Días de agosto, un thriller pasional y dramático español dirigido por Chema de la Peña que se estrena en salas de cines españolas el 14 de agosto de 2026. La trama se centra en el sofocante mes de vacaciones de una joven pareja en un chalé costero, cuyos idílicos planes se truncan drásticamente con la llegada inesperada del padre de él y su carismática y joven novia. A partir de este encuentro fortuito, la tensión emocional, los secretos familiares ocultos y una atracción erótica inevitable estallan de forma irreversible bajo el abrasador sol del verano.
Crítica de 'Días de agosto'
Ficha Técnica
Título: Días de agosto
Título original: Días de agosto
Reparto:
Maggie Civantos (Mónica)
Roberto Álamo (Fernando)
Pau Simon
Berta Galo (Gabriela)
Pilar Castro
Isaac Dos Santos
César Martel (Trompetista)
Año: 2026
Duración: 96 min.
País: España
Director: Chema de la Peña
Guion: David Sueiro
Fotografía: Dani Sánchez López
Música: Joan Valent
Género: Thriller. Drama
Distribuidor: Deep Com Roots
Tráiler de 'Días de agosto'
Sinopsis
El verano promete ser idílico para Juan (Pau Simon) y Gabriela (Berta Galo), las clases de la universidad han terminado y van a tener para ellos solos el chalé familiar de la playa. Pero sus planes se tuercen cuando el padre de Juan, Fernando (Roberto Álamo), aparece sin previo aviso con su nueva novia, Mónica (Maggie Civantos). La tensión entre padre e hijo dificulta la convivencia, pero lo hace aún más la que surge entre Juan y Mónica, esa desconocida, mucho más joven que su padre, que ha desplazado a su madre. Los secretos, las pasiones prohibidas, el calor del sol y la playa traen consigo un agosto inesperado. (Deep Com Roots)
Dónde se puede ver la película en streaming
Desde la comedia inicial al drama
Días de agosto, dirigida por Chema de la Peña, propone un drama íntimo sobre la memoria, las segundas oportunidades y el peso de las decisiones que nunca terminan de abandonarnos. Ambientada durante un verano en el que el tiempo parece avanzar con una calma engañosa, la historia reúne a varios personajes obligados a enfrentarse a un pasado que creían definitivamente enterrado. Sin recurrir a grandes giros argumentales, el director apuesta por un relato donde las emociones afloran de manera gradual y donde los silencios tienen tanto valor como las palabras.
La historia de Días de agosto comienza como una comedia de vacaciones veraniega, con secuencias de exteriores muy luminosas en los atractivos paisajes grancanarios, y poco a poco se va transformando en un drama con proliferación de escenas de interior con imágenes cromáticas más oscuras que ambientan los giros del guion.
El desarrollo del argumento evoluciona subiendo la acción dramática coprotagonizada por los cuatro personajes, bien interpretados tanto en su dicción como su expresividad en los silencios tensos, las miradas reveladoras y los gestos. Una buena construcción de los diálogos, con frases precisas, muestra sus diferentes personalidades y los conflictos soterrados que van tomando cuerpo con su interacción. Uno de los principales aciertos de Días de agosto es su capacidad para construir una atmósfera de melancolía sin caer en el sentimentalismo. Chema de la Peña sitúa a sus personajes en un momento de pausa vital, un espacio donde el verano actúa casi como un paréntesis antes de que cada uno de ellos deba tomar decisiones que afectarán a su futuro. Esa sensación de tiempo suspendido impregna toda la película y dota al relato de una serenidad poco habitual.
A medida que avanza el metraje, de manera paulatina bien dosificado se va haciendo más compleja la relación entre los personajes por las incidencias y giros de sus comportamientos, sin restar interés ni presuponer su continuidad ni posible desenlace.
Buen estudio de personajes en conflicto
Hay una buena construcción y desarrollo de los cinco personajes principales, que muestran las rivalidades y las interferencias emocionales entre ellos. Con pulso contenido la comedia dramática va introduciendo de manera contenida nuevas incidencias en las secuencias. Especialmente destacamos las del día de navegación en el pequeño barco familiar, el dramatismo del día de pesca, el mercadillo callejero, la comida a tres bandas y el último incidente que eleva el tono de gravedad encaminando hacia el desenlace.
En esta parte final, la ascensión de tensión emocional entre los protagonistas abandona totalmente las escenas de comedia para decantarse totalmente por el drama. Es la parte más difícil y compleja para mantener el interés y por ello la más meritoria, porque la narración no baja la intensidad, y las actuaciones consiguen llegar de manera natural a su desenlace.
A lo largo de la película se muestra el abanico de emociones y sentimientos que amenazan, ponen en peligro y cercenan muchas veces las relaciones de pareja, familiares y sociales. Los engaños, la rabia, los silencios cómplices, la ocultación, los celos, las inseguridades personales y la inmadurez afectiva, entre otros aspectos de las relaciones interpersonales. La madeja de sentimientos se deshace cuando se desatan los nudos emocionales de los personajes de Juan, Gabi, Fernando y Mónica, mientras que Carmen y Rafa observan y actúan desde la tranquilidad, viendo el conflicto a punto de explotar de los cuatro protagonistas. Las escenas eróticas están bien rodadas e integradas sin chirriar dentro de la trama, ayudando a conocer parte de las tensiones emocionales.
Conclusión de 'Días de agosto'
El director demuestra especial sensibilidad a la hora de retratar las relaciones humanas. Más que centrarse en grandes conflictos externos, la película encuentra su fuerza en los pequeños gestos: conversaciones interrumpidas, miradas cargadas de significado y encuentros marcados por aquello que nunca llegó a decirse. La puesta en escena evita el exceso dramático y confía en la interpretación de los actores para transmitir las emociones con naturalidad. Chema de la Peña evita ofrecer soluciones sencillas y deja que sean los propios personajes quienes encuentren, o no, la forma de reconciliarse con su pasado.
Días de agosto es una película delicada y reflexiva que apuesta por la emoción contenida antes que por el impacto inmediato. Su mayor virtud reside en la sensibilidad con la que observa a unos personajes obligados a mirar hacia atrás para comprender quiénes son en el presente. Posee un brillante guion con acertados diálogos, que se inicia como una breve comedia para desarrollar una historia que mantiene el interés hasta su final. Buenas interpretaciones de los cuatro protagonistas así como de los dos secundarios, en este drama erótico bien ambientado y fotografiado en luminosos exteriores e interiores dramatizados. Dirección actoral correcta que hace creíble el desarrollo de esta historia psicológica de relaciones de pareja y familiares, donde las emociones y los sentimientos humanos son diseccionados.
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