. Aun así, hay números musicales que son una verdadera delicia y, sobre todo, hay un carácter reflexivo, que se consolida en un final poético. Igualmente, no busca un mensaje positivo lumínico sin más, pero sí que favorece mucho más al entretenimiento que a la introspección.

Jorge Usón y Carmen Barrantes
Foto de Javier Naval

Romper con lo anterior

La propuesta de Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban) es mantener un reparto únicamente formado por dos actores: Jorge Usón y Carmen Barrantes. En primer lugar, Usón realiza una transformación a largo de toda la obra, que demuestra un talento en estado de gracia. Por ello, se convierte en todo un descubrimiento al ver su versatilidad y la gran capacidad musical sobre el escenario. Además, no tiene absolutamente ninguna reticencia al despliegue de acciones y movimientos que debe hacer en escena. Por lo tanto, se mantiene en constante actividad, lo que hace que la mayor carga dramática recaiga sobre él. No obstante, no ejerce el ego actoral, dado que sabe formar equipo con su compañera de batalla. Por consiguiente, entre ellos se forja una química bien formada, lo que hace que ambos se crezcan en escena sin ningún problema.

Barrantes, por su parte, se mantiene en un perfil que expresa una perspectiva más cercana al conservadurismo y al que dirán que todavía se mantiene en la sociedad. Sin embargo, no lo ataca, ni hace un retrato ofensivo. Al contrario, hace uso de la comedia para recrear escenas tan características como los encuentros entre vecinos, o la rutina de la casa. Luego, también está la manera de entrar dentro de su personaje, pareciendo un arquetipo. Pero, le da su propio sello de identidad, no cae en la comedia sin sentido y que solo busca hacer irreverencias, sin aportar. Por otro lado, su interpretación central contrasta con otras escenas, en las que realiza una actuación más liviana y seductora, siempre con esa pizca de picante necesario. Por último, el pianista en escena le da un toque curioso a la pieza teatral, siendo un perfecto acompañante.

Jorge Usón y Carmen Barrantes
Foto de Javier Naval

Entre risas y llantos

Una de las principales bazas de Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban) es la música, que será el principal punto de anclaje de toda la historia. Por ende, la composición sonora juega un papel fundamental, que se sublima en una musicalidad pegadiza y que despierta una respuesta rápida por parte del público. A ello se une que sea música en directo, al contar con el propio pianista en escena, que además le permite dar en el punto justo en los efectos de acción. Como curiosidad, hay que puntualizar que hay algunas partes en las que se produce metateatro, lo que se convierte en un guiño simpático y oportuno. De forma análoga, se agradece que se exponga y se ría de sí misma, entrando en una expresividad musical que tiene significado propio.

Por consiguiente, la coreografía forma una parte importante de la puesta en escena. De modo que, hay un cuidado en esos matices bien preparados, que se palpan en el ambiente y en la coordinación de los propios actores en el escenario. Después, la iluminación es otro de los grandes aliados de la propuesta artística, que va cambiando y llega a un juego de luces, que desemboca en su mayor apogeo durante la última escena. Aun así, el ritmo tan vertiginoso y dinámico durante la mayor parte de la obra, se ve ralentizado justo en la segunda mitad de la obra, sobre todo al comienzo de ésta, lo que hace menos ameno su resultado. Por lo cual, pese a ser una propuesta llena de musicalidad, con un buen mensaje y una sintonía positiva y reflexiva, hay puntos del desarrollo que no terminan de casar fluidamente.

Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban)
Foto de Javier Naval

Conclusión

Con lo bien que estábamos (Ferretería Esteban) es una obra de teatro sobre la transformación, que se adereza con histrionismo, extravagante y musicalidad. No obstante, una parte de los espectadores la adora por esa irreverencia espectacular, mientras que a otros podría llegar a saturarles al seguir una hipérbole de lo estrambótico. Aun así, lo que queda claro es el gran talento de su elenco, formado por Jorge Usón y Carmen Barrantes, que están increíbles. Después, la puesta en escena está acorde a la obra, con números musicales interesantes, pero que se ralentiza en algunas partes de la pieza teatral. El canto a la metamorfosis y la necesidad de no conformarse, que llega en una danza de lo excéntrico y lo singular.

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