El madrileño Polo Menárguez que recientemente realizó su primera ópera prima, en formato documental, «Invierno en Europa«, nos trae en Congénita un tenso thriller con marcado trasfondo social que dará para reflexionar.



Congénita

Crítica de ‘Congénita’

Ficha Técnica

Título: Congénita
Título original: Congénita

Reparto:
Pedro Casablanc (Roberto)
Estefanía de los Santos (Ana)
Font García (Andrés)
Eugene Greavu (Andrei)
Naia Guz Sanchez (Sandra)
Bianca Kovacs (Crina)

Año: 2018
Duración: 13 min.
País: España
Director: Polo Menárguez
Guion: Diego Puertas, Polo Menárguez (Idea: Raúl Cerezo)
Fotografía: Ignacio Aguilar
Música: Luis Hernaiz
Género: Thriller
Productoras: Eye Slice Pictures. Una décima de segundo producciones
Distribuidor: YAQ

Sinopsis de ‘Congénita’

Roberto camina con su hija Sandra por los alrededores de una tierra que acaba de comprar. La aparición de una mujer extraña llama la atención de Roberto. De repente, su hija ha desaparecido. (Eye Slice Pictures)

Premios

  • Mejor Cortometraje en Enkarzine. 2018


El promotor, el columpio y el perro: construyendo desesperación con el espacio

En cine hay muchas formas de hacer que el paisaje, a priori, de poca trascendencia, cobre un sentido y no sea un mero adorno con el que el director de fotografía consiga recrearse mediante el empleo de la luz y consiguiendo bellas tomas. Aquí Menárguez, desde el texto fílmico ya sitúa a su protagonista, Roberto (magnífico Pedro Casablanc), en correlación con este espacio: una propiedad abandonada de cierto potencial inmobiliario.

Se parte de una situación laboral y familiar, una niña que acompaña a su padre a hacer su trabajo, donde a continuación la observamos apartándose al columpio con una tablet (estos niños de la generación Z, ay qué pronto se aburren). Importante destacar, que hemos visto el cortometraje abrirse con esta pequeña usando un inhalador, por lo que entendemos que es asmática (aquí se deja un antecedente, bien remarcado que luego tendrá su cumplimiento después, y que comentaré más tarde).

El columpio luego también adquirirá un significado de desequilibrio, quizás no sea un símbolo introducido por Menárquez, sino tan solo una marca con la que el espectador pueda asociar a la niña, partiendo de la también correlación espacial, columpio-infancia.

Congénita
Foto de Eye Slice Pictures

Luego entrará en juego el perro, y en escena una mujer con claro acento del este, cuya aparición resulta dramáticamente sorprendente; aquí un servidor, ya se estaba esperando para lo que pasaré a perfilar en el siguiente apartado: el perro como mecanismo de punto giro, no mal concebido, sino mal introducido. Me explico, se debe tanto en la dirección de la actriz (excede el dramatismo de una persona que por muy amante que sea de los perros, no deja de resultar demasiado chocante) y, por supuesto, la progresiva introducción de la estupenda BSO de Luis Hernaiz, que genera desasosiego, pero también provoca alerta y evidencia ante lo que a a suceder.

El espacio se convierte, y aquí gana en fuerza el cortometraje, no por su elaborado plano secuencia (cuya técnica es más que mejorable), sino por la tensión que le confiere la BSO y la gran interpretación de Casablanc. Aquí Menárgez da en el clavo, lo que era un tesoro para su protagonista, ahora se convierte en una ratonera para él, es una pista de obstáculos físicos que tiene que intentar sortear: hay una mano directiva muy poderosa, que sabe lo que quiere transmitir y cómo hacerlo con los medios a su alcance. Así como en la traslación de conceptos a lo tangible del audiovisual.

A la sombra de «Madre»

Podría mencionar otras secundarias, que juraría que, como cazador y obseso mental de referencias que soy, se hallan muy presentes: desde la compleja y perfecta, «El infierno del odio«, de Kurosawa (1963), pasando por la más reciente, pero sin el componente de materia oscura que la caracteriza, «Prisioneros«, de Villeneuve (2013), pasando por «El Intercambio«, de Eastwood (2008) y «La muerte y la doncella» (obviando temática, pero si justificación de personajes), de Polanski (1994).

Sin embargo, está claro que su referente número uno es el cortometraje «Madre«, de Sorogoyen (2017), tanto en enfoque directivo (no es un plano secuencia de 18 minutos, pero sí que hay uno de seis), género, planteamiento (esas llamadas telefónicas) y en temática, hasta cierto punto. El resultado dista mucho del de Sorogoyen, aún con ello, considero que objetivamente hablando, «Congénita» es mucho más interesante y arriesgado: vengan a por mí, mis compañeros, pero «Madre»… no es para tanto.

Congénita
Foto de Eye Slice Pictures

Menárguez sí que introduce el elemento social, de ahí que estemos ante lo que he definido como complicada progresión del thriller social, porque hay excelentes ejemplos, el problema que entraña es caer en un maniqueísmo, que desafortunadamente hallamos en el tercer acto del corto y que no trabaja lo suficiente el conflicto a nivel de guión como para que despreciemos a su protagonista y justifiquemos hasta cierto punto la actitud de esta misteriosa mujer del este (interpretada también excelentemente por Bianca Kovacs).

Y el cumplimiento (el asma y la falta del inhalador), no resultan lo suficientemente creíbles y potentes como para desembocar en semejante desenlace, teniendo en cuenta la desesperación de… No hago spoilers, quiénes ustedes ya saben. Me callo.

Conclusión

No por ello, estos aspectos no desmerecen el conjunto de un ejercicio de estilo notablemente ejecutado, con una visión clara y definida de lo que se quiere contar y cómo, con una muy arriesgada puesta en escena y que deja un margen de reflexión con respecto a un tema quizás no lo suficientemente conocido. Congénita es un trabajo que realmente merece la pena de ver y que resulta cuanto más interesante de profundizar en él.

Guerreros

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