Japón se encontraba en plena reconstrucción económica y social en 1949. Apenas habían pasado cuatro años de su rendición en la II Guerra Mundial. Ese mismo año, el realizador Akira Kurosawa estrenaba dos películas en cines. Una de ellas, El perro rabioso, se ha convertido con el tiempo en un clásico del cine negro.

Ambientada en el periodo de posguerra, narra la historia de Murakami, un joven agente que durante una ola de calor en Tokio acompaña al oficial superior Sato en una investigación criminal para recuperar su revólver extraviado. Un thriller policíaco protagonizado por Toshiro Mifune y Takashi Shimura. Coescrita por Ryuzo Kikushima y el propio Kurosawa.



El perro rabioso poster

Crítica de El perro rabioso

Ficha Técnica

Título: El perro rabioso
Título original: Nora inu

Reparto:
Toshirô Mifune (Detective Murakami)
Takashi Shimura (Jefe de detectives Sato)
Keiko Awaji (Harumi Namaki, la novia)
Eiko Miyoshi (Madame Namiki, la madre de Harumi)
Noriko Sengoku (Ogin, el carterista)
Noriko Honma (Tienda de mujer de tina de madera)
Reikichi Kawamura (Oficial Ichikawa)
Eijirô Tôno (Anciano de la tienda de tina de madera)

Año: 1949
Duración: 122 min.
País: Japón
Director: Akira Kurosawa
Guion: Akira Kurosawa y Ryûzô Kikushima
Fotografía: Asakazu Nakai
Música: Fumio Hayasaka
Género: Thriller. Drama

Filmaffinity

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Sinopsis

La historia gira en torno a un joven detective llamado Murakami (Toshirô Mifune, ‘Infierno en el Pacífico’). Un día, tras un descuido, un delincuente le roba su arma reglamentaria, la cual va cargada con siete balas. Al no tener todavía mucha experiencia en el cuerpo de policía, decide recuperar su arma por sus propios medios para no manchar su imagen. Cuando sus superiores descubren lo ocurrido deciden que el veterano agente Sato de Yodobashi (Takashi Shimura, ‘Rashōmon‘) le acompañe en su cometido.

Pronto, ambos policías se verán inmersos en una complicada misión en los peligrosos suburbios de Tokio, donde la corrupción y la violencia estarán presentes en toda la trama. (Sensacine).

Tráiler

Premios

  • Mainichi Film Concours: 4 premios a mejor actor, mejor fotografía, mejor dirección artística y mejor montaje.


Aprender el oficio

Murakami es un joven oficial recién incorporado al departamento de homicidios, pero su falta de diligencia y experiencia le juega una mala pasada en la vía pública. Cuando acude al cuartel general para denunciar su caso, se siente responsable de lo sucedido. Tras confirmarse que su arma la porta un sospechoso delincuente mediante las pruebas de balística por el departamento forense, renuncia a su cargo. Pero su decisión queda rechazada y es designado ayudante del oficial Sato, para que le ayude a descubrir al autor de los hechos. Situación que permite al joven Murakami aprender el oficio junto al avezado inspector y recabar la investigación abierta.

El honor de un combatiente

Quien ha servido en el frente bélico, ha visto la muerte de cerca. Conoce el alcance de lo que supone fallar ante el enemigo. La disciplina militar no admite errores. Por eso, el honor de un combatiente se mide por su lealtad y la seguridad en sí mismo. En caso de no cumplir esta premisa, la renuncia a tiempo siempre es bienvenida. No así en el cuerpo policial. La culpa con la que se castiga Murakami no tiene consecuencias importantes para él dentro del departamento. Un descuido lo puede tener cualquiera, y más cuando existe un alto ratio de delincuencia urbana. Todo queda en una sanción menor, una rebaja en el sueldo de un mes, y la asignación del caso del ‘perro rabioso’ supervisado por el inspector oficial.

Nora inu

El poder visual de los encuadres

Una ola de calor se ha instalado en Tokio durante el verano. La imagen se repite en cualquier lugar de la ciudad nipona. En el tranvía, en las oficinas, en los hogares, en la calle. Abanicos ventilando, ventiladores refrescando o paños secando la frente son gestos no verbales que enfatizan el clima temporal en el que se encuentran los protagonistas. El cine usa sus propios códigos para que una historia sea narrada con veracidad. Y esto lo hace muy bien Kurosawa.

El poder visual de los encuadres que selecciona el realizador nipón genera una gran tensión en la pantalla. Las escenas de persecuciones son innovadoras para la época. El perro rabioso muestra con autenticidad las consecuencias de un país derrotado en el frente, y que ahora sale adelante con la política de la cartilla de racionamiento. Aunque siempre existen personas que se aprovechan de la inocencia y la desesperación.

Primer strike

Detrás de los crímenes que se cometen con el arma robada, hay una causa de obsesión y deseo. Se llama Harumi, una joven bailarina de cabaret que consigue vestidos preciosos que no le corresponden, gracias a los crímenes que comete su admirador Yusa. Honda, un traficante de armas, es detenido por Sato y Murakami mientras presenciaba un partido de béisbol, su gran afición. Con este primer ‘strike‘ consiguen dar con la pista que faltaba del perro rabioso.

El Colt de Murakami

Samuel Colt inventó en el siglo XIX un modelo funcional de revólver que cambiaría la industria de las armas para siempre. Su apellido ha permanecido en el tiempo para dar nombre a las armas de fuego más utilizadas en todo el mundo.  Como la que porta un agente policial en el Japón de la década de los cuarenta. Un instrumento que será vendido en el mercado negro y convertido después en el medio para perpetrar ciertos crímenes. Siete son las balas que contiene el Colt de Murakami cuando desaparece de su bolsillo. La cifra es un detalle importante de cara a desarmar al perro rabioso mientras se sigue su rastro. Una forma inteligente de crear tensión en el espectador hasta el momento del clímax.

El perro rabioso

El legado de Kurosawa

Solo un número reducido de realizadores son considerados maestros del cine. Uno de ellos es, sin duda, Akira Kurosawa. El japonés trabajó incansablemente hasta su muerte, recreando historias y sueños con los que enamoró al público más cinéfilo. Pese a ser de origen oriental, Kurosawa reconocía que su mayor influencia procedía de la literatura occidental: Shakespeare, Tolstoi o Dostoievski. En El perro rabioso se inspira en las novelas policiacas de George Simenon para construir una obra culmen del cine negro.

Crea una nueva perspectiva dentro del género, donde desaparecen los clásicos arquetipos de investigador de crímenes. Con más luces que sombras, los personajes dan una tonalidad diferente a la fotografía del film. Su estilo queda patente en el séptimo arte, siendo una fuente inagotable para el cine en Occidente. El legado de Kurosawa es alargado, sobre todo en el género western en Hollywood a partir de sus samuráis.

Buddy cop, un subgénero policíaco

Con El perro rabioso crea un nuevo concepto dentro del género noir, contribución que sigue vigente. Porque son numerosos los títulos americanos que tomaron esta película como referencia a lo largo de décadas. En los ochenta, Nick Nolte y Eddie Murphy en Límite: 48 horas. O Mel Gibson y Danny Glover en la saga Arma Letal. En los noventa, Will Smith y Martin Lawrence en Dos policías rebeldes. O los más recientes, Mathew McConaughey y Woody Harrelson en True Detective. Son ejemplos de una larga lista de dúos policiales que protagonizan historias de investigación criminal. Coprotagonistas que en un principio difieren en gustos y formas de trabajar. Pero que los conflictos que vayan superando les hará complementarse a la perfección. Un subgénero policíaco denominado ‘buddy cop’ (en su traducción, colegas polis).

Una pareja fetiche

Toshiro Mifune ya había trabajado con Akira Kurosawa en El ángel ebrio (1948), su anterior película. Un idilio que se prolongaría durante dos décadas, hasta su distanciamiento profesional tras Barbarroja (1965). Se trata de un actor vehemente en sus gestos, poco común en los actores japoneses. En esta ocasión interpreta al joven Murakami, uno de sus papeles menos reconocidos.

El perro rabioso

Por el contrario, Takashi Shimura ya era un actor consagrado en el momento de su estreno en la industria del cine japonés. Sato, que ejerce de ‘poli’ sabio, es el papel que confirma su destreza. Además de coincidir con Mifune en El ángel ebrio, participó en el debut cinematográfico de Kurosawa, La leyenda del gran judo (1943). Establecería también una estrecha relación profesional, siendo el actor que más veces ha trabajado con el maestro. Por eso, Mifune y Shimura conforman una pareja fetiche en la trayectoria de Kurosawa.

Conclusiones

El maestro Kurosawa se pronunciaba sobre El perro rabioso sin mucho entusiasmo durante años. No obstante, en sus memorias acabó reconociendo el valioso trabajo que supuso esta película. Visualmente menos ‘noir’ a como acostumbra el género, esta película desprende una luz muy cálida. Ahora, cerca de cumplirse el centenario del nacimiento del ‘sensei’ del cine, su filmografía cobra mucha más trascendencia. Esta película demuestra que, detrás de historias entrañables como esta, hay grandes genios que conocer.

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