Un diván en Túnez (2019) es el largometraje con el que debuta la directora francotunecina Manele Labidi Labbé. Su opera prima trata sobre las diferencias culturales al norte y sur del Mediterráneo. Estas diferencias están vistas desde la óptica de Selma, interpretada por Golshifteh Farahani (Paterson, Jim Jarmusch 2016). El tono general de la película es de comedia levemente dramática. Estreno en salas de cine españolas el 11 de septiembre de 2020.



Un diván en Túnez

Crítica de ‘Un diván en Túnez’

Ficha Técnica

Título: Un diván en Túnez
Título original: Un divan á Tunis (Arab Blues)

Reparto:
Golshifteh Farahani (Selma Derwich)
Majd Mastoura (Naim)
Hichem Yacoubi (Raouf)
Amen Arbi (Haroun)
Ramla Ayari (Tía Amel)
Aïsha Ben Miled (Olfa)
Feryel Chammari (Baya)
Moncef Anjegui (Tío Mourad)

Año: 2019
Duración: 88 min.
País: Francia
Director: Manele Labidi Labbé
Guion: Manele Labidi Labbé
Fotografía: Laurent Brunet
Música: Flemming Nordkrog
Género: Comedia. Drama
Distribuidor: Caramel Films

Filmaffinity

IMDB

Tráiler de ‘Un diván en Túnez’

Sinopsis

Después de estudiar durante varios años en Francia, Selma abre su propia consulta psiquiátrica en un popular suburbio de Túnez, justo después de que tenga lugar la revolución social y política de la Primavera árabe.

Allí tendrá que tratar con pacientes nuevos y adaptarse a los problemas ocasionados por sus diferencias culturales, reencontrándose con un pasado que creía haber dejado atrás. (Caramel Films)

Premios

  • Festival de Valladolid – Seminci: Sección Oficial. 2019


Introducción

Un diván en Túnez plantea en su estructura la fórmula de la comedia de enredo. Ante una comunidad de un barrio de Túnez, la llegada de Selma supone una pequela revolución en su entorno. Esto de debe a que temporalmente la película está situada poco después de la Primavera Árabe. Debemos de tener en cuenta que Túnez fue el primer país en iniciar este proceso de cambio y que, a día de hoy, su transformación democrática continúa marchando con buen rumbo.

Un diván en Túnez
Fotos de Caramel Films

Contraste cultural

En este Túnez que trata de hacerse un hueco en el mundo actual como democracia la forma de vida tunecina choca en parte con la forma de vida francesa. Francia aparece en Un diván en Túnez como un anhelo a alcanzar, un sueño adolescente de evasión. Un lugar al que imitar y unos valores que reflejar. Sin embargo, para la protagonista, Selma, la vuelta a Túnez supone un retorno a los orígenes.

Esto la película lo resuelve con bastante habilidad, ya que emplea el francés como lengua vehicular en la mayoría de situaciones. Pero en los momentos más íntimos, el árabe adquiere protagonismo y revela la intimidad de los personajes.

Un diván en Túnez
Fotos de Caramel Films

Interpretaciones y desarrollo

El elenco en general está bastante correcto. Aunque Golshifteh Farahani brilla con luz propia. Su personaje es complejo y lleno de contradicciones. Por un lado se muestra como una mujer independiente, culta e instruida. Por otro lado tiene el problema de no saber marcas límites de primeras, pero de hacer lo que le viene en gana después. Es fiel a su estilo y a su look y a su forma de ser.  Esto supone principalmente un choque cultural con su familia.

El conflicto deriva por la incomprensión de la vuelta a los orígenes de Selma. Y la comedia surge de las situaciones de incomprensión mutuas, además de los gag visuales.  La tónica de Un diván en Túnez, generalmente amable, muestra como la presencia de Selma es un ente transformador dentro de su pequeño cosmos. No únicamente en su entorno si no en ella misma.

Arab Blues
Fotos de Caramel Films

Conclusiones de ‘Un diván en Túnez’

El tono demasiado ligero de Un diván en Túnez puede ir en detrimento de la propia película. Sin embargo, su duración breve y su tono fresco hacen que la película resulta divertida y agradable. Pero deja en el tintero algunas cuestiones y reflexiones como la fascinación de la protagonista hacia un personaje de carácter más autoritario. Si se emplea a fondo en las relaciones familiares y sobre todo es muy destacable el empleo que se hace de la figura de Sigmund Freud a lo largo de Un diván en Túnez.

Quizás pierda un poco por dejar de lado o tratar de forma tangencial los problemas de Túnez actualmente tratando de construir su democracia y la situación en la que se encuentra. A mi parecer, aunque la situación personal de los personajes es interesante, ese punto de profundidad política engrandecería la cinta.

Un diván en Túnez se suma a la serie de comedias franco árabes que sirven como un excelente retrato de nuestros vecinos del Norte de África y una forma de visualizar un tipo de filmografía amable y que generalmente no es la más comercial. Un debut notable.

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