Ramón Paso retoma uno de los grandes clásicos de la literatura: «Drácula», de Bram Stoker. El dramaturgo, que también dirige la obra, es la mente pensante de Drácula Biografía no autorizada. Esta pieza teatral ha recogido varios referentes del universo del famoso Conde, haciendo una oda al mundo fantástico que sigue acumulando seguidores en la actualidad. Una producción de Paso Azorín Teatro, se encuentra hasta el próximo 9 de febrero de 2020 en la Sala Guirau en el Teatro Fernán Gómez.



Drácula Biografía no autorizada

Crítica de ‘Drácula Biografía no autorizada’

Ficha Técnica

Título: Drácula Biografía no autorizada
Título original: Drácula Biografía no autorizada

Reparto:
Jacobo Dicenta 
Ana Azorín
Juan Carlos Talavera
Inés Kerzan
Ángela Peirat
Jordi Millán
David Degea
Ainhoa Quintana
Lorena De Orte
Guillermo López-Acosta
Laura De La Isa

Duración: 120 min. apróx.
Dirección: Ramón Paso
Dramaturgia: Ramón Paso
Iluminación: Carlos Alzueta
Escenografía: María Fernández
Vestuario: Inés Kerzan & Ángela Peirat
Espacio sonoro: Jorge Muñoz
Asesora de movimiento: Ángela Peirat
Ayudantes de dirección: Blanca Azorín & Ainhoa Quintana
Ayudantes de producción: Sandra Pedraz Decker
Diseño gráfico: Ana Azorín
Fotografía: Ramón Paso
Prensa y comunicación: María Díaz
Realización de escenografía: Mambo Decorados S.L.
Dirección de producción: Inés Kerzan
Género: Ciencia ficción
Producción: Paso Azorín Teatro

Tráiler de ‘Drácula Biografía no autorizada’

Sinopsis de ‘Drácula Biografía no autorizada’

¿Y si Drácula no pereció, atravesado su corazón por el cuchillo de Quincey P. Morris? Al fin y al cabo, el verdadero poder de un vampiro reside en que nadie cree en su existencia… En esta historia, Drácula está en su castillo de Transilvania en 1897, junto a Jonathan Harker; pero también, en la antigua Valaquia, en 1462, enamorado de una princesa tristemente emparedada; en Londres, en 1898, fascinado por Mina y enfrentado al profesor Van Helsing; pero también, en Madrid, en 2020, convertido en estrella de rock. Drácula Biografía no autorizada, basada en la novela de Bram Stoker, es un viaje sin retorno a lo que ya sabíamos de Drácula y a algunas cosas más que nadie imaginaba. Es, en definitiva Todo lo que Drácula no quiere que sepas de él. (PASO AZORÍN TEATRO).



Drácula Biografía no autorizada
Foto de Paso Azorín Teatro

De la referencia al sello único

Ramón Paso vuelve a adaptar uno de los clásicos más queridos por el público y no es otro que “Drácula” de Bram Stoker, aunque no limita su creatividad a la obra del escritor irlandés. Con Drácula Biografía no autorizada explora el universo draculiano desde una perspectiva distinta, en donde se entremezcla el material referencial que ha ido sucediéndose en las distintas disciplinas artísticas. Se puede observar el cuidado de Paso a la hora de construir su nuevo mundo con referencias desde cinematográficas como “Drácula, de Bram Stoker” de Francis Ford Coppola hasta novelas como “Entrevista con el vampiro” de Anne Rice. Crea un puzzle complejo, en el que además, aporta esa dosis de innovación y modernidad que, sin duda, marcan la diferencia. No peca de convertir a su Drácula en un total desconocido, sino que lo hace suyo y a la vez en un homenaje a dicho personaje tan mítico.

Otro de los puntos más destacables de la obra es la riqueza de personajes que intervienen en la obra. Lejos de centrarse meramente en la historia del sanguinario protagonista, se da una profundidad a todos aquellos que aparecen en el relato. Es fascinante ver el trasfondo, en ocasiones sutil, en otras más directo, pero no son producidos desde un prisma efímero y circunstancial. Además, todos conjugan y terminan ensamblando, dando un resultado profesional y satisfactorio. Mantiene en cada uno de ellos la esencia original del texto, pero les aporta detalles que hacen que conecten con el espectador y se sienta cómodos con lo que se está desarrollando sobre las tablas. Sin embargo, sí es cierto que hay cierta recreación en el monólogo existencial en Drácula, que podría haber sido algo más liviano, pese a manejarse bien en la intensidad.

Drácula Biografía no autorizada
Foto de Paso Azorín Teatro

La profesionalidad coral

No son pocos los actores que forman parte de Drácula Biografía no autorizada. La obra de Ramón Paso cuenta con 11 intérpretes, que son los encargados de meterse en la piel de los míticos personajes de Stoker. El resultado global es espectacular, se puede percibir como disfrutan los personajes y la energía que ponen sobre el escenario. Elegantes, seductores, deslenguados, pasionales, irreverentes… Realizan una labor actoral compleja, en la que ninguno cae en el histrionismo innecesario, sino que manejan el movimiento sobre el escenario y la intensidad que deben mostrar a través de su expresividad. En el caso de los actores principales, llevan perfectamente la carga dramática sobre sus hombros y se lucen durante toda la obra y en el de los actores secundarios, se crecen hasta culminar con unas interpretaciones muy disfrutables.

Hay que destacar la labor de Jacobo Dicenta, que da vida a la leyenda de Drácula. El actor ofrece una interpretación singular que hace que su forma de abordar al personaje sea magnífica e, indudablemente, muy personal. Le da un sello de identidad único, lo que convierte a Dicenta en una de las mejores elecciones de la obra teatral, tiene un talento soberbio y una fuerza escénica que llega a los espectadores desde el primer minuto. Por otra parte, Inés Kerzan está espléndida y tiene una versatilidad que demuestra en cada escena, dado que es una de las intérpretes que mayor número de ocasiones de cambio de tiempos tiene. Por último, Ana Azorín maneja la comedia a la perfección y se puede ver que es algo innato, por lo que se nota que disfruta la función.

Drácula Biografía no autorizada
Foto de Paso Azorín Teatro

Puro movimiento

Uno de los puntos más destacables es la escenografía de Drácula Biografía no autorizada. Se ha apostado por una puesta en escena donde los elementos están en continuo movimiento, por lo que hay una coreografía constante que hace que se magnifique el resultado. Se utilizan múltiples elementos que otorgan vida a las palabras de Paso. La pieza clave es una columna deslizante, que divide perfectamente el espacio y funciona tanto como propio escenario como transición entre una acción y otra. Luego, el juego de iluminación muestra una profesionalidad excelsa, con una realización que aporta muchísimo a la acción y focaliza el sentimiento sobre el escenario. No es meramente un componente técnico, sino que se ha planteado para tener significado en sí mismo. Lo mismo ocurre con la banda sonora, que transporta al espectador a ese mundo y termina seduciéndolo hasta el final.

El vestuario y el maquillaje de la obra es espectacular, en especial por la mezcla de estilos que se presenta en ellos. Han sabido conjugar lo tradicional con lo moderno, sin dejar ni uno ni otro apartado y uniéndose en una conjunción artística muy efectiva. El único problema que presenta la obra y lo que podría provocar que el espectador no sintiera un resultado redondo es el ritmo. La manera en la que se realiza el montaje ralentiza la acción en algunas ocasiones, lo que hace que se desprenda cierto carácter denso a lo largo de su duración. El conflicto surge que, combinado con la duración propia de la obra, los asistentes pueden llegar a sentir ciertas partes como algo más espesas. Por ello, a veces, el público puede llegar a desconectar de lo que está ocurriendo sobre el escenario.

Drácula Biografía no autorizada
Foto de Paso Azorín Teatro

Conclusión

Drácula Biografía no autorizada es un homenaje al universo de Drácula, combinado con múltiples referencias, pero aliñadas con un texto innovador y con el propio sello de Ramón Paso. Ha creado un guion complejo y lleno de matices, que confluyen en una historia con trasfondo, emoción y sentimiento. El reparto principal de la obra está excelente, remarcar la actuación de Jacobo Dicenta que tiene una fuerza y un talento excelsos. La puesta en escena es magnífica, pero se ve opacada por una ralentización del ritmo en el montaje.

Hay partes que pueden resultar densas para el espectador y, por lo tanto, provocar cierta pérdida del foco en lo que ocurre sobre el escenario. Sin embargo, es un gozo para los fans de Drácula. Una cita vampírica en la que se mezcla el pasado con el presente y se disfruta tanto como lo haría el famoso vampiro con un festín sangriento, aunque los pequeños contratiempos no consigan que sea una cena infalible.

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