El peso de la presentación de la Gala de Inauguración Seminci 2016, como ya ocurrió hace dos años, lo llevó una divertida Ana Morgade acompañada de la actriz Melina Matthews que dedicó a lo largo de la gala numerosos chistes y sketches al vino como seña de identidad de la región, también hizo referencia al cine clásico y organizó una votación entre todos los asistentes al acto donde ganó el NO a las palomitas en el cine pero advirtiendo que ya en las salas comerciales se está empezando a vender nachos que hacen aun mayor ruido. Personalmente añadiría que también deberían estar prohibidos los ronquidos en el cine sobre todo en las sesiones matinales.

 

El padrino en la gala de esta 61 edición fue el actor y director Raúl Arevalo que se encargaría de leer la carta del director del festival Javier Angulo donde se recordó que se trata del festival de cine de autor en España por excelencia. En el escenario también se presentaron los miembros del jurado internacional que serán los encargados de decidir quien se llevará este año la Espiga de oro: Bobby Bedi, Matías Bize, Ángela Prudenzi, Marc Baschet y Silvia Munt.

 

Muchísimos aplausos de toda la sala para dos directores asiduos al festival y de gran prestigio internacional, el serbio Goran Paskaljevic con tres Espigas de Oro en su haber y miembro del jurado el año pasado y la india Deepa Mehta que aprovechó el evento para llamar la atención de los políticos para que ayuden a “poner fin a la violencia contra las mujeres”. Acompañando al director serbio subió al escenario el actor argentino Oscar Martínez que con la película El Ciudadano Ilustre que se presenta en la Sección Oficial consiguió el premio Volpi al mejor actor en el reciente Festival de Cine de Venecia.

 

La mesa de la rueda de prensa de la primera jornada para presentar la película Las Furias que inauguró la 61 Semana Internacional de Valladolid, Seminci 2016, estaba compuesta por el director Miguel del Arco, acompañado por los actores Alberto Sanjuan, Mercedes Sampiedro, Macarena Sanz, Gonzalo de Castro, Elisabet Gelabert, el productor Pedro Hernández y Miguel Morales como distribuidor.

Película donde la brutal interpretación de todo el magnífico plantel de actores acapara la máxima atención. Es muy difícil destacar alguna de ellas sobre el resto y aquí juega un papel fundamental el gran trabajo de su director Miguel del Arco y su dilatada experiencia como dramaturgo para conseguir sacar lo mejor de cada actor. Tengo que reconocer que me he llevado una agradabilísima sorpresa por prejuzgar de forma equivocada e injusta al leer su sinopsis y pensar que pudiera tratarse de una película pesada y lenta por sus referencias con el teatro clásico. Pues nada de eso señores, una película con ritmo, in crescendo, con muchas pinceladas de humor en un drama en toda regla que se hace muy ameno, entretenido e incluso divertido en mas de una ocasión durante las mas de dos horas que dura la película llena de referencias mitológicas desde los nombres de los hijos de la familia: Aquiles, Cassandra y Héctor hasta el arranque de la película con la maldición de las hijas de Urano vaticinado por el padre (José Sacristán) para castigar a los que no cuidan de su familia desatando las furias. El desenlace final de la película lastra el conjunto de la película. CALIFICACIÓN 7,5/10. Seminci 2016

La segunda jornada del Festival se inició con Las Inocentes de la directora luxemburguesa Anne Fontaine que acudió por la mañana a la rueda de prensa para presentar su película. Ella nos descubre que el punto de partida del film es real, es el cuaderno de trabajo de la joven médico francesa que contaba el día a día de lo que hacía y de las personas que iba conociendo durante la guerra y en uno de ellos encontró a unas monjas a punto de dar a luz. El sobrino de la médico fallecida un año después de haber salvado las vidas de estas monjas conservaba el cuaderno y siempre estuvo interesado en hacer una película sobre este episodio por lo que según nos revela Anna Fontaine,”un día fueron a visitarme unos productores que me dijeron que tenían una historia para mí y me despertó mucho la curiosidad”. Los escritos de la doctora no eran muy descriptivos sino mas bien “técnicos y científicos” por lo tuvieron que poner mucho material ficticio en el guion para desarrollar una historia, nos confiesa la directora.

 

La última película de Anne Fontaine mantiene bastantes nexos de unión con la magnífica Ida (2013) de Pawel Pawlikowski no solo por compartir a la fabulosa actriz polaca Agata Kulesza que de juez desengañada y alcohólica pasa ahora a ser la estricta madre superiora de un convento de monjas sino también por que ambas están localizadas en la Polonia post Segunda Guerra Mundial, aparece el tema de las dudas de fe y la liturgia religiosa dentro del convento. En Las Inocentes todos los personajes principales son mujeres y nos ofrece una perspectiva únicamente femenina donde el espectro y la amenaza de la violación está presente a lo largo de la película como un espíritu sombrío flotando en el ambiente cada vez que un hombre interactúa con una mujer, sobre todo después de la situación traumática vivida por la protagonista en un control nocturno de carretera Soviética que nos ayudará comprender mejor el compromiso de Mathilda con las madres y los niños en el convento.

 

El relato de las monjas en el convento saca a relucir una serie de oscuros episodios acaecidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial de los que se habla poco en los libros de historia como son las abominables violaciones a las mujeres de las tropas vencedoras que ocupaban los territorios enemigos  y que a pesar del paso de los años siguen estando desgraciadamente en plena actualidad porque en palabras de Anne Fontaine “en los países en conflicto la violación se sigue utilizando como un arma de guerra”. La película es un drama desgarrador que pone a examen el uso de la fe y condena los fanatismos y el dogma llevado a circunstancias extremas. Está realizada con mucha sensibilidad, equilibrio, y transmite al mismo emotividad y amargura. CALIFICACIÓN 8,5/10. Seminci 2016

 

A continuación, el cuarto largometraje del dúo Mariano Cohn y Gastón Duprat, El Ciudadano Ilustre, se presenta en España a través de la Seminci 2016 tras ser nominado a la mejor película en el Festival de Venecia y de conseguir el Premio Volpi al mejor actor interpretado por Oscar Martínez y cuyo estreno en nuestros cines está previsto para el 11 de noviembre.  En rueda de prensa tanto el actor Oscar Martínez como el productor Oscar Blanco reconocieron que la película tuvo bastantes dificultades para empezar a rodar, hasta dos veces con contratos firmados se frustró su inicio y al final el año pasado gracias sobre todo a la participación en la producción de Televisión Española el proyecto comenzó su andadura.

La historia contada en cinco capítulos gira en torno al escritor Daniel Mantovani cuya totalidad de su obra literaria gira sobre el pueblo del que se marchó hace casi 40 años. En palabras del director Gastón Duprat al tratarse de una “persona muy inteligente, reflexiva y autocrítica” cuando le conceden el premio Nobel supone para él “una condena”  y una “parálisis creativa absoluta” porque considera que ha llegado al ocaso de su carrera artística al existir un reconocimiento unánime por parte de todos. La búsqueda de nuevas fuentes de inspiración es lo que provoca la vuelta a su pueblo natal.

Es una comedia satírica salpicada de humor negro con un guión escrito de forma refinada e inteligente donde se nos presenta a un escritor que rápidamente comprende en la corta estancia en su pueblo la imposibilidad de volver al lugar donde nació y tan solo podrá estar presente en él a través de sus libros. Todo a través de caóticas, surrealistas e incomodas situaciones con sus paisanos que nos generarán mas de una risa. Una película con un gran sentido crítico de la sociedad argentina a través de la habilidad con que utiliza la ironía para destapar un problema identitario del país quizás en parte por la gran inmigración europea, la férrea represión de la dictadura y la frustración nacional de que su escritor mas universal, Borges, no fuera merecedor de un premio Nobel por la academia sueca. CALIFICACIÓN 8,5/10. Seminci 2016

Y para finalizar la segunda jornada la proyección Clash del realizador egipcio Mohamed Diab que abrió la sección Una Cierta Mirada del Festival de Cannes 2016. Se trata del segundo largometraje de Diab tras el Cairo, 678 (2010) cuya acción se desarrolla a principios de julio del 2013 después de ser derrocado el presidente islamista Mohamed Morsi y que mucha gente saliera a las calles para celebrar o protestar. En la trama, rodada íntegramente en un furgón policial envuelta en un ambiente claustrofóbico, aparecen una serie de personajes de lo mas variopintos que son transportados en él tras ser detenidos por la policía durante una manifestación. El grupo formado por periodistas, revolucionarios y partidarios de los Hermanos Musulmanes, defensores del ejército, uno católico, otros que teóricamente son neutrales, representan a todo el espectro de la sociedad egipcia y se verán obligados a convivir y ayudarse en condiciones extremas de sed, calor y falta de oxígeno durante muchas horas.

El interior del furgón es como un símbolo que representa todos los males del país, el foco de convulsiones políticas y sociales donde el ruido, las discusiones y enfrentamientos excitados son un reflejo de lo que ocurre en la calle. El terror, la violencia omnipresente, el miedo a la muerte convierten a Clash en una película extremadamente intensa. El final puede llevar al espectador a cierta confusión. CALIFICACIÓN 8/10. Seminci 2016

Con Tierra de Dioses inició la tercera jornada un director muy querido en Valladolid y un habitual en la Seminci por haberse llevado tres Espigas de Oro en ediciones anteriores y el año pasado formó parte del jurado internacional, Goran Paskaljevic. Este cariño es recíproco y lo demostró acudiendo a la rueda de prensa matinal, compartida con el joven director australiano Derin Seale para presentar su divertido cortometraje Eleven O’Clock, con una camiseta de la 61 Semana Internacional de Cine de Valladolid. El carácter afable y cercano del veterano director con la gente ayudó a que desde un principio su presencia fuera el centro de atención de la rueda de prensa dejando en un segundo plano al otro invitado. Ello no pasó desapercibido para el realizador serbio que se dirigió a Derin Seale para hacerle una pregunta sobre su cortometraje convirtiéndose en la anécdota más divertida del acto.

Tierra de Dioses es una modesta producción sobre la vuelta de un hombre que se está quedando ciego a su pueblo natal en el Himalaya tras cuarenta años de exilio. La idea de la película surgió, según palabras de su director, cuando conoció a Víctor Banerjee en un viaje a la India como miembro del Jurado Internacional en el Festival Internacional de Cine de la India, en Goa. “Nos hicimos muy amigos y me invitó a su casa… Un viaje de dos meses atravesando las montañas… y en este viaje conocí a muchas personas que seguían viviendo con el peso de los perjuicios… es una película muy sencilla… y quizás suene extraño lo que voy a decir pero es mi película mas personal aunque haya sido rodada en Himalaya…”. El protagonista y coguionista de la película descubre al poeta Rabrindanath Tagore que “representa una filosofía casi opuesta a nuestro mundo…. los indios creen en la reencarnación y por eso tienen menos miedo a la muerte..”

Es una película emotiva, espiritual y un canto a la esperanza que “habla de la India, el Himalaya pero también de alguien que llega al final de la vida y yo desgraciadamente me estoy acercando…”, confiesa Paskaljevic, pero también del reencuentro con su pasado, con los perjuicios y tabúes de una sociedad que le obligó a marcharse.  A pesar del buen manejo de la cámara del director, de su espléndida fotografía, del excelente trabajo interpretativo de Victor Banerjee (uno de los actores mas importantes de la India) que sostiene todo el peso de la trama al finalizar los 90 minutos te queda la sensación de que falta algo, de ser una película incompleta. CALIFICACIÓN 7/10. Seminci 2016

La siguiente proyección del día, Anatomía de la violencia, pertenece a otra gran conocedora del Festival, Deepa Mehta, premiada en 2005 con el Premio de la Juventud en 2005 por la película Agua. La historia narrada en cuatro capítulos trata sobre unos acontecimientos que tuvieron lugar en 2012 provocando una reacción enorme en toda la India por la brutalidad de los hechos. La película está rodada mezclando la ficción con el falso documental o una especie de docudrama y para ello nos muestra imágenes de archivo con entrevistas simuladas con el objetivo de conseguir “una pureza, sin filtros, dar una sensación de realidad, por eso no hay música, no hay diseño artístico”, comenta la directora. Utilizó esta técnica y nunca se planteó que fuera un documental porque el punto de vista en la película es fundamental ya que “el cuestionamiento principal es que hace que una persona viole a una mujer, y en ese sentido un documental hubiera sido imposible porque habría tenido que entrevistar a los violadores…”

Anatomía de la Violencia empieza narrando la vida cada uno de los seis violadores en paralelo con la de la víctima antes de llegar a la salvaje acción donde los 6 personajes en edad adulta se imaginan cuando eran niños. Ello nos ayudará a descubrir una serie de traumas provocados en su edad infantil que quizás propiciara esa actitud agresiva hacia las mujeres. Mehta intenta profundizar en la mente de los violadores partiendo de que “teníamos un conocimiento limitado de estas personas, sabíamos de que aldeas y localidades provenían, cual había sido su experiencia laboral, un poco sobre su contexto familiar, pero no teníamos evidencias sobre incidente concretos, y con estos mimbres hicimos un contexto para imaginar la vida de ellos…”.

Se trata de una película reivindicativa, muy comprometida con la situación que viven las mujeres en su país pero muy alejada de lo mejor de su filmografía. CALIFICACIÓN 6/10. Seminci 2016

El punto final de la tercera jornada lo puso El Rey de los Belgas, dirigida por el matrimonio Meter Brossen y Jessica Woodwirth. A la rueda de prensa para presentar la película acudió Brossen que hizo gala de su buen sentido del humor sacando fotos a todos los periodistas asistentes a la sala. Esta película es una comedia donde se narra la historia del rey de Bélgica que durante una visita oficial a Turquía se ve obligado a volver a su país tras la declaración de independencia por parte de Valonia con el título “Estamos hartos”.

La continuidad temática de la filmografía de estos directores dio origen a la trilogía formada por Khadak (2006), Altiplano (2009) y la galardonada La Quinta Estación (2012), que obtuvo el Premio Especial del Jurado, Premio Fipresci en la Seminci de ese año. Con El Rey de los Belgas “decidieron hacer un cambio en el tono pasando de la tragedia absurda al humor absurdo”, comenta Brossen. La decisión de rodar la película como si se tratara de un documental se debe a que “como Jessica Woodwirth y yo mismo venimos del mundo del documental nos pareció un ejercicio estilístico interesante para combinar el lenguaje del documental con el cine de ficción” pero eligieron para contar las aventuras del rey a un personaje de ficción, al director inglés de documentales Duncan Loyd.

En un principio el Rey aparece como una persona torpe y muy rígido pero poco a poco vemos como se va transformando volviéndose más terrenal y  humanizado porque aunque la película sea “una road movie….un viaje físico por carretera para volver, también hay una búsqueda interior, si un rey puede cambiar porque no puede hacerlo un país entero..”. A pesar de las delicadas y comprometidas situaciones que se le presentarán al monarca a lo largo del viaje siempre se mantiene con aplomo y calma porque “no hubo ningún intento de ridiculizar a la casa real, los personajes son ficticios y no tiene nada que ver con la realidad”. CALIFICACIÓN 7/10. Seminci 2016

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