Brian Yuzna es un tipo peculiar. Y de un tipo así, solo pueden salir películas extrañas, bizarras y contraculturales, como es El dentista. Y a pesar de que en la base de datos de Filmaffinity la película cuenta con un suspenso, yo os aseguro que para los que amáis el género de la Serie B lo vais a disfrutar de lo lindo. Un dentista ido de la cabeza, una mujer practicando el adulterio con un limpiapiscinas y un salón dental lleno de clientes / víctimas. Sólo a Yuzna se le podía pedir algo así.



Crítica de ‘El dentista’

El dentista
© IMBD

Ficha Técnica

Título: El dentista
Título original: The Dentist

Reparto:
Corbin Bersen (Dr. Alain Feinstone
Linda Hoffman(Brooke Feinstone)
Michael Stadvec (Matt)
Ken Foree (Detective Gibss)
Tony Noakes (Detective Sunshine)
Molly Hagan (Jessica)

Patty Toy  (Karen)
Jan Hoag (Candy)
Virginiya Kehnee (Sara)
Earl Boen (Marvin Goldblum
)
Christa Sauls (April Reign)
Mark Ruffalo  (Steve Landers)
Lise Simms (Paula Roberts)

Año: 1996
Duración: 92 min
País: Estados Unidos
Director: Brian Yuzna
Guion: Stuart Gordon, Dennis Paoli, Charles Finch
Fotografía: Jack Draper
Música: Alan Howarth
Género: Terror
Productora: Image Organization / Trimark Pictures

Filmaffinity

IMBD

Trailer de ‘El dentista’ 

Sinopsis 

El Dr. Alain Feinstone lo tiene todo. Una casa con piscina, una mujer despampanante, una posición económica privilegiada… Sin duda, ha cumplido el sueño americano. Pero un buen día, se da cuenta de que su vida es una mentira, cuando descubre las infidelidades que mantiene su mujer con el encargado de limpiar la piscina. A partir de ese momento, empezará a perder el contacto con la realidad.

Premios

  • Festival de Sitges: Sección oficial largometrajes a concurso. 1996


Mal entendida

No me gusta hacer el papel de crítico que viene a rescatar una película de tal manera que uno se coloca por encima de una sociedad que la ha desprestigiado de manera injusta, pero ciertamente con El dentista de Brian Yuzna, no hemos sido demasiado objetivos. Porque se trata de una película que a pesar de ser torpe, demasiado directa y poco sutil, también tiene ciertas virtudes que hoy en día no encontramos en el cine de serie B actual. Y porque además, Brian Yuzna tiene un sello muy personal, casi que si seguimos las corrientes de los autores originales de Cahiers du Cinema, podríamos clasificar de autor.

Sí, es un dentista asesino

Bueno, siendo una película de semejante director, el título no podía llevar a engaños. Ciertamente El dentista nos presenta un dentista que un día pierde la cabeza al enterarse de que su matrimonio es una farsa. A partir de ahí, su consultorio se va a convertir en lo más parecido a una sala de torturas.

Y el desarrollo de la trama es seguramente lo más pobre de toda la película. Ahí no podemos más que asentir con la cabeza. Pero el cine es algo más que diálogos (que a Yuzna cuando se trata de mostrar lo que piensan sus personajes se le da fatal, por cierto), y en lo visual, y a pesar de que el director se repite en algunos troppos, El dentista tiene cierto poderío. Desde luego, es capaz de hacerse con una estética propia. A esta atmósfera malsana ayuda también la banda sonora que compuso Alan Howarth, un clásico dentro de la serie B, y que colaboró con John Carpenter para componer algunas de sus piezas más célebres, como en la Noche de Halloween (1978).

El dentista
©Trimark Pictures

Contexto contracultural

Está claro que El dentista tiene un mensaje social, contracultural, que no esconde en ningún momento y del que no hace falta ser muy lince para poder captarlo. La caída del hombre blanco y rico, que aparentemente vive una vida plena y llena de lujos, pero que en realidad se encuentra viviendo una farsa absoluta.

Nuestro protagonista ha alcanza unas cotas de éxito de las que muy pocos son capaces en Estados Unidos. No solo es que lo veamos (casa con piscina, una consulta que parece un palacio o la propia ropa con la que se viste), sino que los poco sutiles diálogos de Yuzna nos lo remarcan continuamente. Como dice el protagonista “Lo he conseguido todo, y ahora esta zorra me lo quiere arrebatar”. Y no son una ni dos veces las que esto se repite, sino varias. Ya sabíamos que Yuzna no es precisamente un maestro de lo llamado sutil.

Así pues, El dentista se enfoca en toda esta generación de Yuppies, que quizá en su juventud fueran más proclives a otras tendencias políticas, pero que ahora se encuentran cómodos en el capitalismo. Sin embargo, el elemento que viene a perturbar la tranquilidad de nuestro protagonista es la infidelidad de su mujer, y un matrimonio que no se sostiene por ningún lado. En realidad, el guión, que ciertamente es torpe en este sentido, quiere mostrarnos las debilidades y flaquezas de un sistema que en aquellos años parecía inquebrantable. Sin embargo, se rompe, como se rompe la mente de nuestro dentista. Y detrás de eso, solo hay el caos y el gore.

El dentista
©Trimark Pictures

El Supermacho

Hoy en día está muy de moda hacer crítica de género, si es que esta frase tiene algún sentido (para un servidor poca). Pero ciertamente, y aunque parezca mentira, en El dentista nos encontramos con una crítica muy evidente a la masculinidad más tóxica. De hecho, es tan tóxica que se vuelve insostenible para la sociedad.

Nuestro protagonista, interpretado por Corbin Bernsen, es en realidad la persona que pretende dominar en su pareja, a pesar de que ésta le engaña como y cuando quiere. En el trabajo, solo tiene empleadas mujeres, y se comporta con ellas como si fueran trapos que no tienen ningún valor. Es evidente, que Yuzna está señalando con el dedo un tipo de hombre, muy concreto en la época en que se rodó El dentista, que se creía que tenía todo los poderes suficientes para mandar y hacer lo que le viniera en gana. De hecho, a pesar de que correctamente las empleadas le demuestran una y otra vez que se está equivocando en las operaciones (fruto de sus alucinaciones), él se niega hacerlas caso.

Evidentemente esto es una crítica del director, hacía este tipo de figura, que culmina con la operación dental que tiene contra su mujer, donde prácticamente la inutiliza para conseguir lo que siempre ha querido de ella, convertirla en una esclava y así acabar con su libertad.

The Dentist
©Film.ru

El Gore made in Yuzna

El gore tan característico de Brian Yuzna, que ya aparecía en su ópera prima, Society (1989), tiene aquí un eco muy semejante. Se trata de un gore que trata de vulnerar al espectador mediante el deformamiento del cuerpo. En este sentido, Yuzna continúa la tradición cárnica de David Croenenberg, aunque sin tantas complejidades como las del canadiense.

El cuerpo es para Yuzna el equilibrio. Por lo menos, es la visión del protagonista principal. Las deformaciones que causa en sus pacientes no son solo un espectáculo gore para satisfacer a las masas (aunque sí, algo de eso hay). Pero si nos fijamos, de las numerosas víctimas que hay (por cierto, el bodycount es enorme) en El dentista, solo se nos muestra alguna secuencia gore con los personajes que se han comportado de manera “sucia” con nuestro protagonista. Está por ejemplo su mujer, pero también ese inspector corrupto que pretende estafarle por no haber pagado impuestos.

The Dentist
©http://www.popculturebeast.com/the-dentist-1996-halloween-horror-picks/

Conclusión de ‘El dentista’

El dentista no es solo una película de terror o gore. A pesar de que sea simple, en realidad es una metáfora de una sociedad descompuesta. Especialmente de esas élites que han trepado a costa de muchos cadáveres para conseguir un buen puesto, con una buena mujer y un buen coche. Y qué demonios, todos hemos tenido a un dentista un poco cabrón, como el de esta película.

Únete a nuestro CANAL DE TELEGRAM

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí