El Teatro Lara volvió a abrir sus puertas, siendo uno de los eventos más esperados de la escena teatral. Para ello, ha contado con la obra Cádiz, que salta de la Sala Lola Membrives a la Sala Cándido Lara, convirtiéndose en la obra cartel del espacio teatral. Escrita por Fran Nortes y dirigida por Gabriel Olivares, es una comedia en la que se muestra la madurez en la amistad y los cambios que provoca la propia vida. También hay que destacar que, en su momento, ya fue todo un éxito entre el público, algo que se mantiene en esta nueva etapa de la obra. Protagonizada por Bart Santana, Nacho López y el mismísimo Nortes, promete ser una de las apuestas más seguidas de la temporada teatral estival.

En Cinemagavia tuvimos la suerte de disfrutarla previamente en la Sala Lola Membrives. Puedes leer nuestra primera crítica de Cádiz pulsando aquí.



Crítica de Cádiz

Ficha Técnica

Título: Cádiz
Título original: Cádiz

Reparto:
Fran Nortes (Eugenio)
Bart Santana (Adrián)
Nacho López (Miguel)

Duración: 90 min. apróx.
Dirección: Gabriel Olivares
Dramaturgia: Fran Nortes
Diseño de escenografía: Asier Sancho
Género: Comedia
Producción: Teatro Lara, Escena y La Candela

Tráiler de ‘Cádiz’

Sinopsis de ‘Cádiz’

Cádiz es la historia de esos amigos que son familia. Eugenio, Adrián y Miguel lo son desde niños, pero han dejado de tener cosas en común. Eugenio piensa en futuro, Adrián en presente y Miguel vive en pasado… y con 40 años ninguno de los tres ha crecido lo suficiente para entender que los amigos no son los que ven las cosas de la misma manera, sino aquellos que se aceptan por muy diferente que sea su visión del mundo. (TEATRO LARA).


Crítica de Cádiz
Foto de Teatro Lara

El reencuentro

La reapertura del Teatro Lara provocó que Cádiz se convirtiese en la obra principal de esta nueva etapa del teatro. Previamente, se había podido disfrutar en la Sala Lola Membrives, por lo que su salto a la Sala Cándido Lara viene cargado de diversas actualizaciones. El guion de Fran Nortes mantiene absolutamente todo el ADN del guion original, por lo que no hay ningún cambio sustancial en su dramaturgia. En la obra se puede ver una reflexión sobre el cambio de vida, la madurez y el crecimiento personal, que se entremezclan con el conflicto vital con las amistades de toda la vida y las decisiones que se toman. A través de unos diálogos frescos, cotidianos y cercanos, se muestran tres estilos de vida, que, en ciertos momentos, juegan con el propio concepto de los estereotipos. 

Por otro lado, se aborda el concepto de la masculinidad de una forma menos contundente, pero le permite realizar una crítica sin tener que establecer una especie de narrativa aleccionadora, lo que es un acierto. De esta forma, el espectador puede reflexionar sobre la figura del hombre, sin que sea el único tema a debatir sobre la escena, acompañando al propio disfrute de la comedia. Después, los tres personajes que aparecen en escena son tan distintos, que forman un combo muy particular. Por suerte, ninguno cae en una vertiente maniqueísta, aunque faltaría mayor sustancia en el personaje de Bart. Únicamente hay momentos cómicos que no terminan de efectuarse de una forma totalmente fluida, lo que rompe un poco esa naturaleza pícara y humana, pero que se suple con una buena puesta en escena.

Bart Santana, Nacho López y Fran Nortes 
Foto de Teatro Lara

El grupo

En esta nueva etapa vuelven a repetir Fran Nortes, también guionista de la obra, Nacho López y Bart Santana. En primer lugar, Nortes muestra la comodidad con la que maneja a la perfección su personaje, a través de una visceralidad pausada y reajustándose a ese maremoto de sensaciones que se mueven en lo políticamente correcto, pero haciendo partícipe al espectador de todo lo que se mueve en su interior. Además, conoce perfectamente el lenguaje gestual de su personaje, lo que le permite utilizar la expresividad como propio vehículo significativo, sin tener que hacer un uso innecesario de la palabra. Lo mismo ocurre con Nacho López, el cual termina de demostrar que controla a la perfección a su personaje y hace de su trabajo un placer humorístico muy disfrutable, que no deja indiferente a nadie. 

También hay que añadir que López tiene ese punto de cercanía que hace que los puntos más criticables de su personaje se aprovechen en pos de las risas y del humor de la propia escena. Por lo cual, se puede decir perfectamente que es de los intérpretes que más ligero se encuentra sobre el escenario, además de tener un carisma increíble. Luego, por último, Bart Santana es la última pieza de este terceto humorístico. Por un lado, maneja el movimiento, el espacio, la expresión y el conglomerado interpretativo con sus compañeros de una forma fascinante. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la dicción, dado que hay algunos momentos en los que hay un dramatismo que desentona con el carácter desenfadado de sus otros dos compañeros. Aún así, sigue emanando de él ternura y familiaridad, por lo que su concepción del personaje más abufonada no le pasa factura.

Cádiz
Foto de Teatro Lara

El cambio

La puesta en escena de Cádiz ha cambiado con respecto a su montaje en la Sala Lola Membrives, además de adaptarse a las medidas sanitarias a raíz de la crisis de la COVID-19. Por lo cual, el escenario ha creado un nuevo concepto de movimiento, de imagen y de equilibrio visual. Para comenzar, se omite tanto movimiento y baile de la escenografía, lo que permite que se siga aprovechando la transformación en tiempo real del atrezzo, pero sin ser redundante. En consecuencia, el despliegue técnico se hace más liviano y el espectador se deja invadir por toda esa acción y no se atraganta, al medir bien los niveles. Gracias a ello, el ritmo no se interrumpe y sigue una línea que varía en sus picos de acción, pero no en el atractivo que muestra hacia el espectador.

Después, la forma de conservar el espíritu primigenio con el nuevo espacio hace que se pueda ver que no ha habido un intento de distorsionar su idea original, sino que se ha mejorado y llega al mismo punto, pero de distinta manera. Prueba de ello, es la ruptura de la cuarta pared, que se sigue conservando y a la vez que no se produce de la misma forma, pero funciona igualmente. Por otro lado, se han introducido ciertos guiños a la situación actual de la pandemia, pero sin regocijarse en ellos, lo que permite que el espectador lo observe como una referencia simpática, pero no cambie el contenido de lo que se está mostrando. En resumen, esta nueva puesta en escena ha permitido suplir y cohesionar del todo la obra de Nortes, bajo una gran dirección de Gabriel Olivares.

Crítica de Cádiz
Foto de Teatro Lara

Conclusión

Cádiz se ha reformulado de una manera en la que ha sabido suplir ciertos fallos de su anterior montaje, cohesionar aún más las piezas y aprovechar su ADN original para dar un carisma y un humor renovados. Por lo cual, ha ganado más con el cambio de puesta en escena, a la vez que el guion sigue gozando de ese carácter reflexivo y fresco que ya ofrecía originalmente. Sus actores siguen siendo todo un acierto, elevándose a un grupo consolidado y donde la sinergia interpretativa fluye brillantemente. Un viejo conocido que se adapta a la nueva situación y su transformación trae consigo una metamorfosis acertada y espléndida.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí