Kedi (Gatos de Estambul) es un documental de la realizadora turca residente en Estados Unidos, Ceyda Torun, que retrata la capital turca a través del día a día en la vida de siete gatos con diferentes personalidades. Desde su estreno en EEUU el pasado 10 de febrero, Kedi ha recaudado casi tres millones de dólares hasta la fecha ($2,787,711 el 20 de julio) convirtiéndose en el tercer documental extranjero mas taquillero de la historia en Estados Unidos, por detrás de Bebés (Thomas Balmès, 2010) y Pina (Wim Wenders, 2011). Estreno el 21 de julio.



Kedi

Crítica de Kedi

Ficha Técnica

Título: Kedi (Gatos de Estambul)
Título original: Kedi

Reparto:
Sarı (La Estafadora)
Bengü (La Cariñosa)
Aslan Parçası (El Cazador)
Psikopat (La Psicópata)
Deniz (El Sociable)
Gamsiz (El Juguetón)
Duman (El Elegante)

Año:  2016
Duración: 80 min.
País: Estados Unidos
Director: Ceyda Torun
Guion: Ceyda Torun
Fotografía: Alp Korfali, Charlie Wuppermann
Música: Kira Fontana
Género:  Documental. animales
Distribuidor: Avalon Distribución Audiovisual

Tráiler

Donde comprar la película

Kedi (Gatos de Estambul) [DVD]
  • Cameo (01/24/2018)
  • DVD, Para todos los públicos
  • Tiempo de ejecución: 80 minutos
  • Documental
  • Español, Ninguno, Turco

Sinopsis

Cientos de miles de gatos vagan libremente por la frenética ciudad de Estambul. Durante millones de años han deambulado formando parte de las vidas de la gente, pasando a convertirse en una parte esencial de las comunidades que conforman la ciudad. Sin dueño, estos animales viven entre dos mundos, ni salvajes ni domésticos – y llenan de alegría a los que deciden adoptar. En Estambul, los gatos funcionan como reflejo de las gentes, permitiéndoles reflexionar sobre sus vidas de una manera única.



Los gatos vistos como las vacas sagradas

La directora turca Ceyda Torun muestra en Kedi cómo los gatos en Estambul vagan libremente por la ciudad en comparación con sus homólogos domesticados de otras partes del mundo que viven principalmente en las casas con sus dueños. Los gatos callejeros en Estambul son tratados de una forma muy parecida a las vacas sagradas de la India. Se trata de una ciudad predominantemente musulmana con una larga y consolidada historia ligada, desde hace miles de años, a un profundo sentimiento sagrado hacia este animal, debido a su vinculación con Mahoma. La tradición islámica habla de un gato protegiendo al profeta del acercamiento de una serpiente venenosa.

De entrada esta percepción resultará curiosa, sobre todo, para los que vivimos en el resto de Europa o Estados Unidos, donde no tendemos a dejar que los gatos se escapen del lugar, excepto dentro de nuestras casas y, además los mininos en la calle son capturados para ser enviados a refugios o centro de acogida de animales. De ahí el interés de Ceyda Torun en mostrar en Kedi ese sentido colectivo de los vecinos en Estambul por cuidar a los gatos callejeros y dejarles mantener su independencia. De esta forma, Kedi nos ofrece un nuevo e interesante punto de vista para entender la cultura de la ciudad e incluso una nueva perspectiva para comprender como abordar la vida.

Las entrevistas

Las personas entrevistadas en Kedi no son expertos, ni eruditos en materia gatuna, sino personas corrientes de la calle que conviven e interactúan a diario con los gatos en sus respectivos barrios, se encargan de cuidar a los felinos, darlos de comer o simplemente disfrutan contemplándolos. En Estambul los gatos en general no tienen un dueño oficial, sin embargo, encuentran siempre un lugar para llamar como si fuera su casa, consiguen a un humano amable y cordial para ser alimentados a diario, cepillados y llevados periódicamente al veterinario. Sobre este aspecto, uno de los entrevistados comenta a la cámara como la mayoría del vecindario tiene cuentas pendientes con el veterinario.

El documental Kedi defiende la tesis de la superioridad intelectual de los gatos sobre los perros, de hecho otro de los entrevistados comenta ante cámara que los perros ven a sus dueños como si fueran Dios mientras los gatos comprenden perfectamente el papel que juegan los humanos como intermediarios en un mundo superior, ” Los gatos saben que las personas actúan como intermediarios de la voluntad de Dios”. Por otra parte, Kedi realiza un homenaje a esa conducta casi de adoración en Estambul hacía los afortunados mininos, y vemos como algunas personas atribuyen poderes especiales a los gatos, “Ellos absorben toda su energía negativa”, dice un tendero.

Otro entrevistado recuerda como una vez, cuando su barco de pesca fue dañado por una tormenta, un gato de forma sorprendente por no decir milagrosa, lo condujo hacía una cartera que contenía el dinero exacto para cubrir las reparaciones. En Kedi, observamos como Ceyda Torun y su director de fotografía Charlie Wuppermann realizan frecuentes tomas de atardeceres relucientes y, planos buscando inteligentemente el inmenso cielo acompañados por gatos, para resaltar intencionadamente la figura de un ser divino y misterioso.

La importancia de los gatos

En definitiva los gatos son muy especiales para las gentes de Estambul, muchos de ellos se conectan con los animales tan profundamente que consiguen curar sus propias heridas físicas, afectivas, emocionales y los vuelve a conectar con la vida. Por un lado, Kedi nos sirve para conocer una faceta peculiar de la historia de Estambul y por otro, un estudio sobre la naturaleza humana, ya que sostiene las diversas razones por las que los turcos han elegido coexistir con los gatos de esta manera. De alguna manera se trata de una relación simbiótica de la cual tanto los gatos como las personas se benefician, comida y cuidados a cambio de amistad y compañía.

Temática

Otro tema interesante que sale a relucir en Kedi es la amenaza directa a un modo de vida consolidado en las barriadas de Estambul, ya que a los problemas socioeconómicos y políticos de la Turquía actual de todos bien conocidos, hay que añadir un nuevo concepto de urbanismo en la ciudad, basado en la construcción de altos y ostentosos edificios que poco a poco van invadiendo el entorno y hábitat existente, para sustituirlo por otro con poca o ninguna preocupación por las personas desplazadas, y ni muchos menos por los gatos que llevan tantos años habitando allí.  Ceyda Torun plantea una triste realidad para un futuro no muy lejano.

Este documental pretende ser “una carta de amor“, como ha declarado su directora  Ceyda Torun, a esos gatos y a esa ciudad que están siempre cambiando de forma impredecible, y para ello hace una llamada de atención para proteger a esos felinos de la calle que han jugado un pequeño pero significativo papel en la capital turca durante miles de años. La directora Ceyda Torun y el fotógrafo Charlie Wuppermann utilizan hábilmente diversas cámaras-gato diseñadas por ellos mismos para seguir a los mininos en su viaje diario por su entorno, lleno de escondites, pequeños agujeros realizados de forma increíble en cimientos de edificios agrietados o atravesando montones de cajas apiladas en el almacén de una fábrica textil.

En cada uno de estos momentos íntimos, vemos a los felinos moverse con toda naturalidad y espontaneidad para deleite de los espectadores. Además, ambos directores consiguen hacer volar de forma espectacular drones por encima de los tejados, para seguir sigilosamente a los gatos, obtener maravillosos planos aéreos de llamativos techos rojos tan característicos de las barriadas de Estambul y mostrarnos magníficas vistas del Bósforo.

Punto y Final

Kedi recalca de forma clara el concepto de amistad y nunca de propiedad. Los gatos son parte de la vida cotidiana y están intrínsecamente vinculados a las rutinas de las personas. Sin embargo, la película no profundiza demasiado en aspectos que pueden originar cierta confusión, como la muerte o el tipo de medidas de control sanitario de la población. También se pasa un poco de largo sobre el tema de la esterilización. No obstante, un maravilloso documental para disfrutar tanto de sus juguetones, divertidos y cariñosos protagonistas como de las hermosas imágenes de una ciudad tan multicultural y mágica como es Estambul. A la salida del cine aunque no te gusten los animales acabarás adorando a los gatos.

Los Gatos protagonistas se presentan

La película de Ceyda Torun sigue de cerca a siete gatos, cada uno con su propia vida, rutina y personalidad distintas. Aquí tienes a sus simpáticos protagonistas:

Sarı, La Estafadora, vive a los pies de la torre Gálata, uno de los monumentos más conocidos de la ciudad. Roba, saquea, pide limosna, y consigue siempre lo que necesita.

Bengü, La Cariñosa, una cariñosa gata que tiene encandilados a varios gatos macho del barrio industrial donde vive y que la encanta ser cepillada cuando no protege ferozmente a su camada de algún intruso curioso.

Aslan Parçası, El Cazador, es un gato que toma como residencia un famoso restaurante de pescado, usando su instinto para la caza consigue salvaguardar el negocio de ratas, una habilidad con la que los dueños se sienten muy agradecidos.

Psikopat, La Psicópata. Mi gato favorito es una agresiva y monocromática hembra alfa que no tiene miedo a nada ni a nadie. Se ha ganado el respeto tanto de los tipos duros de su especie como de perros abandonados o de vendedores y pescadores del barrio. Ella aterroriza a los pescadores, intimidándolos para que le den sus productos (se niega a comer la caballa más barata, insistiendo en que le sirvan pescado azul). Ella maneja a su marido e incluso come antes que él, y es tan celosa y acaparadora que no permite a ninguna otra gata acercarse a su pareja.

Deniz, El Sociable, es la mascota del mercado, siempre tiene tiempo para acurrucarse con los vendedores o clientes del mercado.

Gamsiz, El Juguetón, un feliz gato de color blanco y negro con una silueta imponente, muy habilidoso sea escalando un balcón o peleándose con un intruso peludo y bigotudo, y es muy difícil que haya un humano al que no pueda cautivar.

Duman, El Elegante, un gato aristocrático muy educado que jamás pide comida en la calle, y sin embargo si lo hace, en una sofisticada tienda de delicatessen situada en un lujoso barrio de Estambul. Su refinamiento es tan exquisito que no se cuela nunca en la tienda, permanece siempre en la parte de afuera de la entrada tocando en la ventana con sus patas para avisar de su presencia y conseguir alimentarse a base de carnes de pavo ahumado y queso manchego.

CALIFICACIÓN: 8/10

Reportaje de Kedi en Días de Cine TVE

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Eduardo Gil

Mi afición por el séptimo arte y el gusanillo por escribir me llevaron a crear Cinemagavia. El cine, por supuesto, siempre que puedo, en versión original. Licenciado en Periodismo, Community Management, Ventas, Marketing….

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