En 1959 se produjo uno de los misterios sin respuesta más enigmáticos del siglo XX: El incidente del paso Diátlov. Después de 50 años, en 2013, Renny Harlin rescató la famosa leyenda en torno a esta zona de Rusia para convertirla en una película de terror, bajo el nombre de El paso del diablo. Obtuvo una recepción mixta por parte de la crítica, que la relacionó estrechamente con “El proyecto de la bruja de Blair”. Además, también estuvo presente en diversos festivales como el Festival Internacional de Cine Fantástico de Neuchâtel, donde se alzó con el Premio Titra y obtuvo una nominación al Premio Narcisse a la mejor película. Fue estrenada en España el 30 de octubre de 2015, directamente en formato físico y plataformas digitales.



El paso del diablo

Crítica de ‘El paso del diablo’

Ficha Técnica

Título: El paso del diablo
Título original: The Dyatlov Pass Incident (Devil’s Pass)

Reparto:
Holly Goss (Holly King)
Matt Stokoe (Jensen Day)
Luke Albright (John Patrick Hauser)
Ryan Hawley (Andy Thatcher)
Gemma Atkinson (Denise Evers)

Año: 2013
Duración: 97 min
País: Reino Unido
Dirección: Renny Harlin
Guion: Vikram Weet
Fotografía: Denis Alarcón Ramírez
Género: Terror
Distribución: La Aventura Audiovisual

Filmaffinity

IMDb

Tráiler de ‘El paso del diablo’

Sinopsis de ‘El paso del diablo’

El paso del diablo remueve el misterio ocurrido en 1959, en el paso Diátlov, fueron encontrados desnudos y mutilados los cadáveres de nueve esquiadores. Muchos años después, un grupo de estudiantes se traslada al escenario de los hechos para investigar esas extrañas e inexplicables muertes. Lo que les sucederá alcanza mucho más allá de la más aterradora imaginación… (LA AVENTURA AUDIOVISUAL).



El paso del diablo
Foto de La Aventura Audiovisual

Desenterrando leyendas

Uno de los misterios que atesora Rusia es el famoso Paso Diátlov, uno de los casos más polémicos que todavía sigue sin resolver, aunque, oficialmente, se atribuye a una avalancha las extrañas muertes de un grupo de exploradores. En 2013 se realizó un film que abordó este caso, bajo el nombre de El paso del diablo. Sin embargo, lejos de aprovechar esta oportunidad para hacer un film lleno de sustancia, se decantaron por una historia bastante predecible y llena de clichés del cine de terror al uso. Como si se tratase de una copia de “El proyecto de la bruja de Blair”, lo que le diferencia es el estar inspirado en hechos reales. Pese a mencionar algunos de los detalles vox populi del caso, no va más allá, ni apuesta por dar mayor profundidad a su contenido. Asimismo, hay cierto machismo intrínseco, siendo un error garrafal.

Además, la historia se centra en un grupo ficticio de jóvenes que buscan saber qué es lo que ocurrió en la famosa montaña. El problema surge cuando esta justificación se vuelve excesivamente superficial y los personajes que se muestran carecen de personalidad, de carisma… Se manejan en un plano demasiado frívolo. Después, la problemática que decide tomarse como principal motivo del misterio, navega en diversos vacíos de guion que no se explican durante el film. Por lo cual, hay momentos en los que la coherencia narrativa se pierde. Incluso, estos fallos narrativos afectan al principal giro de guion, que no descoloca al espectador en su resolución, pero pasa sin pena ni gloria. Es una pena, dado que esa falta de madurez narrativa es lo que provoca que sea un relato excesivamente simple.

The Dyatlov Pass Incident 
Foto de La Aventura Audiovisual

Terror en la pubertad

Hay un conflicto en El paso del diablo, además del libreto, y es la elección de un reparto que no termina de dar verosimilitud a lo que se está viendo en pantalla. En primer lugar, Holly Goss se pierde en la forma de expresar la identidad de su personaje, lo que hace que se vea realmente forzada. A ello se le añade que no consiga sacar potencia ni carisma en algunas de las secuencias claves del film, lo que hace que la construcción interpretativa pierda uno de sus principales pilares. Lo mismo ocurre con Matt Stokoe, que comienza con cierta energía cargante, buscando ser ese personaje que provoca amor-odio en el público. Pero, no transmite nada, se queda en un limbo artístico, que le deja en una posición mejorable y que debería haberse planteado de otra manera.

Por otra parte, Luke Albright consigue mantener una calidad interpretativa notable, pero que, desgraciadamente, se pierde al ser un personaje más secundario. Aun así, se agradece que durante las secuencias en las que aparece, se pueda apreciar la verosimilitud de su ejecución actoral. Sin embargo, Ryan Hawley, su compañero en el film, cae en el estereotipo masculino y se mueve ante un cliché interpretativo que, incluso, incomoda al espectador. No se encuentra la gracia en cómo expone a su personaje. Por último, Gemma Atkinson apenas se hace notar en el film, lo que hace que su escena más importante no suponga nada para el espectador y no se entienda el desaprovechamiento de la intérprete. En consecuencia, se convierte en una actuación olvidable, que el público no consigue retener al no haber una construcción consistente.

Paso Diátlov
Foto de La Aventura Audiovisual

El laberinto Diátlov

Lo que supuso un furor en las películas de terror con el metraje encontrado, no significa que siempre juegue a favor de las películas que disponen de ello. Al igual que en “[·REC]” o “Paranormal Activity” fueron un éxito en su momento por ser convertirlo en un personaje más de la propia trama, en El paso del diablo es un aspecto más, sin una justificación que se sostenga a nivel narrativo. La razón es que uno de los principales vacíos de guion se produce en cómo se obtienen dichas imágenes, dado que no hay un motivo que lo justifique. Por lo cual, esta forma de llevar el film se pierde y no consigue sacar partido a la cámara en mano. Incluso, se echa en falta mayor verosimilitud y no tanta perfección estática del cuidado del enfoque y el encuadre.

Simplemente, emana del film una intención ferviente de buscar el terror incesantemente, algo que el espectador percibe y, por ende, tiene un efecto forzado. Por suerte, los espacios en los que se rueda son extraordinarios. Hay un buen uso de los exteriores y se recrea de forma verosímil un espacio que recuerda a lo que puede ser el Paso Diátlov. Gracias a ello, hay algo de impacto y un factor más terrorífico. También hay que destacar que ha habido una disposición creativa eficiente en los interiores, sobre todo en la última parte del film. Es una de las pocas secuencias donde se siente ese vértigo, esa adrenalina, pero al no haber ido cociéndola a fuego lento, se presenta insuficiente para sostener todo el peso del film. Por último, hay una ejecución correcta en los símbolos visuales, que llevan a un imaginario original, respetando la historia real. 

El paso del diablo
Foto de La Aventura Audiovisual

Conclusión

El paso del diablo es otra película más de metraje encontrado. Causa atención al tener de telón de fondo el Paso Diátlov, pero no va más allá. En consecuencia, es una oportunidad perdida de desarrollar un film lleno de adrenalina, terror y vertiginosidad. Parte de la responsabilidad de ello se debe a un guion flojo, que no ha sabido encontrar una ejecución positiva y hay varios vacíos narrativos. Luego, a nivel técnico, el found footage y la cámara en mano juegan en su contra con la justificación que se revela en film. Por suerte, los espacios y escenarios tienen una calidad destacable, al igual que los símbolos utilizados. Una expedición que se pierde ante los hechos reales y termina por hacer aguas por una falta de sustancia notoria.

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