Nunca apagues la luz (2016), o como a mí gusta llamarla “Diana en la cabeza“, es un correcto film estadounidense de terror sobrenatural escrito y dirigido por David F. Sandberg, remake de su propio cortometraje del año 2013.

En fin, os animo a que leáis la crítica de Escalofrío de la semana pasada y os recomiendo una joya que descubrí la semana pasada y de la que haré la crítica no muy tarde. Se trata de un thriller policial de nacionalidad francesa protagonizado por un Orlando Bloom en estado de gracia y por Forest Whitaker en su estado natural, desarrollado en Sudáfrica y con el apartheid de fondo: Zulu (2013).

Y vamos que nos vamos…



Crítica de Nunca apagues la luz

Ficha técnica

Título: Nunca apagues la luz
Título original: Lights out

Reparto:
Teresa Palmer (Rebecca)
Gabriel Bateman (Martin)
Maria Bello (Sophie)
Billy Burke (Paul)
Alicia Vela-Bailey (Diana)

Año: 2016
Duración: 81 minutos
País: Estados Unidos
Director: David F. Sandberg
Guion: David F. Sandberg, Eric Heisserer
Fotografía: Marc Spicer
Música: Benjamin Wallfisch
Género: Terror, Thriller
Distribuidor: Warner Bros. España

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Sinopsis

En un almacén textil, el dueño del mismo es perseguido y asesinado por una misteriosa figura de mujer (melena salvaje, manos como garras y postura de Usain Bolt cuando empieza una carrera) que aparece cuando se apagan las luces. Era el padrastro de nuestra protagonista Rebeca (Teresa Palmer), actual marido de su madre Sophie (Maria Bello) y padre de Martin (Gabriel Bateman), su medio hermano menor.

La madre, Sophie, aparte de depresión aguda, tiene una enfermedad mental que hace que ella hable con una amiga imaginaria “Diana“. Tras ser requerida por la enfermera del colegio de su hermano debido a que se duerme en clase, Rebeca, junto a su medio novio, decide llevarse al niño a su casa, lo que la enfermera le reprocha porque es su madre quien tiene la guardia y custodia del menor.

Rebeca no olvida que fue la famosa “Diana” la razón por la que su padre las abandonó y nunca se supo más de él. Cuando Rebeca llega a casa de su madre aprovecha que no está para leer unos archivos sobre su madre y “Diana“, amigas y compañeras de psiquiátrico, la cual murió tras ser expuesta a un experimento con luces muy intensas.

Diana” padecía una terrible enfermedad que hacia que su piel fuera extremadamente sensible a la luz.

El hermano pequeño regresa a casa de su hermana porque dice haber visto de nuevo a “Diana“, y Rebeca vuelve a casa de su madre para protegerlo. Comienza la pesadilla… Y hasta aquí puedo leer. Alguna pista en la conclusión y tengan pilas en casa por si las moscas.



Cosas a saber

Nunca apagues la luz cuenta con el aval en la producción del Spielberg del terror, James Wan. Después daremos unas pinceladas sobre este cuasi fenómeno inexplicable, el rey Midas del miedo y de todo lo que toca, no solo del género indicado.

Estamos ante un film corto (80 minutos) pero intenso que no pretende descubrir el secreto de la eterna juventud, ni falta que le hace, y que puede hacer pasar un buen rato a los aficionados al género.

Nunca apagues la luz está protagonizada por las dos bellísimas Teresa Palmer y Maria Bello, acompañadas por el niño Gabriel Bateman y el ente-fantasma-demonio o lo que sea que cada vez que sale en pantalla (perfecta labor de maquillaje y efectos visuales) infunde el acojone en todo el personal.

Contó con un presupuesto limitado de unos cinco millones de dólares para una recaudación que no os puedo concretar porque tras consultar diversas fuentes hay divergencias demasiado notables: desde los sesenta y tres millones hasta los ciento cuarenta y seis. Sea como fuere, fue un gran éxito de taquilla, ya que el amigo Wan tiene en pre-producción su secuela, dirigida por el mismo artista.

Actrices/Actorcito

Teresa Palmer (Rebeca), actriz y modelo australiana, bellezón de categoría, si con esto no ofendo a nadie. Ya la descubrí en la excelente “Cut Bank” (2014), donde se comía la pantalla haciendo de típica niña guapa y ¿tonta? de pueblo cuyo único objetivo era convertirse en la reina de belleza local. Depués la vi en un papel más adrenalítico en el remake Point Break (2015).

Bien como novia que no quiere novio, bien como medio hermana que pretende ayudar a su hermano y muy bien cuando se desencadena el apocalipsis de “Diana“, que pretende no dejar títere con cabeza. Actriz a seguir.

De Maria Bello, actriz y cantante estadounidense, lo dejé todo dicho en mi crítica del The dark (2005). Quizás mencionar como complemento dos papeles no mencionados de la ex-chica Coyote en The Company Men (2010) y Prisioneros (2013), ambas magistrales cintas. Resalto ahora, como resalté entonces, esa dualidad que tiene entre ternura y dureza, entre inocente y culpable, entre Caperucita y mujer fatal.

En Nunca apagues la luz se acentúa conscientemente ese elemento que la hace estar entre dos aguas; su amiga “Diana” y su familia, no solo sus hijos porque también hay que meter a sus dos maridos que se encuentran criando malvas.

En fin, quien quiera verla en todo su esplendor, pero en todo, todo Una historia de violencia (2005) donde se come al incomestible Viggo y en ningún momento se atraganta. Le llovieron premios y alabanzas por doquier.

Del niño, Gabriel Bateman, poco que decir. Cumple, campana y se acabó. Ya venía de la factoría Wan con un papelito en Annabelle (2014) y aquí termina toda la información que tengo sobre él, aunque con sus, no recuerdo bien si siete o nueve, hermanos trabajando para la industria del cine, seguro que sus padres no tienen problema alguno para comprarle Cola-Cao en vez de marca blanca.

Director

El director, David F. Sandberg, no se hace el sueco, es que es sueco de verdad y aquí en su opera prima hace un remake de su propio cortometraje del año 2013, y no lo hace nada el mal el compatriota de la Wikander, ni mucho menos.

A Nunca apagues la luz ni le sobra ni le falta tiempo. Ritmo endiablado, guion caprichoso pero original, buena dirección de actores a pesar de lo poco que dura el crepuscular padre de Bella, Billy Burke y un montaje, vale que es de otro, pero me imagino que algo tendrá que decir el director,  porque yo no firmo una crítica como no compro un tráiler lleno de acero (pista personal) si no estoy de acuerdo con ello, bastante eficaz.

Podrían haber surgido problemas con la fotografía en un mundo que se mueve constantemente entre la luz y la oscuridad pero no ha sido así. Felicidades a Marc Spicer.

Un diez para la creación del engendro “Diana“, porque da pavor, no solo por su apariencia física, que la mayoría de las veces se intuye, sino por las posturas que adopta, en muchas ocasiones más propias de una contorsionista.

Productor

Tenía ganas de hablar del amigo James Wan, malayo pero nacionalizado australiano, un espectáculo en todas sus facetas ya sea como director o como productor. El nuevo Rey Midas de Hollywood. El antiguo tiene que espabilar y mucho porque a este paso va directo a Netflix.

Dirigió ese maravilla gore que fue Saw (2004) y después dijo: “Ahí lo tenéis amigos. El trabajo está hecho. Yo pongo siete y me llevo veinte y siete como productor ejecutivo de la saga”. Lo mismo hizo con Insidious (2010) y Expedientes Warren (2013-2016). En esta última estaría aburrido y también dirigió la segunda parte. Con Annabelle y su saga, 8×4= 88 y el resto para el fisco malayo ¿o para el australiano? ¿Y que más da?

Y para colmo, se pone a dirigir por encargo la séptima parte de A todo gas (2015) y recauda más de 1500 millones de dólares sin asesinos gore, sin fantasmas y sin muñecas diabólicas. Ojo, que no me dejo una película clave en la filmografía de Wan por despiste, sino porque su crítica está al llegar. Silencio desde el mal (2007) es quizás su obra menos conocida, pero, ni por asomo, una obra menor.

En fin Wan, a ver si te alías con Collet-Serra y hacéis la segunda parte de La Huérfana (2009) con Liam Neeson de protagonista.

Conclusión

Bueno, amigos navegantes, llegó el momento de contar un poco más de Nunca apagues la luz, obra hecha con maestría que no maestra y cuya segunda parte está ya empezando a rodarse.

La madre, córcholis con la Bello, cincuentona y con una amiguita imaginaria más peligrosa que encender cerillas con gasolina y además querida sin tomar las pastillitas que te mandó el médico. Y dirás ¿para qué? Para que se termine la película y se queden en paro el maquillador y el de efectos visuales. Ahí me has dado.

Diana” querida, que aunque fuese tu mejor amiga, son sus maridos, su hija, su hijo… Te has pasado tres pueblos, alma de Dios o del diablo. Suelta un poco la cuerda y convive, que se puede aunque seas un engendro espantoso salido de una Mascletá. Si a fin de cuentas a ti te gusta estar a oscuritas, alma de cántaro.

A la hija mayorcita y a los dos maridos fallecidos, un poquito de por favor, que todos sabíais cómo evitar la presencia de “Diana” y si no, querida mamá, de vuelta al psiquiátrico, con o sin “Diana“.

Al no novio de la niña, más bendito que un San Luis, que otro va a por tabaco y no aparece hasta que toree Manolete, actitud y aptitud querido, que mientras que va y viene la policía te podías haber quedado sin no novia y sin cuñado. Pero bueno, apuntas maneras.

Las apariciones de “Diana“, bastantes y excelentes, están envueltas en un halo de misterio insalubre que hay que agradecer a los maquilladores y entiendo que a los de efectos visuales. Son realmente espeluznantes, las justas y necesarias y vistas y no vistas para no descubrir más de la cuenta.

A los críticos de verdad, a los que comen de esto y dicen que “Diana” es una copia de la Samara de The ring (2002), hombre y los zombies de las cuarenta y nueve temporadas de The walking dead  ¿De qué son copia, queridos? y ponéis a la serie como obra maestra del terror.

En fin, con lo que os he contado no haría falta spoiler, pero para los que les asalte la duda metódica os dejaré un par de líneas al finalizar la crítica.

Visionad Nunca apagues la luz. Es corta (dos tandas de anuncios de Telecinco), entretenida (creo que la pueden ver todos los públicos aficionados o no a este tipo de cine) y no hay excesiva sangre (no más que una película de sobremesa de Domingo de Antena tres). ¡A por ella! Ah, y la tarta tiene sorpresa final.

“Enhorabuena y bienvenidos al Espectáculo”.

Spoiler

Spoiler

“Diana” solo vive gracias a la mente de la madre que sin tomar su tratamiento antidepresivo, digamos que la engendra. Pero cuando la madre se da cuenta realmente que las vidas de sus hijos están en peligro, toma la que es creo la única decisión coherente de su vida, pegarse un tiro en la cabeza, y acabar con ella y con “Diana” para siempre. ¿Hubieran sido más fácil los antidepresivos? Pues sí queridos, pero entonces no hay película.

CALIFICACIÓN: 6,5/10

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Miguel Ángel Santos Isidoro

Enhorabuena y Bienvenidos al Espectáculo

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