Cuando estalla la Guerra Civil en España, surge una revolución anarquista que comienza a colectivizar ciertas empresas y sectores industriales. El cine libertario: cuando las películas hacen historia, es un documental que muestra cómo fue la colectivización de la industria cinematográfica y el cine anarquista. A través del Sindicato Único de Espectáculos Públicos, auspiciado por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), los trabajadores del mundo del cine asumieron los bienes de producción y se produjeron numerosas películas.



Cine libertario 

Crítica de «El cine libertario: cuando las películas hacen historia»

Ficha técnica

Título: El cine libertario: cuando las películas hacen historia

Reparto:
Juan Mariné
Juan Pablo Calero
Alfonso del Amo
Román Gubern

Año: 2009
Duración: 60 min.
País: España
Director: Verónica Vigil y José María Almela
Guion: Verónica Vigil y José María Almela
Fotografía: José María Almela
Género: Documental
Productora: Delta Films y Canal Historia

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«El cine libertario: cuando las películas hacen historia»

Sinopsis

Al estallar la guerra civil española en julio de 1936, la CNT socializó la industria del cine en España. En Madrid y Barcelona los trabajadores del cine asumieron, a través del sindicato, los bienes de producción y se produjeron numerosas películas.

Esto dio lugar a un período único que no se ha vuelto a producir en ninguna otra cinematografía mundial. Pese a que el país estaba sumido en una cruenta guerra, entre 1936 y 1938 se rodaron y estrenaron películas de muy variada temática: dramas sociales como “Aurora de esperanza”, comedias musicales como “Nuestro culpable”, filmes de denuncia como “Barrios bajos”, documentales bélicos que marcaron el inicio del reporterismo moderno… todos componen un variado mosaico que da lugar a uno de los momentos más insólitos y originales de la cinematografía española.



Carne de fieras
Delta Films

Sobre la colectivización 

En el contexto de la Guerra Civil española tiene lugar la Revolución Libertaria en algunos puntos de España, entre ellos Cataluña. Además de la lucha de clases y la destrucción del estado, la revolución se inclina también hacia la colectivización de empresas y de sectores industriales. Entre ellos, en agosto de 1936, se colectiviza la industria cinematográfica. Esto quiere decir que todos los medios de producción necesarios para realizar películas pasan a manos del Sindicato Único de Espectáculos Públicos bajo el ala protectora de la CNT. Esta colectivización y las películas que realiza el sindicato son el tema principal de El cine libertario: cuando las películas hacen historia.

El documental muestra algunos expertos historiadores y trabajadores del cine anarquista, como Juan Mariné, hablando de algunas de las películas realizadas por el sindicato. Todos ellos destacan que los obreros que trabajaban en el mundo del cine ganaban un sueldo y no solo unas propinas. Se trata de un periodo cinematográfico único, puesto que la colectivización del mundo cineasta no ha existido en ningún otro punto geográfico ni temporal en todo el mundo. Por eso mismo, los entrevistados en el documental le dan tanta importancia a este periodo.

Delta Films

Cine revolucionario

Las películas realizadas por el Sindicato Único de Espectáculos Públicos fueron tanto de ficción como documentales. Por un lado, Armand Guerra (seudónimo de José Estívalis Cabo) realizó películas de ficción. Una de ellas fue La Commune, un docudrama en el que trataba de mostrar qué fue la Comuna de París. También dirigió Carne de fieras que, tal como cuenta El cine libertario, se grabó en Madrid justo cuando estallaba la Guerra Civil. Con influencia de La Parada de los monstruos, contando con Marléne Grey como actriz principal y debutando con un baile en ropa interior. El rodaje finalizaba en septiembre, pero la película desaparecería y no se estrenaría en cines hasta 1992.

Juan Pablo Calero menciona a Mateo Santos y a Juan Mariné como directores de los documentales que mostraban la Barcelona libertaria: Reportaje del movimiento revolucionario de Barcelona y Barcelona trabaja para el frente. Ambos daban a conocer al exterior de España la revolución anarquista. También a modo informativo nacían noticiarios libertarios en Madrid de manos de sindicatos y partidos como CNT, UGT o el Partido Comunista. En Barcelona también nacía el Noticiario Laia. Otros documentales, como Los Aguiluchos de la FAI por tierras de Aragón o El entierro de Durruti, mostraban el lado más crudo de la guerra.

Nuestro culpable
Delta Films

Multitud de géneros cinematográficos

Además de la ficción y el documental, el cine libertario se abrió a más posibilidades. Entre ellas, el cine social. Su fin era mostrar la vida de los obreros, como en Aurora de esperanza o Barrios bajos. En ambas películas, los problemas sociales eran el centro de atención. De esta forma, la población podía abrirse a la reflexión desde las salas de cine.

El cine libertario también tocaba la comedia, con Nuestro culpable como obra cumbre, protagonizada por Ricardo Núñez y Charito Leonís. Contaba la historia de un ladrón que se volvía rico estando en la cárcel. Además, contenía retales musicales que la hacían más amena y divertida. Y hablando de musicales, en 1937 se estrenaba ¡Nosotros somos así!, un musical cuyos actores principales eran niños. Todos los géneros eran bienvenidos para el Sindicato. Así se publicitaba de puertas hacia afuera. Hubo un sector de actores en Hollywood que incluso apoyaron esta iniciativa libertaria de colectivizar el cine.

Sin embargo, la Guerra Civil tornó hacia la victoria franquista. Después del conflicto, los trabajadores del Sindicato se exiliaron y el cine libertario quedó oculto y relegado al olvido en Amsterdam. En la actualidad, se han recuperado algunas obras que forman parte de la Filmoteca Española, pero no todas.

Conclusión de El cine libertario

El cine libertario: cuando las películas hacen historia muestra la propia historia (valga la redundancia) del movimiento anarquista revolucionario español durante los años de la Guerra Civil. La colectivización del mundo cinematográfico fue única y este documental intenta demostrarlo, a pesar de la limitación a la hora de citar los títulos de las películas. Existieron muchas más y debe hacerse énfasis en que todas ellas forman parte de la cultura y patrimonio de la historia española. Su recuperación debe continuar para, así, poder sacar a la luz muchas más películas de lo que fue la Historia Contemporánea de España.

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