Blood Quantum es un filme de terror canadiense escrito y dirigido por Jeff Barnaby (Rhymes for Young Ghouls). En la reserva natural de Mi’gMaq de la comunidad de los Red Crow, los animales muertos empiezan a cobrar vida. Pronto el virus se propagará a los humanos y los únicos que parecen inmunes son los indígenas.

Está protagonizada por Michael Greyeyes (Home Before Dark, Togo), Forrest Goodluck (El renacido, La (des)educación de Cameron Post), Elle-Máijá Tailfeathers, Kiowa Gordon, Olivia Scriven, Stonehorse Lone Goeman, Brandon Oakes y William Belleau. La película nunca llegó a estrenarse en España y, tras su paso por la Sección Midnight Madness del Festival de Toronto, nos llega a través de Movistar+ el día 16 de septiembre de 2020.



Blood Quantum

Crítica de Blood Quantum

Ficha Técnica

Título: Blood Quantum
Título original: Blood Quantum

Reparto:
Michael Greyeyes (Traylor)
Elle-Máijá Tailfeathers (Joss)
Forrest Goodluck (Joseph)
Kiowa Gordon (Lysol)
Olivia Scriven (Charlie)
Stonehorse Lone Goeman (Gisigu)
Brandon Oakes (Bumper)
William Belleau (Shooker)

Año: 2019
Duración: 96 min.
País: Canadá
Director: Jeff Barnaby
Guion: Jeff Barnaby
Fotografía: Michel St. Martin
Música: Jeff Barnaby, Joe Barrucco
Género: Terror
Distribuidor: Movistar

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Tráiler de Blood Quantum

Sinopsis

Los muertos están volviendo a la vida en la reserva natural de Mi’gMaq de la comunidad de Red Crow. Los únicos que parecen ser inmunes al extraño virus que se está propagando son los indígenas que habitan la zona.



Sangre india

El director, Jeff Barnaby, nació en la reserva india de los Mi’gmaq en Canadá. Esto es clave para entender porqué todos sus trabajos están protagonizados por indios y tratan de forma directa o indirecta la problemática de los indios nativos de América del Norte. Tras varios cortometrajes, afrontó en su ópera prima Rhymes for Young Ghouls (2013) una historia de venganza guiada por espíritus ancestrales. En este segundo filme, Blood Quantum, apuesta por una historia de género ambientada igualmente en la reserva natural de Mi’gMaq, donde queda establecida la comunidad ficticia de los Cuervos Rojos (indios Red Crow).

Lamentablemente, el interesante entorno y punto de partida que tiene la historia, termina siendo más anecdótico que decisivo. La originalidad de una película ambientada en una reserva india, protagonizada por actores de allí, pretende querer denunciar el genocidio practicado contra su pueblo y poner en relieve el abandono que aún sufren en su propia tierra. No es la primera vez que se utiliza el terror para presentar analogías raciales y exponer conflictos actuales, pero ocultos tras el vistoso manto de entretenimiento del género. El caso más recordado es la mítica La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968), que protagonizaba un afroamericano y se recibió como una crítica al racismo, así como una denuncia a la Guerra de Vietnam.

En Blood Quantum pasa algo similar con esta historia de zombis asolando una reserva india en Canadá, donde los nativos son los únicos inmunes a un extraño virus. Sin embargo, la crítica aparece demasiado velada y confusa tras una cortina de sangre y vísceras que impiden centrarse en ese trasfondo social. Sin duda, la película hubiera sido más interesante si se hubiera centrado en ese aspecto.

Blood Quantum

Sensación visual de pesadilla alucinógena

Blood Quantum termina siendo otra película más sobre zombis. Una del montón. Presentada en la sección Midnight Madness del Festival de Toronto, donde fue finalista al Premio del Público, es un filme palomitero y festivalero adecuado para esas maratones de cine sangriento y gore que tantos aficionados reclaman. Sin embargo, las secuencias de acción que deberían aportar tensión y disfrute, no consiguen su objetivo. El ritmo es demasiado inconstante y la continua lucha interna en proponer un terror con mensaje, no cuaja.

Tras un inicio potente, el interés cae en picado. Lo mejor que tiene la película es su cuidado aspecto visual. Barnaby utiliza una puesta en escena sorprendentemente atractiva en la que destaca la fotografía de Michel St. Martin. Los colores y tonos rojizos que impregnan la pantalla en las secuencias nocturnas, aportan una sensación visual de pesadilla alucinógena, como si hubiéramos masticado peyote en medio de una ceremonia tribal.

Blood Quantum

Conclusión de ‘Blood Quantum’

Blood Quantum es una película de terror, con elementos gore, y trasfondo de crítica social. Está escrita y dirigida por Jeff Barnaby, nativo de la reserva india canadiense de Mi’gmaq, en la que suele ubicar todos sus trabajos. Es un manera que tiene para poner en relieve las problemáticas que sufre su pueblo, así como las injusticias cometidas durante el genocidio que les arrebató sus tierras. Sin embargo, por encima de ese velado carácter de denuncia, la película no deja de ser una rutinaria muestra del subgénero zombi que no transciende de lo original que parecía su planteamiento.

Blood Quantum tan solo queda recomendada para los fans del terror que busquen cine palomitero con mucha sangre y desmembramientos varios. El personaje del abuelo indio es el más disfrutable en ese sentido. Por desgracia, la sensación final es de decepción. Es una verdadera lástima que se desperdicien los mimbres existentes para afrontar una historia que podía haber sido mucho más interesante.

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