Empezar de cero nunca es fácil, menos todavía cuando se está sólo y en un paraje hermoso pero inhóspito. Bajo el hielo (Growth of the soil) es una bella película de supervivencia presentada en el Festival de Cine de San Sebastián 2026. Previamente, también en el Festival Internacional de Toronto, además de ser elegida para representar a Noruega en los Oscar. Hans Petter Moland (Out Stealing Horses) ha llevado al cine esta magnífica adaptación de la novela "La bendición de la tierra", de Knut Hamsun, por la que ganó el Premio Nobel de Literatura. Sus dos protagonistas, Isak e Inger, están cuidadosamente interpretados por Erbert Nordrum (La peor persona del mundo) y Asta Kamma August (Hipnosis). Ambos van a comprobar que el éxito para sobrevivir se basa en la ayuda y cooperación.
Crítica de 'Bajo el hielo (Growth of the soil)'
Ficha Técnica
Título: Growth of the Soil
Título original: Markens grøde
Reparto:
Herbert Nordrum (Isak Sellanraa)
Asta Kamma August (Inger Sellanraa)
Gard B. Eidsvold (Geissler)
Anders Baasmo Christiansen (Brede Olsen)
Bjørn Sundquist (Os Anders)
Sjur Vatne Brean (Eleseus Sellanraa)
Oddgeir Thune
Año: 2026
Duración: 155 min.
País: Noruega
Director: Hans Petter Moland
Guion: Gard B. Eidsvold, Knut Hamsun, Hans Petter Moland
Fotografía: Oskar Dahlsbakken
Música: Kaspar Kaae
Género: Drama. Romance
Distribuidor: A Contracorriente Films
Tráiler de 'Bajo el hielo (Growth of the soil)'
Sinopsis
Un desconocido aparece tras las montañas, cargando con poco más que su propia determinación. Isak, un hombre sin pasado, busca un lugar donde asentarse y labrarse una vida trabajando la tierra. Más allá del límite del bosque, encuentra una extensión de terreno baldío, tan hostil como prometedora. La tierra lo lleva al límite, hasta que conoce a Inger, una mujer solitaria forjada por la resiliencia, discreta y silenciosa. Juntos desafían a los elementos y construyen una vida, cultivando la tierra y criando a su familia, que crece al compás de las estaciones. Sin embargo, a medida que pasan los años y el mundo los asfixia, el tiempo, las adversidades y el deseo los transforman.
Trabajarás la tierra...
Esas palabras son parte del versículo de Génesis 3:19, cuando Dios le dice a Adán que se ganará el pan con el sudor de su frente. De esta manera, vemos en Bajo el hielo (Growth of the soil) a un joven, Isak, intentando sobrevivir a una feroz tormenta en las nevadas montañas de Noruega.
Se las arreglará como puede, considerando que está solo frente a las adversidades, que son muchas. Deberá levantar un cobijo para guarecerse, pero únicamente cuenta con sus dos manos, deberá de ser algo mucho más sencillo de lo que pretende. Encender una hoguera con la leña mojada, tampoco será fácil. Y comer, ¿Qué podrá comer teniendo cerca un río? Exactamente, una trucha que pescará con una rudimentaria caña que él mismo se prepara.
No es bueno que el hombre esté solo
La creación de Eva, Génesis 2:18. Una mañana, se encuentra a una mujer que también anda sola, bueno, con una cabra negra de pelo largo que lleva atada con una soga. Un pañuelo le cubre el cabello y parte del rostro a Inger. Quiere ocultar una deformidad en su boca. Al bajarse el pañuelo, Isak no muestra rechazo o aversión, sus miradas lo dicen todo. Se sonríen y comprenden que no se van a hacer daño el uno al otro.
Así tenemos ya a la pareja protagonista de Bajo el hielo. Enseguida van a comprobar que estar juntos les beneficia a ambos y también muy pronto saltará la chispa del amor. Poco a poco, de una rudimentaria cabaña hecha con ramas y pieles, se construirán una sólida casa de piedra. De tener una primera vaca y una cabra, pasarán a tener incluso un caballo y más ganado. Los hijos irán viniendo para bendecir todo el esfuerzo de esta sencilla pareja, que día a día irá prosperando más y más.
Con el alguacil hemos topado
Un bonito día de primavera tienen visita. El alguacil de la ciudad más cercana, amigablemente, les hace saber que todo lo que tienen, lo que han construido con tanto esfuerzo, no es gratis. Deberán comprarlo, pagar impuestos y someterse a unas normas.
Isak e Inger saben que no les quedará más remedio que aceptar, la modernidad también irá haciendo acto de presencia en Bajo el hielo. Nada seguirá siendo igual. Esos cambios no tendrán el mismo efecto en cada uno de ellos. Mientras Inger va a sacar partido, incluso de la desgracia, Isak se aferra a su ruda manera de ser y de ver las cosas. Esa diferencia abrirá una brecha en la pareja, pero nada que termine siendo insalvable.
Hablar está sobrevalorado
No sé ustedes, pero yo estoy absolutamente de acuerdo con esta afirmación y Bajo el hielo va a ser un buen ejemplo. Nuestra peculiar pareja se va a acompañar, a amar y a discutir, sin necesidad de soltar grandes discursos ni reproches. Sólo los necesarios. Interjecciones, sonidos, silencios, gestos y miradas, sobre todo miradas, serán suficientes para entenderse entre ellos y, el espectador, también.
El paisaje, la espectacular fotografía a cargo de Oskar Dahlsbakken, se convierte en otro personaje vivo que tampoco requiere hablar, aunque sabe expresar infinidad de estados. Está rodada en formato estrecho de 4:3 para enfatizar la mentalidad primitiva de los protagonistas y el aislamiento de la familia que forman, frente a la inmensidad del paisaje.
Conclusión de 'Bajo el hielo'
Bajo el hielo (Growth of the soil) es una bella historia de supervivencia en un entorno hostil, un cuento mágico sobre la conquista del ser humano sobre la naturaleza. Herbert Nordrum muestra que la vida está hecha de pequeñas decisiones y sus consecuencias. Así mismo, las interpretaciones de Erbert Nordrum y Asta Kamma August son tan intuitivas y naturales que son clave para el éxito de la película.
En pocas palabras: una oda a la vida sencilla y primitiva, al origen mismo del mundo y la civilización.
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