La compañía ArteYo Producciones realiza una versión de Divorciadas, evangélicas y divorciadas, uno de los textos del dramaturgo venezolano de éxito Gustavo Ott. Además, fue una de las obra teatrales presentes en el Festival de Surge Madrid 2021, manteniéndose en cartel en el Teatro Nueve Norte. Por otra parte, el elenco actoral, en este ocasión, está formado por Ara Contreras, Rocío Solis y Alejandra Guiol. También cabe destacar que Coral Ros es la encargada de la dirección en esta versión. Se puede disfrutar los jueves de noviembre y los lunes de diciembre a las 20 horas en el Teatro Nueve Norte.



Divorciadas, evangélicas y vegetarianas

Crítica de 'Divorciadas, evangélicas y vegetarianas'

Ficha Técnica

Título: Divorciadas, evangélicas y vegetarianas
Título original: Divorciadas, evangélicas y vegetarianas

Reparto:
Ara Contreras
Rocío Solís
Alejandra Guiol

Duración: 70 min. apróx.
Dirección: Coral Ros
Dramaturgia: Gustavo Ott
Técnico:
José Paredes
Escenografía:
Kira Roldán
Producción: ArteYo Producciones

Sinopsis de 'Divorciadas, evangélicas y vegetarianas'

¿Se puede hablar de maltrato, las relaciones tóxicas, la sexualidad o la maternidad desde el humor? Divorciadas, evangélicas y vegetarianas es una hilarante comedia protagonizada por tres mujeres excepcionales que superarán cualquier obstáculo a través de la amistad y la unidad.

Empatía, ternura y mucho, mucho humor a cargo de tres actrices brillantes que harán las delicias de quienes se acerquen los jueves a la sala Nueve Norte. Un plan imbatible. (TEATRO NUEVE NORTE). 



Divorciadas, evangélicas y vegetarianas
Foto de ArteYo Producciones

Sororidad y resistencia

Estrenada en el marco de Surge Madrid, Divorciadas, evangélicas y vegetarianas es una comedia humana, que reflexiona sobre el viaje vital de sus protagonistas. Con una dramaturgia de Gustavo Ott, explora en tono ligero las contradicciones de la existencia, así como la dependencia emocional y social en los demás. Por tanto, critica las relaciones tóxicas, tanto con personas como con situaciones, mediante chascarrillos ácidos que funcionan en este retrato afilado. Así se muestra el potencial de la idea primigenia, trayendo a tres mujeres de su tiempo, perdidas en el laberinto de encajar en la sociedad y en la necesidad de una sororidad deseada. El problema surge en que la frescura del texto se ha quedado atrás. Por consiguiente, necesita cohesionarlo de una forma más madura y fluida entre las distintas partes que conforman el relato final.

En consecuencia, apuesta por una perspectiva bien planteada con una finalidad muy váida, pero se echa en falta una mayor consistencia. Hay partes en las que se siente que deambula sin buscar una meta concreta, encontrándose, después, oportunamente en una resolución a las distintas situaciones que expone. A pesar de ello, analizando cada personaje por separado, se ve una construcción interesante, revelando una intención feminista y liberada, que de seguir trabajándose, puede llegar lejos. Dicho de otra manera, al profundizar en estas mujeres, hay un punto que hace que el espectador quiera saber más de ellas, o ser sus amigas por la hilaridad que desprenden. Por ello, sería constructivo seguir evolucionando en esa comedia natural, manteniendo el equilibrio entre la ternura, ironía y la accesibilidad, aunque incorporando un relato más compacto. En resumen, una historia que necesita evolucionar más.

Teatro Nueve Norte
Foto de ArteYo Producciones

Mujeres empoderadas

Rocío Solís es la encargada de liderar el reparto de Divorciadas, evangélicas y vegetarianas, con una interpretación que busca emular el pijerío y la idiosincrasia de la pomposidad ingenua. Además, lo adereza con ese punto de capricho, que termina por completar el recorrido del personaje. Por tanto, Solís transmite sin problemas esta esencia irreverente, con cuidado en el detalle y en la forma de expresarse. Únicamente, hay veces en las que termina por abusar de este elemento histriónico, pudiendo controlarlo de una forma menos histérica. De manera que, en la mayor parte de la pieza, se disfruta ese humor físico y ese trabajo en torno a ello, aunque en ocasiones acabe por resultar algo reiterativo. En definitiva, podría ir dando pequeñas dosis con diferentes matices, produciéndose así una armonía más ensamblada.

Por otro lado, Ara Contreras navega en esa impostura perpetúa y triste de su papel, que le sirve como arma para dar más potencia a su comedia. Mientras que, en su trabajo en conjunto, hay una buena ejecución de su actuación en escena, hay partes de forma independiente en las que no logra obtener la misma naturalidad. A veces es mejor no llorar en escena, si no se consigue llegar a ese punto. Por ejemplo, en el monólogo en torno a su vida pasada, se aprecia esa fuerza arrolladora sin el componente lacrimógeno. Por último, Alejandra Guiol brilla con gran intensidad, midiendo en todo momento los golpes de efecto que debe realizar. Con lo cual, llega a un resultado totalmente orgánico, que le da la posibilidad de explotarlo al máximo sobre las tablas. Como detalle, entre las tres hay una química que escenifica perfectamente la sororidad buscada.

Teatro Nueve Norte
Foto de ArteYo Producciones

La imaginación del espacio

Las producciones de un corte independiente, en muchas ocasiones, saben cómo hacer de sus flaquezas sus principales armas y así sucede en Divorciadas, evangélicas y vegetarianas. Con una puesta en escena minimalista, se produce una transformación satisfactoria, que aporta dinamismo a las distintas situaciones a desarrollar en la obra. De esta manera, logra transmitir la sensación de estar en el metro, con unos efectos sonoros y lumínicos apropiados. Asimismo, se presenta esa sensación de aire, con el famoso helicóptero, que indica una dirección plausible. Gracias a la realización y aprovechamiento de los recursos, no necesitan más para dar rienda suelta a esa aventura vital rocambolesca. También hay que aplaudir los cambios de vestuario, que regalan unas pequeñas pinceladas humorísticas que adornan la escena. Debido a lo cual, no dejan que se estanque el imaginario visual de la pieza.

Por otra parte, el ritmo de la obra fluctúa de una forma poco constante, por lo que se plantean momentos en los que hay una gran fluidez y otros en los que se entumece demasiado en el tiempo. En consecuencia, provoca que haya una sensación de no terminar de encontrar una estructura apropiada, ya que cada parte se plantea desde una energía diferente. Por ende, el espectador conecta en aquellas partes más álgidas, perdiendo luego el interés al no continuar esa estrategia más atractiva. Pese a ello, es inevitable no ver el esfuerzo del equipo, lo que muestra el compromiso con el proyecto. Es más, la emoción de Rocío Solís, tras finalizar la función del 18 de noviembre, hace que el propio público acabe empatizando con dicha sensación. De tal modo que, es inevitable no pensar en todo lo que hay detrás de esta propuesta.

Divorciadas, evangélicas y vegetarianas
Foto de ArteYo Producciones

Conclusión de 'Divorciadas, evangélicas y vegetarianas'

Divorciadas, evangélicas y vegetarianas es un texto que debe evolucionar, empoderándose dentro de una comedia más potente, definida y actual. Por tanto, hay varios puntos del guion que son realmente interesantes, pero todavía no se presenta una cohesión y frescura más maduras. Asimismo, el elenco tiene varias luces, donde puliendo sus sombras pueden lograr sublimar todas sus ganas y compromiso con la pieza teatral. Después, la puesta en escena resuelve de una manera certera su evolución espacial, aprovechando todos la imaginación y la creatividad para darle movimiento. Únicamente, el ritmo no termina por definirse y fluctúa en exceso. Un alegato feminista cómico con una base con potencial, que debe seguir en el camino de la metamorfosis para llegar a madurar todavía más.

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